En el sistema educativo, los docentes representan el primer contacto formativo para la niñez y la adolescencia. Son quienes más horas comparten con los estudiantes, sobre todo con aquellos que provienen de hogares disfuncionales o que han quedado huérfanos. Sin embargo, no siempre pueden abarcar todas las dimensiones de la vida de un alumno fuera de las materias académicas. Por esta razón, en los últimos años ha cobrado relevancia una figura clave en casi todas las instituciones: el orientador escolar.
La cinta Un hijo, dirigida por Nacho La Casa (conocido por Sevillanas de Brooklyn) y adaptada de la novela de Alejandro Palomas, presenta a una psicóloga que actúa como catalizador en la vida de un padre y su hijo. Ambos son recién llegados a la escuela y atraviesan una situación extremadamente difícil tras la ausencia de la madre. Macarena García interpreta a esa psicóloga, María, un papel que, según confiesa, pudo haber sido su realidad si hubiera optado por otra de sus pasiones. “Yo estudié psicología -solo primero- y me hubiera gustado especializarme en infancia, es un tema que me interesa mucho”, reconoce la actriz, quien para preparar el personaje trabajó de cerca con profesionales del área. “Trabajé con dos orientadoras, una me llevó al colegio y me enseñó la sala, me explicó las dinámicas… Me dijeron que el guion estaba muy bien escrito, porque consulté escenas con ellas y me decían que era muy realista”, asegura.
En el otro extremo se encuentra Hugo Silva, quien da vida a un padre apático y algo huraño, con serias dificultades para comunicarse con su hijo. Silva, padre en la vida real, ya conocía de cerca este ámbito: “He tenido bastante contacto, aunque mis hijos ya son grandes. Ha sido básico, una ayuda muy importante. Creo que invertir en recursos en esas figuras es sembrar algo muy bueno para el futuro”, explica el actor, quien reivindica el rol del orientador en los centros educativos. “Falta todavía camino por recorrer para darle el valor que tiene”, secunda Macarena.
La importancia de una figura de apoyo
Aunque Macarena y Hugo se conocen desde hace tiempo, pues coincidieron en El ministerio del tiempo, en esta película el elemento central no es la química entre ellos, sino precisamente la falta de ella. Esto permite que la tensión entre un padre reacio a recibir ayuda y una psicóloga empeñada en brindarla resulte creíble. “El hecho de conocernos de antes ayuda. Entramos en personaje, levantamos una secuencia que está escrita y trabajada. Luego, cuando acaba, nos reímos y hacemos vida normal. Aunque una escena sea fría, hay que poder trabajar juntos, escucharnos y pasar por las cosas”, comentan ambos. También destacan la labor del joven actor Ian Cortegoso, quien interpreta a Guille, el hijo: “Fue muy fácil. Ian tiene mucho instinto y es un chico encantador, muy curioso. Los niños entran muy fácil en el juego de actuar, y mi personaje me lo ponía fácil porque podía mezclar mi relación de actriz y personaje”, reveló con una amplia sonrisa Macarena García.
En Un hijo, el niño solo tiene a Mary Poppins como referente, una figura cargada de ilusión pero a menudo mal vista como modelo para un varón que, supuestamente, debería admirar a futbolistas. Al preguntarles por su propia Mary Poppins durante la infancia, ambos respondieron con claridad: “Mi Mary Poppins fue mi abuela, se inventaba historias para nosotros y nos las contaba muy en serio. Tenía mucho morro, pero seguramente soy actor por ella”, confiesa Hugo Silva entre risas. “Mi madre fue un poco Mary Poppins y también la hermana de mi madre y mis primas. Eran un lugar de alegría, magia y seguridad”, añade Macarena.
Finalmente, los actores reflexionan sobre la responsabilidad social que conllevan este tipo de películas. “Me alegra cuando una película apela a la conciencia, pero no siempre tiene que ser así. Me gusta cuando resuena con mis valores”, admite Macarena. Por su parte, Hugo Silva se muestra más cauto: “Nunca pienso en eso. Es bonito cuando la gente cuenta que una serie o película le ayudó, pero no hago las cosas pensando en despertar conciencia. Lo hago porque me emociona el guion”. A pesar de ello, ambos reconocen el impacto que pueden tener sin buscarlo. “A mí me pasa mucho con Los hombres de Paco, que todavía hay gente que me dice: ‘Tuve un mal momento en mi vida y, de repente, os veía y me partía de risa’ o ‘Perdí a un familiar y me ayudasteis mogollón’. Y al final era una serie de comedia. Tampoco era una serie que quisiera despertar ninguna conciencia ni nada. Y fíjate. Ayudaba a la gente. Es muy bonito y reconfortante cuando después pasa eso y la gente te lo dice”.
Fuente: Infobae