El Mecanismo Residual para los Tribunales Penales Internacionales (MRTPI) confirmó este sábado el fallecimiento de Félicien Kabuga, el millonario ruandés señalado como el principal financiador del genocidio de Ruanda de 1994. En aquella masacre, que duró apenas 100 días, perdieron la vida más de 800.000 personas, entre tutsis y hutus moderados.
Según el comunicado oficial del organismo judicial multinacional, Kabuga murió en un hospital de La Haya, Países Bajos, mientras se encontraba bajo la custodia de la Unidad de Detención de las Naciones Unidas. Las autoridades neerlandesas ya han sido notificadas para que inicien los procedimientos legales correspondientes, de acuerdo con la legislación local.
Investigación sobre las circunstancias del deceso
La presidenta del MRTPI, la jueza Graciela Gatti Santana, ha ordenado “una investigación completa sobre las circunstancias de la muerte del señor Kabuga”. Para liderar estas pesquisas, se ha designado al juez Alphons Orie.
Kabuga era conocido como el “mecenas” del genocidio. Se le acusaba de haber financiado con su enorme fortuna a las milicias hutus Interahamwe, responsables directas de las masacres. Además, era propietario de la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas (RTLM), un medio utilizado para difundir mensajes de odio y propaganda contra la población tutsi, incitando a la violencia.
Captura tras décadas en la clandestinidad
Después de permanecer 26 años prófugo, Kabuga fue detenido en 2020 por un equipo de investigadores franceses. Lo encontraron viviendo en un apartamento de París bajo una falsa identidad. Sobre él pesaban graves acusaciones: genocidio, conspiración para cometer genocidio, incitación al genocidio y crímenes contra la humanidad, incluyendo persecución, exterminio y asesinato.
El proceso judicial en su contra comenzó el 29 de septiembre de 2022. Sin embargo, el 7 de agosto de 2023, los jueces determinaron que Kabuga no se encontraba en condiciones físicas ni mentales para ser juzgado. Como resultado, se ordenó que permaneciera recluido en la Unidad de Detención de la ONU, a la espera de una posible excarcelación. En los últimos meses, Kabuga aguardaba una libertad condicional que dependía de que algún país aceptara recibirlo en su territorio.
Fuente: Infobae