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Lengua de suegra: el error de riego que acaba con esta planta ‘inmortal’

La Sansevieria trifasciata, popularmente conocida en México como lengua de suegra o lengua de tigre, es una de las plantas de interior más populares por su resistencia. Soporta periodos prolongados de sequía y descuido, pero tiene un punto débil fatal: no tolera el exceso de agua ni las temperaturas demasiado bajas.

Esta suculenta, originaria de África, Asia y Nueva Guinea, se ganó un lugar en los hogares mexicanos desde la década de 1930. Hoy es una opción habitual tanto en jardines como en departamentos, según explica la técnica en botánica María Belén Acosta.

Las hojas blandas o con manchas suelen indicar problemas de humedad y requieren ajustar la frecuencia de riego de inmediato. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El enemigo invisible: el encharcamiento

Aunque la lengua de suegra puede pasar largas temporadas sin agua, el riego excesivo es su peor enemigo. La experta señala que cuando la cantidad de agua supera la capacidad de drenaje del sustrato, aparecen hongos que debilitan y pueden matar la planta.

Los especialistas advierten que el mayor riesgo es el encharcamiento, ya que la humedad constante provoca infecciones fúngicas y raíces podridas. Por eso, el riego debe ser moderado y espaciado.

La poda oportuna de hojas caídas ayuda a mantener la planta libre de enfermedades y asegura su aspecto saludable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La frecuencia varía según la estación: una vez al mes durante otoño e invierno y cada quince días en primavera y verano. La técnica recomienda verificar que los primeros centímetros del sustrato estén completamente secos antes de volver a regar. Si las hojas se ponen amarillas, lo primero es reducir la frecuencia de riego para evitar daños mayores.

Temperatura: el otro factor clave

La Sansevieria trifasciata agrupa entre 60 y 70 especies con raíces rizomatosas, que crecen horizontalmente bajo tierra. Todas comparten la tolerancia a la sequía, pero son muy sensibles al exceso de humedad.

Según Acosta, si las hojas se desinflan por falta de agua, se recuperan fácilmente con un riego adecuado. Pero si reciben agua en exceso, la planta se debilita y puede morir. La temperatura ideal para la lengua de suegra está entre 16 y 30 °C. Por debajo de 14 °C, puede mostrar señales de daño.

Colocar la maceta cerca de una ventana mejora la fotosíntesis, pero es importante evitar el sol directo para proteger las hojas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En exteriores, hay que protegerla de temperaturas bajas y lluvias prolongadas. En interiores, lo mejor es colocarla cerca de una fuente de luz, pero sin sol directo para evitar quemaduras. Si las hojas se arrugan, es falta de agua; si se ablandan o tienen humedad excesiva, hay que espaciar los riegos y revisar el drenaje.

Sustrato y fertilización: la base de todo

La maceta no necesita ser grande, pero sí debe tener buen soporte y drenaje. La especialista recomienda trasplantar la lengua de suegra una vez al año o renovar los primeros tres centímetros del sustrato con mezcla fresca y rica en nutrientes.

Para la Sansevieria, el sustrato debe ser ligero y poroso. Acosta sugiere mezclar fibra de coco y humus de lombriz en partes iguales para mejorar tanto la retención de agua como el drenaje.

El riego abundante y frecuente puede asfixiar las raíces de la lengua de suegra, provocando la aparición de hongos y la descomposición de la planta. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada temporada cálida, se puede enriquecer con humus de lombriz o fertilizante orgánico, pero el exceso de abono daña las raíces. En los años que no se trasplanta, se recomienda sustituir la capa superficial de tierra para mantener los nutrientes activos. Para fertilizar, lo ideal son productos específicos para plantas verdes o cactus, aplicados con moderación.

Multiplicación y poda: mantenerla sana

La lengua de suegra puede multiplicarse por varios métodos, pero la especialista destaca la importancia de la poda. Si una hoja se cae, hay que retirarla junto con parte de la tierra donde estaba anclada. No se recomienda intentar enderezar las hojas caídas; mejor sustituir la materia vegetal dañada por sustrato nuevo.

Durante el invierno, la lengua de suegra necesita menos agua; regar una vez al mes es suficiente para prevenir daños. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las variedades de Sansevieria se clasifican por la forma de sus hojas, que pueden ser planas o gruesas. La lengua de suegra mantiene su fama de planta de bajo mantenimiento, adaptable a interiores y exteriores. El secreto para su longevidad es evitar el exceso de humedad y las temperaturas extremas, priorizando siempre un buen drenaje y riego moderado, según la especialista.

La Sansevieria prefiere sustratos ligeros y porosos que permitan un drenaje eficiente, lo que reduce el riesgo de pudrición de raíces. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Fuente: Infobae

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