Ricky Maravilla: de la pobreza a la fama

Ricky Maravilla, figura emblemática de la movida tropical argentina de los años 90, construyó una trayectoria única que traspasó barreras musicales y sociales. Fue el primer artista del género en lograr un crossover, llevando su música desde los sectores populares hasta los más exclusivos, abriendo puertas en discotecas de Buenos Aires y revolucionando la música tropical en el país.

Con más de 20 álbumes en su carrera, entre ellos La Marca, Único y La 8va. Maravilla, cosechó éxitos como “Que tendrá ese petiso”, “Camarón” y “Cuidado con la bomba”, obteniendo Discos de Oro y Triples Platino. Además, fue pionero en merchandising: tuvo un muñeco propio, una revista y hasta un videojuego, adelantándose a la tendencia de consolidar su marca personal.

La historia de Ricardo Aguirre (nacido en Salta el 7 de febrero de 1946) está marcada por la adversidad. La muerte de su padre cuando tenía dos años lo llevó a prometerle a su madre que la sacaría de la pobreza mediante el estudio. Se graduó como Técnico Electrónico y Técnico en Comunicaciones en la ENET N° 7.

La música empezó como un pasatiempo juvenil, pero un encuentro con el productor Óscar Anderle, mentor de Sandro, cambió su destino. Grabó un disco infantil que se volvió popular en Córdoba con “El gallo y la pata”. A partir de ahí, las presentaciones se multiplicaron y se convirtió en referente de la bailanta.

En entrevista, Ricky compartió momentos clave:

—De verdad, un lujo que nos damos hoy Nunca me faltes con un grande, bienvenido Ricky Maravilla.

—Muchísimas gracias. Y aprovecho para saludar a toda la audiencia que nos está viendo y darle mi cariño y agradecimiento por tantos años de trayectoria, por los aplausos, por la efusividad, por la admiración. Cada vez que voy por la calle siempre me abrazan. Y tengo el orgullo de haber conquistado cuatro generaciones: la de los abuelos, la de los padres, la de los hijos y, en estos últimos años, la de los hijos de los hijos y los más chiquitos: bebés de siete meses en adelante están mirando las canciones de la granja; eso me pone tremendamente orgulloso y feliz. Me envían videos desde Estados Unidos, España, Italia, Australia, tanto es así que estamos programando una gira internacional.

“Mi idea era ser ingeniero”

Ricky recordó que quería ser ingeniero electrónico, pero la vida le tenía otro plan. A los cinco años, en Noche de Reyes, pidió una bicicleta y recibió un auto de plástico, lo que lo llevó a prometerle a su madre que estudiaría para ser ingeniero y comprarle una casa. Esa promesa lo mantuvo enfocado en los estudios, a pesar de las distracciones.

Terminó la primaria en Salta y se mudó a Buenos Aires para estudiar en el ENET N°7. Allí formó un conjunto musical con compañeros, y aunque al principio la música era solo un hobby, un encuentro con Oscar Anderle lo llevó a grabar su primer disco: “El gallo y la pata”.

El debut discográfico de la mano de Anderle, el mánager de Sandro

Con 19 o 20 años, Ricky aceptó grabar a pesar de no sentirse como los artistas de moda (altos y delgados). El primer tema fue “El gallo y la pata”, y el éxito fue inesperado. La discográfica en Córdoba lo convocó para presentaciones, y aunque dudaba entre la ingeniería y la música, decidió probar seis meses. Ahí entendió que ese era el “gran regalo” de los Reyes Magos que su madre le había prometido.

El petiso tiene algo…

La canción “Qué tendrá ese petiso” nació de una anécdota personal: en un baile, una chica le hizo señas a él pero luego se fue con un chico alto. Junto a Fabio Espinoza compusieron el tema, que se volvió un hit. Luego vinieron “Cuidado con la bomba, Chita” y “El gallo y la pata”.

El crossover de la bailanta, rumbo a Mirtha, Susana, Tinelli y “el Diego”

Tras el éxito en Punta del Este, Ricky recibió llamados de programas como Almorzando con Mirtha Legrand, Susana Giménez y Marcelo Tinelli, lo que lo llevó a actuar en fiestas privadas de la alta sociedad, como la de Esmeralda Mitre. Su presencia se volvió indispensable en los cumpleaños de Diego Maradona, quien pedía que Ricky estuviera presente.

Fue entonces cuando tuvo que decidir entre la ingeniería y la música. El éxito fue tan grande que dejó los estudios para dedicarse de lleno a la música, cumpliendo su promesa: compró una casa y un auto para su madre, y la llevó a conocer los Valles Calchaquíes. Incluso se compró la bicicleta que tanto había deseado.

“¡¿Hola, ‘Yicky’…? Te habla el presidente Carlos Menem!”

Ricky también actuó para el presidente Carlos Menem en varias ocasiones, tanto en la Quinta de Olivos como en Anillaco, La Rioja. En una ocasión, Menem lo hizo pasar por el gobernador de La Rioja al bajar del avión. Compartieron una picada que el mismo presidente preparó.

Respecto a la rivalidad con otros artistas de la movida tropical (Alcides, el Puma, Gladys, Lía Crucet), Ricky comentó que existe competencia sana, pero que al final todos se llevan bien.

¿Pasó algo con Gladys “La Bomba Tucumana”?

—No, no, fuimos muy amigos —dijo Ricky—. Ella era muy fanática mía y me seguía a todos los clubes con su moto. Nos hicimos amigos de tanto vernos.

La entrevista concluyó con un agradecimiento mutuo y la promesa de seguir compartiendo su música.

Fuente: Infobae

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