En una contundente acción contra la criminalidad, el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) y el Departamento de Salud ejecutaron la destrucción de 200 scooters y motos ilegales, respondiendo al alarmante incremento de delitos cometidos con estos vehículos en los últimos meses.
La operación se llevó a cabo el miércoles en un depósito de saneamiento ubicado en Arden Heights, Staten Island. Según reportó la cadena local ABC 7, esta medida forma parte de un plan integral que incluye vigilancia intensificada y nuevos operativos en los distritos más afectados por la ola delictiva.
Las autoridades eliminaron físicamente estas unidades motorizadas como parte de una política endurecida para combatir el crimen, argumentando que dichos vehículos son utilizados frecuentemente en robos, asaltos y actos de violencia armada.
La estrategia contempla confiscaciones masivas, patrullajes reforzados y procesamientos judiciales para quienes sean capturados. Datos oficiales del NYPD indican que, desde el inicio de la gestión del alcalde Adams en 2022 hasta mediados de 2026, se han retirado de las calles aproximadamente 42.000 vehículos motorizados ilegales en toda la ciudad.
Durante 2026, la comisionada del NYPD, Jessica Tisch, reportó que el departamento confiscó 5.700 scooters y mopeds ilegales, lo que representa un incremento cercano al 10% en comparación con el mismo período del año anterior, según cifras oficiales.
Este aumento refleja la preocupación de las autoridades y la ciudadanía, ya que la mayoría de estos vehículos circulaban sin registro, sin seguro o con placas alteradas o falsificadas, dificultando su rastreo en actividades delictivas.
Vehículos ilegales: un vínculo directo con la criminalidad
Investigaciones recientes del NYPD han documentado el uso reiterado de scooters y mopeds ilegales en robos, asaltos y otros crímenes violentos. Las autoridades señalaron que estos vehículos permiten a los delincuentes evadir a la policía gracias a su maniobrabilidad y la falta de identificación adecuada, ya que operan sin placas o con identificadores falsos.
Un caso que ilustra la magnitud del problema ocurrió cuando sospechosos de robo intentaron escapar en un scooter a través de El Bronx, y solo fueron localizados gracias a la intervención de la Unidad de Aviación del NYPD, especializada en seguimiento aéreo.
El mes pasado, la muerte de una bebé de 7 meses alcanzada por disparos desde una motocicleta en movimiento generó conmoción y renovó las exigencias vecinales para endurecer la regulación y el control sobre estos vehículos.
La comisionada Jessica Tisch justificó la medida al señalar:
“Cuando eliminamos las herramientas que los criminales utilizan para escapar de ser capturados, hacemos más difícil que operen desde el principio”.
El NYPD ha anunciado que empleará todos los recursos disponibles para aumentar la seguridad, priorizando las zonas donde esta problemática es más grave.
Según un análisis de la Oficina del Alcalde de Nueva York, la circulación de motos y scooters ilegales está vinculada al aumento de robos y violencia armada en áreas urbanas densamente pobladas.
En la primera mitad de 2024, el NYPD identificó 79 patrones de robo cometidos con scooters y mopeds ilegales, con más de 415 denuncias relacionadas, una cifra casi diez veces superior a los 44 casos reportados en el mismo período de 2022. Esta tendencia ha motivado la intensificación de controles y la creación de equipos de respuesta rápida en los cinco condados.
Reclamos vecinales en Staten Island y respuesta institucional

La ofensiva del NYPD responde a años de quejas de los residentes de Staten Island sobre la circulación ilegal de estos vehículos. Los vecinos han denunciado reiteradamente la conducción temeraria, el ruido excesivo y la presencia de scooters y mopeds en aceras, parques y espacios públicos, según funcionarios del Departamento de Transporte de Nueva York.
El presidente del condado, Vito Fossella, respaldó públicamente la operación y lanzó un mensaje a los infractores:
“Deben saber que sabemos quiénes son y que el NYPD irá por ustedes, así que dejen de hacer lo que están haciendo porque su vehículo podría terminar aquí en la próxima trituración”.
El fiscal de distrito de Staten Island, Michael McMahon, advirtió:
“Se cometen delitos desde estos vehículos. Y si hay arrestos, habrá procesamientos, se los garantizo”.
La fiscalía anunció que impulsará acciones judiciales en casos de delitos vinculados a estos medios de transporte.
En el marco de operativos interinstitucionales realizados desde marzo de 2024, se efectuaron 73 operativos en peajes y accesos, con un saldo de 4.073 vehículos incautados, 39.850 citaciones y 902 detenciones relacionadas con el uso de placas falsas, matrículas suspendidas y evasión de peajes, según datos del grupo de trabajo entre la ciudad y el estado.
Confiscaciones y su impacto en la movilidad urbana

En los últimos años, Nueva York ha endurecido las normativas sobre motocicletas, scooters eléctricos y mopeds que no cumplen los requisitos legales, incrementando las multas y las confiscaciones. Según datos del Departamento de Transporte de Nueva York, las zonas con mayor tráfico y las áreas con más denuncias de delitos son objeto de controles específicos y patrullajes focalizados.
El uso de scooters eléctricos como medio de transporte y para servicios de entrega sigue permitido bajo estrictas regulaciones, que incluyen registro, seguro y normas de circulación. La policía señala que el problema se concentra en los vehículos sin documentación, utilizados para eludir la justicia tras cometer delitos.
El operativo en Staten Island forma parte de una estrategia de mediano plazo orientada a reducir la criminalidad asociada a vehículos motorizados ilegales. La Agencia de Seguridad Pública de Nueva York confirmó que este tipo de operaciones continuará, con énfasis en los distritos donde la incidencia delictiva vinculada a scooters y mopeds ilegales es más alta.
Las autoridades han reiterado que la colaboración ciudadana es clave para identificar focos de conflicto y reforzar la presencia policial. Los datos oficiales muestran que la confiscación y destrucción de estos vehículos ha ido en aumento año tras año, reflejando la determinación institucional por revertir una tendencia que afecta la vida cotidiana de los neoyorquinos.
Fuente: Infobae