Dos de las navieras más importantes del mundo, la alemana Hapag-Lloyd y la francesa CMA CGM, han detenido la recepción de nuevos pedidos relacionados con Cuba mientras analizan el impacto de la reciente Orden Ejecutiva de Estados Unidos que endurece las sanciones contra la isla.
De acuerdo con fuentes del sector, ambas compañías, que operan en Cuba mediante agentes y sin presencia física directa, suspendieron de forma temporal el registro de reservas para el transporte de mercancías, según confirmó la agencia EFE.
En el caso de Hapag-Lloyd, la medida se implementó como un “stop booking” desde el miércoles pasado y se extendería, como máximo, hasta el 5 de junio, fecha límite que fijó el gobierno estadounidense para que las empresas potencialmente afectadas por la nueva orden se desvinculen de actividades con Cuba. Especialistas señalaron que esta es una práctica habitual y de carácter preventivo.
Por su parte, el agente de CMA CGM en Cuba no recibió directrices claras de la naviera, pero su sistema operativo bloqueó nuevas reservas hacia la isla, según las fuentes consultadas.
La industria marítima cubana mantiene vínculos directos con Gaesa, el conglomerado empresarial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que controla aproximadamente el 40% del producto interno bruto (PIB) de Cuba, según estimaciones independientes. Gaesa fue sancionado recientemente por la nueva Orden Ejecutiva de Estados Unidos.

Gaesa gestiona puertos, terminales marítimas, servicios de aduanas y la Zona Especial de Desarrollo Mariel, además de sectores como turismo, comercio interior en divisas, distribución de combustibles y telecomunicaciones.
Hasta ahora, Hapag-Lloyd y CMA CGM no han respondido a las solicitudes de información sobre su postura frente a la nueva normativa estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el 1 de mayo la Orden Ejecutiva 14404, que permite congelar activos en territorio estadounidense de personas o entidades que trabajen o hayan trabajado para el régimen cubano, o que estén implicadas en violaciones de derechos humanos o actos de corrupción en la isla.
La medida también afecta a quienes brinden apoyo financiero, material o tecnológico a Cuba, así como a quienes operen en sectores estratégicos como energía, defensa, finanzas, minería y seguridad.
Una semana después de la entrada en vigor de la orden, se anunciaron los primeros tres sancionados: el conglomerado Gaesa, su presidenta Ania Guillermina Lastres, y la empresa mixta Moa Nickel, integrada por una compañía estatal cubana y la minera canadiense Sherritt.

Horas antes del anuncio, Sherritt comunicó su retirada inmediata de todas sus operaciones en Cuba en respuesta a la Orden Ejecutiva 14404, tras tres décadas de actividad en la isla. La empresa canadiense dejó así yacimientos de níquel y cobalto considerados entre los diez mayores del mundo.
Esta decisión, que representaba la mayor inversión extranjera en Cuba, llevó a sus proveedores y compañías asociadas a reconsiderar su permanencia en el país.
Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, reiteró sus críticas al régimen cubano y aseguró que la isla “está controlada por una empresa propiedad de generales militares”, en referencia a Gaesa.
“La riqueza en Cuba está controlada por una empresa propiedad de generales militares que se quedan con todo el dinero”, afirmó Rubio durante una entrevista con Fox News, emitida el miércoles por la noche y grabada a bordo del Air Force One rumbo a China.
Rubio sostuvo que en Cuba las personas “literalmente comen basura de las calles”, mientras la “empresa” que controla la isla dispone de “16.000 millones de dólares”.

El jefe de la diplomacia estadounidense señaló que las nuevas sanciones forman parte de “medidas decisivas” para “proteger la seguridad nacional de los Estados Unidos y privar al régimen comunista y a las fuerzas militares de Cuba del acceso a activos ilícitos”.
El Departamento de Estado de Estados Unidos describió a Gaesa como “el corazón del sistema comunista cleptocrático de Cuba”, al señalar que controla “un estimado del 40% o más de la economía de la isla”. Según la misma fuente, la gestión de Gaesa favorece a las “élites corruptas”, mientras la población cubana enfrenta una crisis económica severa.
(Con información de EFE)
Fuente: Infobae