En plena crisis inflacionaria, donde el costo de vida aprieta los bolsillos de millones de familias, buscar alivio financiero se ha vuelto prioritario. Según un análisis del laboratorio de ideas europeo Concito, titulado Recuperando el control: Argumentos a favor de la electrificación en los hogares, la clave podría estar en cómo calentamos nuestras casas y nos movemos. El informe revela que para un hogar medio en España, abandonar los combustibles fósiles equivale a un ingreso extra de aproximadamente 2.000 euros cada año.
Este ahorro proviene de un cálculo detallado sobre los hábitos de consumo de una familia promedio española, que el estudio llama la familia García. El mayor impacto está en el garaje: un conductor que recorre 24.900 kilómetros al año y cambia su coche de combustión por uno eléctrico ahorraría 1.810 euros anuales solo en movilidad.
Calefacción: segundo frente de ahorro
El otro pilar es la climatización del hogar, al sustituir la caldera de gas por una bomba de calor (aerotermia). España tiene inviernos suaves, por lo que la demanda energética para calefacción es baja: unos 6 megavatios hora (MWh) al año, frente a los 14 MWh de media europea o 22 MWh en Polonia. Por ello, el ahorro directo en calefacción es menor, entre 190 y 225 euros anuales.
Sumando coche y calefacción, se alcanzan los 2.000 euros anuales. Según el estudio, ese dinero extra equivale a tener pagada la recarga del vehículo eléctrico durante 22 meses, o a cubrir casi cinco meses de la cesta de la compra.
Comparado con otros países, España está ligeramente por debajo de la media europea de 2.200 euros. Los franceses lideran con 3.070 euros, seguidos de alemanes (1.950 €) y polacos (1.870 €).

Impacto de la guerra en Irán
La reciente escalada bélica en Irán ha disparado los precios del petróleo y el gas natural, haciendo que las familias electrificadas se blinden ante estos shocks geopolíticos. El informe advierte que, bajo un escenario de tensión extrema, los beneficios económicos podrían aumentar hasta un 77% por encima de las estimaciones iniciales. Para el conjunto de la UE, el ahorro medio en crisis crece un 59%.
Barreras de entrada: costes iniciales e impuestos
Si es tan rentable, ¿por qué no migra más gente? La principal traba son los costes iniciales. Instalar una bomba de calor supera los 12.800 euros, frente a unos 4.300 euros de una caldera de gas. Dado el bajo ahorro en calefacción en España, la amortización es demasiado lenta. Además, el sistema fiscal beneficia al gas natural frente a la electricidad, lo que elimina el incentivo financiero. El estudio pide a las administraciones reequilibrar impuestos y ofrecer subvenciones directas para acelerar la transición y devolver a las familias el control de sus finanzas.
Fuente: Infobae