Anthropic está a punto de cerrar una ronda de financiamiento de más de USD 30.000 millones que la valúa en USD 900.000 millones, según informó The Wall Street Journal esta semana. Esta cifra supera por primera vez la valuación de OpenAI, que se situó en USD 852.000 millones tras su ronda de marzo.
El mismo día que se conoció la operación, la fintech Ramp publicó que el 34,4 % de las empresas que usan su plataforma le pagan a Anthropic, frente al 32,3 % que le paga a OpenAI. Es la primera vez que ocurre este cambio.
Durante tres años, la prensa contó una historia simple: OpenAI lanzó ChatGPT, ChatGPT conquistó internet, OpenAI ganó la carrera de la inteligencia artificial. La métrica que todos repetían era la de usuarios. ChatGPT cuenta con 900 millones de usuarios activos semanales, mientras que Claude, el producto de Anthropic, tiene una fracción de esa cifra. La historia parecía definida.
Los datos de los últimos seis meses la revertieron por completo.
El negocio nunca fue el chatbot gratuito
Los números hablan en conjunto. Anthropic cuadruplicó su adopción empresarial en doce meses: pasó del 9 % al 34,4 % entre mayo de 2025 y abril de 2026, según Ramp. En el mismo periodo, OpenAI creció apenas un 0,3 %. Según datos previos de Ramp citados por Axios, el 73 % de las empresas que compran inteligencia artificial por primera vez eligen Anthropic.
El run rate –la proyección anualizada de ingresos basada en ventas recientes– también se invirtió: Anthropic proyecta cerrar el segundo trimestre con USD 50.000 millones de run rate. Cerró 2025 con USD 9.000 millones. OpenAI declaró un ritmo equivalente a USD 24.000 millones anualizados en marzo. La compañía liderada por Dario Amodei está por duplicar a la compañía liderada por Sam Altman en ingresos proyectados, en menos de seis meses.
Coding y enterprise decidieron la carrera
La pelea no se definió en el chatbot, sino en dos productos que el lector general probablemente no usa. El primero es la venta directa a empresas. El segundo es Claude Code, una herramienta de programación asistida por IA que cambió el comportamiento de compra del sector tecnológico en los últimos meses.
Lo que hizo Anthropic fue identificar antes que su rival dónde estaba el dinero real. No en el usuario casual que pregunta recetas y resúmenes, sino en las empresas que pagan suscripciones de miles de dólares por mes para que sus equipos de ingeniería usen el modelo todo el día. Ramp lo resume sin filtro: Anthropic ya lidera en finanzas, tecnología y servicios profesionales. Los sectores donde el dólar pesa.

OpenAI lo entendió tarde. En marzo, según informó The Wall Street Journal, la presidenta de aplicaciones, Fidji Simo, le dijo al equipo que la empresa no podía permitirse seguir distraída con proyectos secundarios. La compañía está revisando qué áreas desprioriza.
El problema de Anthropic ya no es OpenAI
El riesgo real para Anthropic no es perder contra el rival que viene de quedarse atrás. Es físico. La compañía creció 80 veces más de lo que había proyectado en el primer trimestre, según declaró la reportera Kate Clark al podcast del Wall Street Journal. Eso generó cuellos de botella severos en capacidad de cómputo: caídas del servicio, límites de uso y clientes frustrados.
Para resolverlo, Anthropic firmó acuerdos con Google y Amazon, y esta semana un contrato con SpaceX para ampliar capacidad de cómputo. El anuncio previo con Google y Broadcom le suma cinco gigavatios de capacidad adicional, según informó la propia compañía. Si Anthropic no consigue escalar el cómputo al ritmo de la demanda, el liderazgo dura un trimestre.
Hay otro dato que pesa. Tres de los cuatro fondos que lideran la ronda actual de Anthropic, entre ellos Sequoia y Dragoneer, también son inversores de OpenAI. El capital de Silicon Valley está apostando a las dos puntas porque ya no sabe cuál va a ganar. Y eso, después de tres años de relato sobre la supremacía absoluta de OpenAI, es la verdadera noticia.
La carrera de la IA no se ganó con usuarios masivos. Se ganó con clientes que pagan. Y los que pagan ya eligieron.
Fuente: Infobae