Mentir es una conducta habitual y compleja en el ser humano. Identificar a quien «dice o manifiesta lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa», según la Real Academia Española, ha sido un reto constante. La psicología actual ofrece herramientas más precisas para reconocer estas señales.
Décadas de investigación confirman que no existe un indicador único y fiable para detectar el engaño. La dificultad aumenta porque comportamientos como reír, evitar la mirada o tartamudear no diferencian con certeza a mentirosos de personas sinceras.
La profesora de psicología forense Coral Dando, de la Universidad de Westminster en Reino Unido y ex policía en Londres, señala que estos hallazgos demuestran que depender de gestos físicos o lenguaje corporal conduce a errores sistemáticos, tanto para ciudadanos como para profesionales, según publicó en Psychology Today.
«El mensaje de la literatura psicológica sobre el engaño humano es claro y bastante consistente: no hay un indicador confiable del engaño, según
Según Dando, este error proviene de dos sesgos opuestos: la mayoría tiende a «creer» por simple expectativa de verdad, mientras que los investigadores profesionales (como policías) suelen «sospechar» en exceso, malinterpretando señales ambiguas.
En el ámbito doméstico, los resultados varían. La familiaridad cambia las reglas: los padres detectan las mentiras de sus hijos «significativamente por encima de la probabilidad» —indica Dando— porque están entrenados en las rutinas y microgestos cotidianos. Así, la anomalía en el comportamiento habitual se convierte en la señal más confiable. Este principio se extiende a cualquier relación prolongada: las personas están más atentas a cambios en patrones conocidos que a signos generales de engaño.
En el estudio descubrieron lo siguiente:
- Los mentirosos solían usar muchas más palabras que quienes decían la verdad, presumiblemente para ganarse la confianza de los receptores recelosos. Lyn M. Van Swol, profesora asociada y autora principal, denominó este fenómeno «el efecto Pinocho». «Al igual que la nariz de Pinocho, el número de palabras aumentaba a medida que crecía la mentira», señaló.
- Quienes recurrían al engaño por omisión utilizaban menos palabras y frases más cortas que los sinceros.
- En promedio, los mentirosos usaban más palabrotas que los veraces. «Creemos que mentir requiere mucha energía cognitiva —indicó Van Swol—. Usar tanto el cerebro para mentir puede dificultar el autocontrol en otras áreas».
- Los mentirosos usaban muchos más pronombres de tercera persona que los sinceros u omitentes. «Es una forma de distanciarse de la mentira y evitar asumir responsabilidad», explicó.
- Los mentirosos utilizaban frases más complejas que quienes omitían información o decían la verdad.
Cómo enfrentar a un posible mentiroso

Según Coral Dando, el margen de mejora en la detección del engaño ha crecido gracias a experimentos y juegos inmersivos que imitan situaciones reales.
La evidencia acumulada muestra que la aplicación sistemática y combinada de determinadas estrategias puede incrementar la precisión, tanto para profesionales como para cualquier persona.
Recomendaciones:
- Hacer las preguntas adecuadas. «Las palabras son portadoras de engaños, por lo que cada pregunta debe provocar tantas palabras como sea posible. Esto significa, siempre que sea posible, hacer preguntas abiertas», explica.
- Hacer que cada pregunta cuente. La especialista recomienda orientar cada pregunta hacia comprender la verdad.

- Escuchar en lugar de hablar. «Los interrogadores deben decir lo menos posible, para darse tiempo para escuchar, pensar y comprender completamente las respuestas», asegura Dando.
- Incluir algún elemento temporal en las preguntas. «Cambiar entre intenciones pasadas, presentes y futuras a menudo puede ser tan exigente para los mentirosos que, sin darse cuenta, revelan su engaño, se contradicen o entran en conflicto con hechos conocidos».
- Hacer preguntas aclaratorias. «Buscan más detalles sobre una respuesta anterior o relato inicial. Los mentirosos pueden tener problemas con los detalles y ser inconsistentes al recapituar», detalló.
Consejos para detectar mentiras

De acuerdo con Jason Hanson, autor y ex oficial de la CIA, hay estrategias útiles. En un artículo para Reader’s Digest, reveló pasos para identificar a un mentiroso en el acto.
- Aplicar la regla de los 3 segundos: observar si la respuesta tarda más de tres segundos o muestra nerviosismo, evasión o incomodidad ante una pregunta directa.
- Detectar cambio de tema: identificar si la persona evita responder y desvía la conversación, lo que puede indicar ocultamiento.

- Observar la dirección de los pies: prestar atención si apuntan hacia la salida o a otro lado, reflejando incomodidad o deseo de irse; comprobar con más preguntas.
- Analizar el movimiento de la cabeza: verificar si los gestos coinciden con las palabras, ya que movimientos involuntarios pueden contradecir lo dicho.
- Hacer pausas para analizar: cuestionar si la persona tiene intereses personales, experiencia relevante o genera urgencia injustificada antes de confiar.
Aunque los avances en psicología forense han afinado métodos para identificar mentirosos, el tema sigue abierto. «Incluso con estas técnicas psicológicas, detectar a los mentirosos sigue siendo un desafío«, concluye Coral Dando.
Fuente: Infobae