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Madrugar a las 5: ¿Beneficio o riesgo para la salud?

En plataformas como TikTok, es habitual encontrarse con consejos de gurús de internet que promueven despertarse a las 5 de la mañana para ser más productivo. Por lo general, muestran una rutina que incluye ejercicios como burpees, duchas frías y lecturas de autoayuda. Sin embargo, también hay trabajadores que madrugan por obligación laboral. La ciencia no se pronuncia sobre si esa hora incrementa la productividad, pero sí alerta sobre posibles riesgos para la salud.

Según estudios, el cronotipo —la inclinación natural a sentirse alerta o somnoliento en ciertos momentos— es hereditario y varía a lo largo de la vida. Los adolescentes tienden a horarios más tardíos, mientras que los adultos mayores suelen adelantarlos. No todas las personas obtienen beneficios al iniciar la jornada a las 5 a.m.

El investigador Christoph Randler, de la Universidad de Tübingen en Alemania, explicó en The Conversation que el cronotipo genera diferencias en comportamiento y rendimiento. Las personas matutinas se levantan temprano y sienten alerta rápidamente, incluso sin despertador los fines de semana. En cambio, los nocturnos rinden mejor al final del día.

Investigaciones citadas por The Conversation indican que los matutinos tienen mejores resultados académicos, menor consumo de tabaco, alcohol y drogas, y hacen ejercicio con más frecuencia. Por el contrario, los vespertinos reportan mayor agotamiento, peor salud mental y física. La desalineación crónica con horarios laborales o escolares provoca privación de sueño, fatiga acumulada y estrés.

El ritmo biológico va más allá del sueño

El cronotipo también influye en rasgos de carácter como la puntualidad, la procrastinación y el apego a los planes. Esto refuerza el impacto del ritmo biológico en los hábitos diarios, más allá del horario de sueño.

Intentar adoptar rutinas tempranas de forma forzada no garantiza los mismos beneficios que las personas naturalmente matutinas. Quienes tienen cronotipo vespertino o intermedio y se obligan a madrugar pueden desarrollar deuda de sueño, con problemas de concentración y estado de ánimo. La clave está en sincronizar el horario laboral con el ritmo biológico personal.

Los experimentos con horarios adelantados a veces generan mejoras temporales por la motivación inicial, similares a las de un nuevo empleo. Pero al consolidarse la rutina, la discordancia entre biología y horario se vuelve insostenible. Este desfase se conoce como jet lag social, vinculado a peores resultados académicos, menor bienestar y mayor riesgo de enfermedades como diabetes, hipertensión y obesidad. Forzar el madrugón puede agravar este desequilibrio, sobre todo en personas nocturnas.

Fuente: Infobae

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