La inteligencia artificial ha pasado de ser una promesa futura a una exigencia real de energía, cables y servidores. Argentina cuenta con ventajas geográficas y energéticas que podrían convertirla en un punto estratégico para la infraestructura digital, aunque su situación actual es modesta: 13 centros de datos operativos y una potencia instalada de 32 megavatios, concentrados mayormente en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Expertos del sector señalan que dar el salto de escala es posible, pero no está asegurado.
Hay una idea equivocada sobre dónde ocurre realmente la tecnología. Se menciona “la nube” como si los datos estuvieran en un espacio etéreo, pero detrás de cada proceso de IA hay racks de servidores, cables de fibra óptica y consumo eléctrico medido en megavatios.
“La nube no está en el cielo, está en la tierra, y la IA necesita fierros. Muchos”, explicó Horacio Martínez, CEO de Grupo Datco y vicepresidente de la Cámara Argentina de Internet. Esta frase resume una verdad que el debate público sobre inteligencia artificial suele ignorar: antes de hablar de aplicaciones, hay que hablar de infraestructura.
La nube no está en el cielo, está en la tierra, y la IA necesita fierros. Muchos
Esa infraestructura tiene una demanda acelerada. De acuerdo con datos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio y Culto de la Nación, los productos relacionados con la IA –semiconductores, servidores y equipos de telecomunicaciones- representaron el 42% del crecimiento total del comercio mundial de bienes en el primer semestre de 2025, aunque constituyen menos del 10% del total de mercancías globales. La IA es ahora el principal motor del intercambio económico internacional.
El diagnóstico: rezago frente a países vecinos
Cabase presentó en su Internet Day 2026 un estudio de la infraestructura de centros de datos en el país. Los resultados muestan industria existente, pero insuficiente para las exigencias de la IA: los 13 centros de datos y 32 megavatios instalados contrastan con la tendencia global, donde los gigantes tecnológicos avanzan hacia campus de 1.000 a 2.000 megavatios de capacidad.
La concentración geográfica es otro problema: 71% de la capacidad está en la Ciudad de Buenos Aires y el en la provincia, mientras que el resto del país queda excluido.
“El contraste con el desarrollo de hyperscalers y datacenters en Santiago de Chile o San Pablo sigue siendo enorme, pero por primera vez en mucho tiempo tenemos herramientas para acortar esa distancia. Ese también refleja años de falta de previsibilidad y de políticas sectoriales sostenidas”, advirtió Ariel Graizer, presidente de Cabase.
El salto cuantitativo que Argentina necesita en infraestructura digital no va a ocurrir por arte de magia ni puede quedar limitado al AMBA. El desarrollo debe ser federal
Graizer agregó: “El salto6565656565656565
Fuente: Infobae