Hace 25 años, un ogro verde de mal humor, un burro parlanchín y una princesa con secretos cambiaron para siempre la historia del cine animado. Shrek, la apuesta arriesgada de DreamWorks Animation, se convirtió en la primera cinta en ganar el Oscar a Mejor largometraje de animación y estableció un nuevo paradigma al parodiar sin piedad los cuentos de hadas tradicionales. Su impacto en la cultura popular sigue vigente, marcando un antes y un después en la industria.
El debut oficial de la película ocurrió el 22 de abril de 2001 en el Festival de Cannes, pero fue el 18 de mayo de ese mismo año cuando Shrek llegó a las salas comerciales de todo el mundo, iniciando un fenómeno imparable.
Shrek no solo fue innovadora por su técnica, sino por su propuesta narrativa: combinó un humor irreverente con una crítica mordaz a los relatos clásicos, logrando el reconocimiento de la Academia y asegurando la supervivencia de DreamWorks en un momento financiero crítico. Su éxito impulsó nuevas franquicias y renovó la forma de contar historias animadas en el siglo XXI.
El nacimiento de DreamWorks y la animación como campo de batalla
De acuerdo con Fotogramas, la historia de Shrek comienza tras la abrupta salida de Jeffrey Katzenberg, antiguo presidente de Walt Disney Studios. En 1994, Katzenberg fundó DreamWorks Pictures junto a Steven Spielberg y David Geffen. Los tres establecieron condiciones estrictas para producir películas de calidad y mantener su independencia profesional.
La nueva empresa surgió en medio de una rivalidad notable dentro del sector de la animación, alimentada por los conflictos de Katzenberg con el entonces director ejecutivo de Disney, Michael Eisner. Spielberg aportó su trayectoria en el cine, y Geffen su experiencia en la industria musical. Esta alianza buscaba transformar la producción tradicional y dar cabida a proyectos de mayor innovación.
De un cuento infantil a un fenómeno animado
El primer gran objetivo de DreamWorks fue lanzar un proyecto definitorio. John H. Williams, uno de los productores, propuso llevar al cine Shrek!, el libro infantil de William Steig publicado en 1990, inspirado por la reacción de su hijo pequeño ante la historia.
Fotogramas señala que Steven Spielberg había adquirido los derechos de la obra en 1991, inicialmente para una versión animada tradicional. Sin embargo, el proyecto cambió de rumbo en 1995 cuando Katzenberg impulsó su desarrollo y formó un equipo de animación conocido como los “Propellerheads”, donde participó J. J. Abrams. La primera prueba presentada al estudio no convenció a Katzenberg y provocó el despido del equipo original, motivando un giro creativo radical.

La dirección recayó en Andrew Adamson, a quien luego se sumó Vicky Jenson. Ambos trabajaron para afinar el tono humorístico y visual de la película. La personalidad del ogro tomó referencias de Maurice Tillet, un luchador francés, mientras que el personaje de Burro se inspiró en un burro miniatura de Jerusalén, llamado Perry, del parque Cornelis Bol en Palo Alto. El diseño de Fiona requirió cientos de bocetos hasta encontrar el modelo final.
Las voces detrás del éxito: del drama a la leyenda
El proceso de selección de actores para Shrek enfrentó numerosas complicaciones. Según Fotogramas, el papel principal fue ofrecido primero a Nicolas Cage, quien lo rechazó. Posteriormente, Chris Farley grabó más del 90% de los diálogos antes de fallecer, lo que obligó a buscar un nuevo protagonista.
La elección final recayó en Mike Myers, conocido por Austin Powers y amigo de Farley. Myers aceptó con la condición de que reescribieran todos sus diálogos para distanciarse de la versión anterior e impuso rehacer su actuación con acento escocés, lo que le costó al estudio 5 millones de dólares adicionales.
Para el papel de Burro, Eddie Murphy fue la segunda opción tras el rechazo de Robin Williams. En el caso de Fiona, Cameron Diaz ingresó tras el despido de Janeane Garofalo debido a un cambio en la concepción del personaje.
John Lithgow quedó al frente del villano Lord Farquaad ante la imposibilidad de contar con Alan Rickman, quien ya estaba comprometido con otro proyecto. Como dato curioso, los intérpretes grabaron sus escenas por separado y nunca coincidieron en el estudio, lo que generó cierta insatisfacción entre ellos por la falta de interacción directa.
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Un estilo visual y musical que rompió todos los esquemas
El equipo liderado por Douglas Rogers, director artístico, viajó a lugares como Stratford-upon-Avon en Inglaterra, la región francesa de Dordoña y Charleston en Carolina del Sur para inspirarse en la creación de los escenarios. La ciénaga de Shrek se basó en una plantación de magnolias, mientras que Duloc tomó como referencia castillos europeos y entornos reales.
El equipo de animación de DreamWorks que había trabajado en Antz fue el encargado de trasladar estas ideas a la pantalla. En el apartado musical, Harry Gregson-Williams y John Powell compusieron la banda sonora, grabada en los estudios Abbey Road de Londres. La canción All Star de “Smash Mouth”, pensada originalmente como provisional para la introducción, terminó siendo parte del montaje final y se convirtió en uno de los emblemas de la película.
El guion, a cargo de Ted Elliott, Terry Rossio, Joe Stillman y Roger S. H. Schulman, propuso una parodia audaz de los cuentos clásicos. Los personajes respondían a conflictos de autoestima y el humor se apartó del esquema tradicional de Disney.
Del Oscar al rescate de DreamWorks: legado e impacto global
La película recaudó 492,5 millones de dólares en taquilla global, superando ampliamente su presupuesto de 60 millones. Solo fue superada ese año por Harry Potter y la piedra filosofal.

La crítica especializada la reconoció por reinventar el cine animado y atraer a un público diverso. Recibió el primer galardón de la Academia en la nueva categoría de Mejor largometraje de animación, superando a Monsters, Inc. y Jimmy Neutron: El niño inventor.
Según Fotogramas, el fenómeno “Shrek” se convirtió en un salvavidas económico para DreamWorks, que atravesaba graves problemas financieros en ese entonces. El éxito de la cinta garantizó la continuidad del estudio y sentó las bases para futuras franquicias como Madagascar, Kung Fu Panda y Cómo entrenar a tu dragón.
Hoy, Shrek es considerado un clásico por su enorme impacto cultural y su contribución a la transformación de la industria del cine animado. La hazaña de la película permitió que DreamWorks pasara de la inestabilidad financiera a consolidarse como referente en animación para las próximas décadas.
Fuente: Infobae