Valie Export, una de las figuras más radicales e importantes e influyentes del arte feminista a nivel mundial, ha fallecido a los 85 años. Su partida cierra un capítulo de manera definitiva una carrera artística que se caracterizó por la provocación constante, el cuestionamiento de los límites establecidos límites establecidos y una experimentación radical que transformó tanto los formatos artísticos tradicionales como la manera de entender la presencia femenina en los espacios públicos.
La artista, de origen austriaco, es reconocida por haber utilizado su propio cuerpo como un instrumento de confrontación social de confrontación. Su legado, según lo informado por la galería Thaddaeus Ropac al dar la noticia de su deceso, la posiciona como una de las primeras artistas de performance de la historia, al mismo nivel que figuras como Joseph BeuysBeuys y Allan Kaprow. Hasta el momento, no se ha revelado ninguna información oficial sobre las causas de su muerte ni se ha confirmado la existencia de familiares sobrevivientes.
A lo largo de más de medio siglo de intensa actividad creativa, Export recibió en 2019 el Premio Roswitha Haftmann, considerado el galardón en efectivo más importante para un artista en Europa. Este reconocimiento no hace más que confirmar una constante en su trayectoria vital: sus obras y acciones se convirtieron en hitos fundamentales e irrenunciables dentro de la historia del arte contemporáneo.
Desde el año 2010, una de sus obras más emblemáticas, el monumento “Die Doppelgängerin”, un sentido homenaje al trabajo femenino, se exhibe en espacios de enorme prestigio internacional, como el jardín de esculturas del Museo Belvedere de Viena y la Pinacoteca Agnelli de Turín.
Los inicios de una revolucionaria
Export nació bajo el nombre de Waltraud Lehner en la ciudad de Linz, Austria, en pleno desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. En 2016, su ciudad natal le rindió un gran homenaje al inaugurar un centro de investigación en medios de comunicación dedicado exclusivamente a su obra, lo que demuestra la enorme relevancia institucional que llegó a adquirir. Su vida temprana estuvo marcada por profundas tragedias familiares, entre ellas la muerte de su padre, quien fallecido mientras combatía para el régimen nazi, y un temprano alejamiento de la educación católica a los 14 años.
Con apenas 18 años, ya era madre. Poco después, tras dejar a su hija al cuidado de su hermana y haberse divorciado, se mudó a Viena para estudiar pintura, dibujo y diseño en la Escuela Nacional para la Industria Textil, justo en el momento en que el movimiento del actionismo vienés comenzaba a cobrar notoriedad. Aunque se relacionó con este círculo, que era predominantemente masculino, Export siempre optó desarrollar una voz artística completamente autónoma.
En 1967, dio un paso crucial al decidir apropiarse de su propia identidad artística y cambió legalmente su nombre. El nombre Valie fue una derivación personal, mientras que el apellido “Export” lo tomó deliberadamente de una conocida marca de cigarrillos, dejando claro desde el principio la construcción consciente de un personaje. Ese mismo año inició una serie de acciones que la consagraron como una figura central de la vanguardia más radical.
1968, después de cofundar la Cooperativa Austriaca de Cineastas, protagonizó una de las intervenciones más famosas de la historia del arte: ingresó a un cine de Múnich vestida con pantalones sin entrepierna y desfiló entre las filas de asientos, exponiendo su cuerpo de manera explícita de manera explícita en la performance conocida como AktiGenitalpanik.

El objetivo de esta acción era confrontar la práctica voyeurista del cine tradicional, trasladando la corporalidad femenina desde la pantalla plana del filme a una presencia física y directa frente al espectador. Se trataba de una apuesta por la incomodidad que, según las propias palabras de Export a la revista Interview, reveló la enorme dificultad que tiene la sociedad para enfrentarse a la realidad sin ningún tipo de mediación:
“Quería averiguar qué ocurría cuando uno deja atrás el modo voyeurista enfrenta a la gente con la realidad. Lo interesante fue descubrir que la gente, simplemente, se alejaba. No quieren ver la realidad”.
La controversia fue La controversia acompañó siempre estas primeras actuaciones, incluyendo una persistente leyenda alimentada por fotografías donde portaba una ametralladora de que la acción Genitalpanik se había realizado en un cine pornográfico y con fuego real, aunque solo existen registros fotográficos posteriores. Export insistió en reiteradas ocasiones en desmentir estas afirmaciones.
Entre 1968 y 1971, Export llevó su obra “TAPP und TASTKINO” a 10ciudades europeas, entre ellas Londres y Ámsterdam. En cada presentación, utilizaba una caja con cortinas colocada sobre su torso desnudo, invitando a los asistentes a explorar con sus manos su pecho por un máximo de 33 segundos.
En 2012, recordó que el primer episodio de esta acción, celebrado en un festival de cine en Viena, terminó en una escena de caos total:
“La primera vez que lo hice, causó una especie de disturbio en el auditorio, cuando un cineasta gritó: ‘¿Esto es siquiera cine? ¿Tenemos que soportar esto?’”.
La prensa comenzó a calificarla de bruja y las críticas se multiplicaron, pero Export logró así instalar en el debate público una discusión central sobre la representación y el consentimiento en la cultura visual.

El cine como campo de batalla
En 1971, la práctica disruptiva de Export alcanzó una nueva resonancia cuando la Televisión Pública Austriaca emitió su cortometraje “Facing the Family”, de 4 minutos y 44 segundos. La obra mostraba el rito cotidiano de una familia de clase media mientras comían, mientras miraban a cámara y, de manera reflexiva, a quienes los televidentes que observaban desde sus propios hogares.
A lo largo de su carrera, Export combinó la escritura de manifiestos con una prolífica labor cinematográfica. En 1977, estrenó Invisible Adversaries, su primer largometraje, que fue celebrado porla crítica internacional por su abordaje sin concesiones de la mirada femenina.
Sin embargo, en Austria la recepción fue mucho menos generosa: una escena del film que simulaba la mutilación de un ave y un ratón desató una gran controversia pública que solo se resolvió después de que Export presentara una demanda contra un articulista y se publicaran cartas que probaban que se trataba de un truco escénico. Otros títulos que sobresalen en su filmografía son el drama Menschenfrauen (1980) y el corto Syntagma (1983), centrado en la materialidad del cuerpo.

Reconocimiento tardío y mirada crítica
En 1980, Export y la pintora Maria Lassnig hicieron historia al convertirse en las primeras artistas en representar a Austria en la Bienal de Venecia. La instalación que presentó entonces una escultura del cuerpo femenino desnudo enfrentada a la proyección de una misa católica provocó una gran polémica e inscribió e inscribió su nombre como referente en la narrativa política del arte. En 2019, la galería Thaddaeus Ropac reeditó esta propuesta en su sede londinense.
Ya entrada la década de 2000, Export volvió a subvertir los códigos de la percepción: en 2002, lanzó una serie de performances que combinaban palabra hablada con imágenes capturadas en tiempo real desde el interior de su propia boca. A propósito de la confusión de algunos asistentes, que interpretaron las imágenes como representaciones vaginales, Export sentenció:
de“Es sorprendente lo que la gente proyecta en el arte”.
A pesar de su influencia indiscutible influencia, Export nunca abandonó una mirada crítica sobre la evolución social. En 2019, declaró a Artnet News:
“Se ha creado una imagen para sugerir que las cosas han cambiado, pero en realidad no es así. Es solo unaEs solo una imagen”.
Fuente: Infobae