Una fuerte controversia sacude a Barranquilla luego de que se divulgaran unas fotografías que muestran a alias Negro Ober dentro del centro penitenciario donde cumple condena, aparentemente sin las restricciones que impone la ley.
La publicación de estas imágenes coincide con uno de los fines de semana más sangrientos del año en la región, en el que se registraron al menos nueve homicidios y varios heridos, en hechos que van desde sicariatos hasta riñas callejeras.
El líder de Los Rastrojos Costeños aparece en las instantáneas compartiendo con otros reclusos y posando frente a la cámara, lo que ha avivado las críticas sobre los supuestos beneficios que recibe y las debilidades en los protocolos carcelarios.
Alias Negro Ober ha sido trasladado en múltiples ocasiones entre distintas prisiones y acumula sentencias que suman 80 años por delitos como homicidio, extorsión y narcotráfico. Además, en enero de 2026 recibió una condena adicional de 30 años por amenazar a un fiscal.
Reacciones tras la difusión de las fotos

La circulación de las imágenes ha generado fuertes cuestionamientos sobre la eficacia de las medidas de seguridad en las cárceles y el trato que reciben los cabecillas del crimen. La indignación se ha intensificado por los recientes actos violentos en el departamento del Atlántico, atribuidos a disputas entre bandas y ajustes de cuentas.
Durante el puente festivo, varios ataques armados alteraron la tranquilidad de la zona. En un billar del barrio Villa San Pedro II, en Barranquilla, un hombre armado disparó contra Julio César Orozco Estrada, de 39 años, dejando dos víctimas fatales. Según las autoridades, Orozco Estrada tenía antecedentes judiciales y estaría vinculado al cobro de préstamos informales.
Las otras víctimas fueron identificadas como José Laguna Herrera, de 53 años; Brandon Daniel Arzuza Zacaro, de 24 años; Luis Alfonso Ramos Portillo, de 65 años; Mayra Alejandra Tabares Shobrob, de 38 años; Francisco Polo Barón, de 44 años, y Luis Alberto Mestra Vega, de 62 años.
Otro episodio de gravedad extrema ocurrió en el restaurante La Mona, ubicado en la Ciudadela 20 de Julio. Allí, sicarios con fusiles asesinaron al comerciante Juan Camilo López España frente a otros comensales, un crimen que la Policía Metropolitana vinculó con la acción de organizaciones delictivas.
Estos hechos se suman a una escalada de violencia que, según las investigaciones, está ligada a la disputa por territorios y el control de economías ilegales.
Crisis estructural del sistema penitenciario

El politólogo Luis Trejos, de la Universidad del Norte, explicó que el fenómeno de criminales con privilegios tras las rejas revela un problema profundo en el sistema penitenciario colombiano.
“Las cárceles se han convertido en centros dinamizadores del delito. Lastimosamente no resocializan a los delincuentes, pero tampoco logran limitar su actividad criminal”, comentó Trejos a Caracol Radio.
El académico también considera que la ciudadanía ya no se sorprende ante este tipo de imágenes, especialmente por el largo historial de denuncias sobre presuntos beneficios a máximos líderes de bandas delincuenciales a través de sobornos al personal penitenciario.
“Por eso, aunque indigna, este tipo de imágenes ya no sorprende a los colombianos”, señaló.
Trejos subrayó que la crisis de seguridad y el control criminal desde las cárceles deberían ser un tema central en el debate político de cara a las próximas elecciones presidenciales. El experto advirtió sobre la necesidad de que los candidatos incluyan en sus plataformas políticas claras sobre seguridad ciudadana y estrategias para enfrentar la criminalidad que opera desde los centros de reclusión.
“Esto debe hacer parte de las discusiones sobre las políticas de seguridad ciudadana y también de paz que propongan los candidatos presidenciales”, concluyó el politólogo al medio radial.
Fuente: Infobae