Cuando Quentin Tarantino opina sobre cine, el mundo presta atención. Aunque lleva varios años sin estrenar una película como director, el creador de Pulp Fiction, Malditos bastardos y Érase una vez… en Hollywood sigue siendo una de las voces más respetadas y apasionadas de la industria. No solo es un gran realizador, sino también un cinéfilo empedernido.
Tarantino lo demostró hace poco al compartir su lista personal de las mejores películas del siglo XXI durante su participación en el podcast The Bret Easton Ellis. En esa selección, el director no solo incluyó títulos de acción como Black Hawk Derribado o clásicos de animación como Toy Story 3, sino que también sorprendió al mencionar obras menos conocidas, como la japonesa Battle Royale y la israelí Big Bad Wolves.
Uno de los títulos que más ha llamado la atención dentro de ese ranking es una película de Steven Spielberg que, curiosamente, a pesar de haber sido un fracaso comercial, logró un lugar privilegiado en el gusto de Tarantino. Se trata de West Side Story (2021), el ambicioso remake de un clásico del cine musical. Sobre esta cinta, Tarantino afirmó que “Steven sigue teniendo lo que se necesita”. En sus propias palabras: “No creo que Scorsese haya hecho una película tan emocionante (en este siglo). Revitalizó a Spielberg. No podía creer que me gustara el protagonista (Ansel Elgort), porque no me había convencido en ningún otro papel”.
El desafío de Spielberg con West Side Story
La nueva versión de West Side Story tomó por sorpresa a muchos, pero no al propio Steven Spielberg. El director había mantenido este proyecto en su mente durante años, impulsado por una promesa personal largamente postergada. “Tenía 10 años cuando escuché por primera vez el álbum de West Side Story, y nunca se ha ido. He logrado cumplir ese sueño y mantener la promesa que me hice: ‘Tienes que hacer West Side Story’”, confesó el cineasta en entrevistas posteriores.
Para llevar a cabo esta empresa, Spielberg contó con un presupuesto de 100 millones de dólares (la cinta original costó 6 millones), lo que convirtió a este filme en uno de los musicales más caros de la historia de Hollywood. A pesar de la inversión, la película no logró llenar las salas de cine en 2021, un año particularmente complicado para el género musical. No obstante, tanto la crítica como buena parte del público coincidieron en que el resultado era una versión que, además de preservar la esencia del clásico, alcanzaba la excelencia en casi todos sus aspectos.
Spielberg dotó a la película de una energía renovada y una modernidad palpable, sin perder el respeto por el material original. Desde el primer plano, su estilo de dirección imprime dinamismo y frescura a las escenas musicales, logrando que la adaptación se sienta tan actual como fiel a sus raíces. El guion de Tony Kushner, por su parte, introdujo pequeños cambios que fortalecen la voz de los personajes femeninos y refuerzan la autenticidad étnica del reparto, logrando conectar la historia con las nuevas generaciones.

Un homenaje y una actualización social
El propio Spielberg ha explicado las razones emocionales y sociológicas detrás de este proyecto. “He querido rendir homenaje a la obra original y a mi infancia, pero también ofrecer una mirada al conflicto social de hoy”, señaló el realizador al presentar la presentar la producción. Tanto el guion como la puesta en escena reflejan una sociedad más fragmentada y consciente de sus tensiones raciales, con una atención especial a la gentrificación del barrio neoyorquino donde transcurre la acción.
La dimensión política y sociológica de la película se actualiza con detalles como el mural gigante de la bandera de Puerto Rico y el uso del español en los diálogos, que Spielberg decidió no subtitular como reconocimiento a la comunidad latina. “Por una cuestión de respeto y por reconocer un contexto en el que se hablan los dos idiomas”, justificó el director, expresando su deseo de que “durante la proyección se escuche la risa de grupos que entienden ciertas cosas en español”.

Detalles distintivos y legado del reparto
Otro de los aspectos más valorados de esta adaptación es la autenticidad de su reparto. El elenco incluye actores latinos que interpretan sus diálogos en su lengua materna, lo que aporta realismo y profundidad a los personajes. La actuación de Rachel Zegler como María ha sido especialmente aplaudida e impulsó la carrera de una actriz que recientemente vimos en Blancanieves.
Sin embargo, no todo son caras nuevas. El remake de Spielberg incorpora a Rita Moreno, icono de la versión original al dar vida a Anita (la mejor amiga de la protagonista), en el papel de la vieja Valentina, un nexo generacional que simboliza el mestizaje y la fortaleza femenina. Moreno, que en el estreno de la nueva West Side Story contaba con 90 años, se convierte en confidente de Tony (el protagonista masculino) y en una de las piezas clave del mensaje de la historia: un llamado urgente a la tolerancia, la empatía y el amor en un mundo donde muchas veces se empuja al odio ciego, el cual termina por destruir muchas vidas inocentes.
A pesar de que este remake no consiguió atraer al público necesario para recuperar la inversión, la película obtuvo siete nominaciones a los premios Oscar, de las cuales solo ganó uno: el de Mejor actriz de reparto para Ariana DeBose. Además, el título se ha convertido en una opción habitual para los suscriptores de Disney Plus, plataforma donde está disponible. Por su parte, la versión original puede verse tanto en Filmin como en MGM+.
Fuente: Infobae