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El 84 % de los perros padece ansiedad: señales que alertan a los especialistas

Un 84 % de los perros domésticos experimenta signos de ansiedad en actividades diarias, según una investigación de la Facultad de Medicina Veterinaria y Ciencias Biomédicas de Texas A&M. Los hallazgos, difundidos en la revista Veterinary Research Communications, indican que el ritmo de vida actual representa una fuente constante de estrés para las mascotas, afectando su equilibrio emocional en una magnitud mayor a la estimada previamente.

El estudio analizó a 43.517 perros, cuyos dueños los inscribieron en el Proyecto de Envejecimiento Canino, una de las bases de datos más completas sobre salud animal en Estados Unidos. A través de un formulario con nueve preguntas, los tutores reportaron conductas de ansiedad y miedo. El 91 % de los canes evaluados presentó al menos indicios leves de ansiedad o temor; al descartar miedos relacionados con la higiene (baño y corte de uñas), la proporción se mantuvo en 84 %, lo que evidencia que el problema trasciende situaciones excepcionales.

Los principales desencadenantes del estrés canino identificados son: personas desconocidas, presencia de otros perros, ruidos fuertes, objetos extraños y cambios en el entorno. Entre los síntomas más comunes figuran lloriqueo, temblores, parálisis momentánea, intentos de huida o escondite, y posturas retraídas como agacharse o mantener la cola entre las patas por períodos prolongados.

“El miedo y la ansiedad son respuestas naturales ante situaciones que el animal percibe como amenazantes, pero cuando estos episodios se repiten o persisten en el tiempo, pueden afectar gravemente la salud física y emocional del perro”, señala la veterinaria Bonnie Beaver, autora principal del informe.

Beaver agregó que, en casos extremos, algunos perros pueden autolesionarse o desarrollar conductas destructivas.

“He visto animales tan angustiados durante tormentas que intentaron atravesar paredes para refugiarse. Cuando se alcanza ese nivel de estrés, el manejo resulta sumamente difícil para los tutores y el pronóstico puede complicarse”, detalló la especialista.

Cómo se realizó la investigación y factores de riesgo

El equipo de Texas A&M diseñó un cuestionario específico para identificar conductas ansiosas y temerosas, con preguntas sobre reacciones ante estímulos habituales y situaciones novedosas. El estudio reveló patrones de evitación del contacto visual, rechazo a objetos o personas, vocalización excesiva, inmovilidad, temblores y signos físicos de sumisión o retraimiento.

El equipo de Texas A&M diseñó un cuestionario específico para identificar conductas ansiosas y miedosas en perros domésticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas advierten que la ansiedad canina puede pasar inadvertida en etapas iniciales, mostrándose solo con señales leves que a menudo se confunden con timidez o apatía. No obstante, la persistencia de estos síntomas puede derivar en cuadros más graves, como agresividad, comportamientos compulsivos o problemas de salud asociados al estrés crónico, tales como trastornos digestivos o dermatológicos.

Recomendaciones para los tutores

Los investigadores aconsejan a los dueños que observen con atención cualquier cambio en la conducta habitual de sus mascotas, especialmente si aparecen signos como evitar la mirada, esconderse, temblar, llorar, rechazar la interacción o permanecer agazapados.

Si estas conductas se repiten o se intensifican, es indispensable acudir a un veterinario, quien podrá orientar sobre terapias conductuales, ajustes en el entorno y, cuando sea necesario, tratamientos médicos específicos.

“La preocupación surge cuando el miedo deja de ser una reacción puntual y se convierte en un estado constante o progresivo. Es en ese momento cuando la intervención temprana resulta clave para evitar consecuencias negativas en el bienestar del animal”, subrayó Beaver.

La urbanización y la exposición a estímulos desconocidos explican el aumento de casos de ansiedad en perros según veterinarios y etólogos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los especialistas recalcan que, aunque el miedo y la ansiedad no pueden eliminarse por completo, su detección y tratamiento oportunos pueden reducir el riesgo de complicaciones emocionales y mejorar la calidad de vida tanto del perro como de su entorno familiar.

Contexto actual y futuras líneas de estudio

El incremento de casos de ansiedad en perros coincide con una mayor urbanización y la exposición continua a estímulos desconocidos en las ciudades, fenómeno que inquieta a veterinarios y etólogos.

El estudio de Texas A&M proporciona una de las primeras estimaciones cuantitativas de la prevalencia del problema en una muestra poblacional amplia, lo que abre camino a nuevas estrategias preventivas y terapéuticas.

La investigación de Texas A&M ofrece estimaciones poblacionales sobre la prevalencia de ansiedad canina e impulsa nuevas estrategias terapéuticas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Entre las líneas de investigación futuras se contemplan el desarrollo de programas de socialización temprana, la promoción de entornos enriquecidos y la capacitación de tutores para identificar y manejar los signos de ansiedad desde sus primeras manifestaciones. Los autores insisten en la importancia de la colaboración entre profesionales y familias para garantizar el bienestar integral de los perros en la sociedad contemporánea.

Fuente: Infobae

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