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Feminicidio en RD: Video muestra la última huida de una madre camino a la fiscalía

Un charco de sangre sobre el asfalto de la calle Puerto Rico, en el sector Alma Rosa I de Santo Domingo Este, se ha convertido en el símbolo de una falla institucional que ya no puede ignorarse. Desde el pasado miércoles 13 de mayo, esa mancha no solo representa el cuerpo sin vida de Esmeralda Moronta de los Santos, una madre y repostera de 36 años, sino también la impotencia de un sistema que no logró protegerla a tiempo.

La divulgación de un video de seguridad en las últimas horas ha estremecido a la opinión pública dominicana. Las imágenes muestran con crudeza los segundos finales de la mujer, convirtiendo un frío dato estadístico en una tragedia que exige respuestas urgentes. Lo que parecía un caso más de violencia de género ahora tiene un rostro, un nombre y una secuencia imborrable.

En el material audiovisual, que se difundió como reguero de pólvora en redes sociales, se observa a Esmeralda corriendo desesperada para escapar de quien fue su pareja. Detrás de ella, con pasos firmes y un arma de fuego calibre 9 milímetros en la mano, aparece Omar Tejeda Guzmán, de 48 años. La grabación muestra a un hombre que actúa como un cazador decidido: sin dudas, sin pausa. Los disparos que se escuchan segundos después callaron para siempre los sueños de una mujer que horas antes había dado un paso que consideraba valiente.

Un camino hacia la muerte desde la propia fiscalía

Lo que hace de este asesinato un caso de especial crueldad institucional es el punto de partida de Esmeralda aquella mañana. Ella no regresaba de una fiesta ni de su turno en la pastelería. Venía de la Unidad Integral de Atención a la Violencia de Género, Intrafamiliar y Delitos Sexuales. El lugar donde fue interceptada por su agresor está ubicado en la misma calle Puerto Rico donde funciona la fiscalía.

La joven madre había acudido a la unidad acompañada de una amiga. Tenía miedo, y la historia que contó a sus seres queridos demostraba que ese temor estaba más que justificado. Después de terminar una relación de apenas dos meses con Guzmán, él había convertido su vida en un infierno. Según testigos, el agresor usaba un dispositivo GPS para rastrear cada paso de la víctima y la acusaba constantemente de tener una nueva pareja. Esmeralda fue a solicitar una orden de alejamiento, un papel que no detuvo a un hombre armado que la esperaba afuera.

Esmeralda Moronta fue asesinada por su expareja tras denunciar vigilancia por GPS. (Cortesía: Esmeralda Moronta)

Durante el velatorio, llevado a cabo en la Funeraria Municipal Los Girasoles, el dolor se transformó en un reclamo público. Estefanía Moronta, hermana de la víctima, alzó la voz en nombre de una familia que llora pero también exige justicia. Su denuncia apuntó directamente a las autoridades dominicanas, cuestionando la falta de acompañamiento después de la denuncia.

La hermana de la occisa señaló con precisión que el protocolo falló justo en el momento en que Esmeralda salió de la fiscalía y quedó sola en la calle. Para la familia Moronta, la institución debió haber garantizado que la mujer llegara segura a su casa o al menos tener conocimiento de que el agresor la estaba acechando. El hecho de que Guzmán la esperara afuera sugiere que él sabía que ella había ido a denunciarlo, lo que agrava aún más la negligencia.

La conmoción social generada por las declaraciones de los familiares obligó a una respuesta inmediata desde el más alto nivel. La procuradora general de la República, Yeni Berenice Reynoso, no se limitó a lamentar el suceso sino que asumió una postura crítica hacia sus propias dependencias. Reynoso ordenó una investigación exhaustiva para determinar si la Unidad de Atención a la Violencia de Género de Santo Domingo Este cumplió con los protocolos mínimos de seguridad. La pregunta clave que busca responder la magistrada es: ¿por qué Esmeralda salió sola si el nivel de riesgo era tan alto que su agresor la esperaba a pocos metros del edificio?

La investigación promete ser rigurosa, pero para los dos hijos menores de edad que deja Esmeralda, cualquier resultado llegará con una demora que ya es irreversible. Este viernes, mientras el sol de la mañana iluminaba el cementerio donde descansan sus restos, la comunidad de Alma Rosa I y los seres queridos de Esmeralda no solo despidieron a una vecina querida. Despidieron a una mujer de 33 años cuyos sueños, deseos y anhelos fueron truncados por su verdugo, quien después de asesinarla se quitó la vida.

Fuente: Infobae

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