Los Emiratos Árabes Unidos han puesto en marcha los trabajos para un segundo oleoducto que duplicará su capacidad de exportación de crudo, evitando así el paso por el estrecho de Ormuz, que permanece bloqueado por Irán desde hace casi 11 semanas y que ha interrumpido una quinta parte del suministro mundial de petróleo. La meta es tenerlo operativo para 2027.
El jeque Khaled bin Mohamed bin Zayed Al Nahyan, príncipe heredero de Abu Dabi, convocó una reunión del comité ejecutivo en la que ordenó a la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi (ADNOC) acelerar el proyecto, que hasta ahora se mantenía en secreto. La Oficina de Medios de Abu Dabi (ADMO) confirmó la decisión y precisó que el oleoducto ya se encuentra en fase de construcción.
Esta nueva infraestructura se sumará al oleoducto Habshan-Fujairah, que con una capacidad de 1,8 millones de barriles diarios ha sido la principal ruta de escape para el crudo emiratí desde que Irán bloqueó el estrecho. Aunque no se ha revelado la capacidad exacta ni el cronograma original del proyecto, la meta declarada es duplicar ese volumen hasta unos 3,6 millones de barriles diarios.

Con esa cifra, los Emiratos Árabes Unidos se acercarían a Arabia Saudita, que moviliza unos 7 millones de barriles diarios hasta el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, de los cuales exporta 5 millones. Ambos son los únicos productores del Golfo que cuentan con infraestructura para exportar crudo fuera del estrecho, mientras que Kuwait, Irak, Catar y Baréin dependen casi por completo de esa vía marítima.
El puerto de Fujairah y el cercano Khor Fakkan se han convertido en las principales salidas del crudo emiratí desde el inicio del bloqueo. Ambos puertos también funcionan como arterias vitales para el comercio general, ya que los Emiratos dependen en gran medida de las importaciones de alimentos. Ambos han sido blanco de varios ataques atribuidos a Irán, que obligaron a suspender temporalmente las cargas en abril, mientras que el puerto saudita de Yanbu también fue alcanzado.
Un dron atacó un petrolero de ADNOC y se produjo un bombardeo en la zona petrolera de Fujairah. El Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos Árabes Unidos calificó los hechos de “transgresión inaceptable” y “chantaje económico”. Los ataques ocurrieron en paralelo a la expansión de las pretensiones territoriales de Teherán: el martes, la Guardia Revolucionaria Islámica redefinió el estrecho como una “vasta zona operativa” de hasta 482,8 kilómetros (300 millas) de ancho, ampliando todavía más la zona marítima que reclama bajo su control.
Ante esta presión, los Emiratos y sus compradores de petróleo hicieron navegar varios buques cisterna a través del estrecho con los sistemas de seguimiento desactivados, en un intento por sacar el crudo atrapado en el Golfo.

Antes del inicio de la guerra, los Emiratos Árabes Unidos producían poco menos de 3,4 millones de barriles diarios. Tras el cierre efectivo del estrecho, esa cifra cayó a menos de la mitad y obligó a ADNOC a suspender parte de su actividad productiva.
La compañía tiene como objetivo alcanzar una capacidad de 5 millones de barriles diarios el próximo año, meta que adelantó tres años respecto al plan original. En mayo de 2024 informó que su capacidad había llegado a 4,85 millones de barriles diarios, aunque desde entonces no ha proporcionado ninguna actualización. El ministro de Energía del país indicó que podría escalar esa cifra hasta 6 millones de barriles diarios si las circunstancias lo requirieran. ADNOC Drilling, una de las seis filiales cotizadas del grupo, confirmó esta semana estar lista para abastecer cualquier expansión que la matriz necesite.
El anuncio se produce dos semanas después de que los Emiratos abandonaran la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) tras 60 años de pertenencia, quedando fuera de las cuotas de producción que fija el grupo. Arabia Saudita ha impulsado históricamente esos límites para sostener los precios del crudo.
Del lado saudita, Aramco, la petrolera estatal del reino, elevó la capacidad de su oleoducto Este-Oeste a 7 millones de barriles diarios en apenas ocho días tras el inicio del conflicto, manteniendo el flujo de aproximadamente el 60% de las exportaciones previas a la guerra. Su director ejecutivo, Amin Nasser, lo calificó de “línea vital”.
Fuente: Infobae