El planeta alberga miles de costas de una belleza excepcional, pero solo un puñado logra posicionarse entre las preferidas de la comunidad viajera global. Las playas pueden diferenciarse por su geografía, tonalidad del agua y nivel de aislamiento, aunque todas comparten un rasgo fundamental: una capacidad extraordinaria para maravillar y brindar momentos inolvidables.
En este marco, la elección de las mejores playas del mundo se convierte en un galardón codiciado y anticipado cada año. La edición 2026 de THE WORLD’S 50 BEST BEACHES colocó en los primeros puestos a destinos que reúnen aguas cristalinas, paisajes excepcionales y una atmósfera de serenidad casi virgen.
La clasificación, elaborada por expertos y entusiastas del mar, resalta cinco playas que sobresalen no solo por su entorno natural, sino también por la forma en que conservan su esencia frente al turismo masivo.
1. Entalula Beach (Filipinas)

En el archipiélago de Palawan, Entalula Beach se adjudica el primer lugar mundial gracias a su combinación de aislamiento y entorno prístino. La playa se despliega al pie de acantilados de piedra caliza, que le otorgan un perfil inconfundible y acentúan los contrastes entre la arena blanca y el azul intenso del océano.
El acceso se realiza exclusivamente en barco, lo que restringe la afluencia de visitantes y potencia la sensación de exclusividad. La calma predomina durante la mayor parte del año, y la transparencia del agua permite apreciar la vida marina con facilidad. Este sitio se presenta como un santuario para quienes anhelan un contacto directo con la naturaleza y una experiencia apacible, alejada de las aglomeraciones.
2. Fteri Beach (Grecia)

En la isla griega de Kefalonia, Fteri Beach se caracteriza por su acceso desafiante y el aislamiento propio de la zona. Llegar hasta allí requiere un viaje en bote o una caminata por senderos escarpados, lo que disminuye la concurrencia y favorece el estado natural del lugar.
Los acantilados blancos enmarcan el litoral, mientras la arena se mezcla con aguas turquesas del mar Jónico. La carencia de servicios turísticos y la lejanía respecto a otras playas permiten que dominen los sonidos del entorno y la paz. El mar, más tranquilo durante la segunda mitad del año, refuerza la atmósfera de serenidad.
3. Wharton Beach (Australia)

Ubicada en la bahía Duke of Orleans, en la costa sur de Australia Occidental, Wharton Beach alcanza el tercer puesto gracias a su ubicación remota y su ecosistema bien preservado. El lugar ofrece arenas blancas y aguas cristalinas, atractivas tanto para el descanso como para actividades acuáticas. Es también un sitio ideal para avistar delfines y practicar surf.
La afluencia de visitantes es reducida incluso en temporada alta, lo que contribuye a mantener el orden y el ambiente relajado. El sonido de las olas y la naturaleza son protagonistas, y la playa resulta segura para familias y nadadores novatos debido a su pendiente suave y acceso sencillo. Las primeras horas del día brindan mayor privacidad, y los días secos realzan los colores del paisaje.
4. Nosy Iranja (Madagascar)

En la costa de Madagascar, Nosy Iranja sobresale por su configuración geográfica: dos islas menores, Nosy Iranja Be y Nosy Iranja Kely, quedan unidas por un banco de arena de dos kilómetros durante la marea baja. Esta particularidad transforma el paisaje y permite caminar entre ambas islas rodeado de aguas turquesa.
La playa sirve de hábitat para tortugas marinas, que anidan en la zona, y la vegetación circundante se mantiene casi intacta. La atmósfera de aislamiento perdura gracias a la escasa intervención turística. El mejor momento para visitarla es la estación seca, cuando el banco de arena se exhibe en todo su esplendor y el mar permanece en calma. Quienes llegan hasta Nosy Iranja descubren un entorno privilegiado para conectar con la naturaleza.
5. Mamanuca Beach (Fiyi)

En el archipiélago de Fiyi, Mamanuca Beach representa la imagen de playa virgen y apartada. Situada en la isla Vomo, la extensa franja de arena blanca se extiende entre palmeras y vegetación espesa, con un mar resguardado del oleaje. La infraestructura hotelera es mínima, lo que potencia la sensación de tranquilidad y de inmersión en el entorno natural.
La protección geográfica asegura condiciones de baño seguras durante gran parte del año y la posibilidad de recorrer largos tramos de costa en soledad. Durante la temporada de tifones aumenta el riesgo meteorológico, pero en los meses secos predominan cielos despejados y aguas cristalinas. Mamanuca Beach se consolida como un refugio donde la naturaleza marca el ritmo cotidiano.
Fuente: Infobae