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Clima extremo sacude Europa y EE.UU.: frío, calor y tornados

En las últimas semanas, un fenómeno meteorológico inusual ha afectado a gran parte del continente europeo. Una de las olas de frío primaverales más severas de los últimos tiempos se instaló sobre la región, impulsada por un anticiclón enérgico anticiclón sobre el Atlántico Norte y una persistente zona de baja presión al sur de Escandinavia. Este patrón atmosférico canalizó aire de origen ártico hacia el sur, provocando un descenso térmico e intenso de las temperaturas, que se situaron entre 10 °C y 15 °C por debajo de los registros habituales para esta época del año.

De acuerdo con Brendan Wood, meteorólogo de la firma británica de pronósticos MetDesk, citado por el periódico británico The Guardian, las heladas nocturnas han causado graves perjuicios a los sectores agrícola y vitivinícola. En Francia, numerosos viticultores se vieron obligados a encender fogatas durante la noche para proteger sus viñedos de daños irreversibles. Este tipo de frío prolongado ha dejado de ser común en las últimas décadas en un continente que, según los expertos, se calienta más rápido que cualquier otra región del planeta como consecuencia directa de la crisis climática.

El impacto no se limitó al ámbito agrícola. El episodio de frío extremo desencadenó poderosas tormentas eléctricas. Según los registros, entre el 11 y el 16 de mayo se detectaron aproximadamente 750.000 rayos rayos en Europa y zonas de Europa y sus cercanías, lo cual evidencia la magnitud de la inestabilidad atmosférica reciente. La situación llevó a servicios meteorológicos estatales, como los de Serbia, a emitir alertas rojas por vientos intensos, lluvias torrenciales y granizo. Posteriormente, la baja presión se movió hacia el noroeste del continente, cortando el flujo frío del norte y desviando los vientos hacia el oeste, configurando así el escenario para un cambio climático radical.

Del frío extremo a máximas históricas en Europa occidental

El continente europeo experimenta un salto abrupto del frío intenso al calor récord, mientras que diversas regiones de Estados Unidos afrontan tormentas invernales

Los modelos meteorológicos anticipan un giro drástico. Una extensa zona de alta presión se asentará sobre el oeste de Europa, permitiendo la irrupción de aire cálido desde el norte de África. Países como Francia e Inglaterra podrían experimentar incrementos térmicos de hasta 15 °C respecto a la semana anterior. En la península ibérica, España y Portugal se preparan para máximas entre 30 y 35 °C, valores poco frecuentes para el mes de mayo.

Este salto térmico representa un des complicado y directo para la población, que apenas días atrás su días de heladas y frío intenso. Las mínimas nocturnas podrían superar incluso exceder incluso las máximas diurnas de la semana precedente, un fenómeno que subraya la variabilidad climática del continente. Estas fluctuaciones amplían los riesgos para la agricultura, la salud pública y los sistemas energéticos Además, incrementan la probabilidad de tormentas eléctricas y otros fenómenos severos como granizo y vientos huracanados.

El contraste entre el frío polar y el calor repentino pone a prueba la capacidad de adaptación de las infraestructuras y los servicios públicos. En Francia, Inglaterra y el resto de Europa occidental, las autoridades y los ciudadanos se esfuerzan por ajustar sus rutinas a temperaturas récord para la época. Los especialistas subrayan que estas variaciones bruscas son cada vez más habituales en el marco del cambio climático acelerado.

Estados Unidos ante fenómenos meteorológicos extremos

La llegada de una masa de aire cálido tras una semana de bajas temperaturas preocupa a autoridades y ciudadanos - Europa Press

Mientras Europa se enfrenta a condiciones climáticas inéditas, Estados Unidos experimenta sus propios contrastes. En el noroeste americano, después de una semana con máximas de 30 °C, una masa de aire frío procedente de Canadá avanza hacia el sur y se encuentra con una zona de baja presión. Este frente generará la segunda tormenta invernal del mes en regiones como Wyoming, el norte de Colorado y el noreste de Utah, con pronóstico de nevadas de gran consideración.

Las autoridades locales estiman acumulaciones de nieve de hasta 46 cm en zonas montañosas, acompañadas de vientos que podrían rozar los 96 km/h. Esto provocaría condiciones de ventisca y peligro extremo para los automovilistas. El Parque Nacional de Yellowstone, Wyoming, ya ha sido escenario de la presencia de ciervos mulos caminando sobre la nieve, una estampa poco frecuente para finales de la primavera boreal.

En el suroeste de EE.UU., la realidad es radicalmente opuesta. Allí, vientos persistentes y una baja humedad relativa motivaron la emisión de alertas por riesgo extremo de incendios forestales en varios estados. Este escenario pone sobre la mesa el desafío de gestionar los recursos naturales y adaptarse a cambios climáticos abruptos.

En el centro y el este del país, el choque entre masas de aire frío y zonas cálidas y húmedas aumenta la probabilidad de tormentas eléctricas severas. El Centro de Predicción de Tormentas de la agencia meteorológica estadounidense advirtió sobre un 15 % de riesgo de tornados el lunes en cuatro estados, una región donde residen cerca de 900 personas.

La sucesión de fenómenos extremos en Europa y América del Norte resalta la creciente inestabilidad del clima global. Los expertos coinciden en que la mayor frecuencia e intensidad de olas de frío, calor, tormentas y nevadas fuera de temporada son una consecuencia directa de la crisis climática y del desequilibrio de los patrones atmosféricos tradicionales.

Fuente: Infobae

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