El pitazo inicial del Mundial 2026 está previsto para el próximo verano, pero un grupo de especialistas en clima, salud y deporte ya ha lanzado una advertencia contundente: las condiciones en las que saltarán los jugadores a la cancha son, según su criterio, potencialmente peligrosas. Dos colectivos independientes han puesto el foco sobre la FIFA y sus protocolos actuales.
La organización World Weather Attribution (WWA) llevó a cabo un análisis de los 104 compromisos programados en las 16 sedes del torneo. La conclusión es que cerca de 26 partidos se jugarían bajo niveles de calor que ameritan medidas especiales de hidratación. Incluso, al menos cinco encuentros alcanzarían umbrales en los que lo más prudente sería la suspensión.
Para dimensionar el riesgo, los expertos recurren al índice WBGT (temperatura de globo y bulbo húmedo), que integra temperatura, humedad, radiación solar y nubosidad. Un WBGT de 28 °C, por ejemplo, equivale a unos 38 °C en clima seco. Las ciudades que encabezan la lista de cuidado son Miami, Kansas City y la zona metropolitana de Nueva York.
“Imposible de justificar”
En paralelo, más de 20 científicos de universidades de España, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia, Noruega, Japón y Australia firmaron una carta abierta dirigida a la FIFA. En ella tildan de “imposible de justificar” el umbral de seguridad que actualmente maneja el ente rector del fútbol.
La misiva incluye un ejemplo impactante: si la temperatura del aire llegara a 45 °C con un 20% de humedad relativa, el WBGT sería de 31,9 °C. Según las normas vigentes de la FIFA, ese partido se disputaría sin necesidad de pausas obligatorias para enfriamiento.
“El ejercicio competitivo en ambientes calurosos puede ocasionar diversos problemas, desde un rendimiento deficiente y la necesidad de modificar la estrategia de juego, hasta la emergencia médica del golpe de calor”, señaló el profesor Mike Tipton, presidente de la Sociedad Fisiológica del Reino Unido. Añadió que algunas sedes “probablemente superarán el umbral recomendado de alto riesgo relacionado con el calor”, sobre todo en partidos vespertinos.
El profesor Douglas Casa, director del Instituto Korey Stringer de la Universidad de Connecticut, fue más tajante: “La ciencia respalda la idea de que la práctica deportiva de alta intensidad con una temperatura de bulbo húmedo y globo superior a 28 °C puede comprometer el rendimiento y poner en riesgo al jugador. El hecho de que, según las directrices actuales de la FIFA, solo se tomen medidas por encima de los 32 °C dista mucho de ser lo ideal”.
Pausas de tres minutos: insuficientes
La FIFA ha confirmado que este será el primer Mundial con pausas de hidratación sistemáticas en todos los partidos (dos por encuentro). No obstante, los científicos consideran que esos tres minutos son “demasiado cortos para tener un impacto significativo en la rehidratación y el enfriamiento corporal” y exigen ampliarlas a al menos seis minutos.
Los árbitros son, según la carta, el grupo más vulnerable. “Los oficiales del partido están especialmente en riesgo, en particular el árbitro central, ya que suelen estar en menor forma física que los jugadores de élite, pero aun así se les exige hacer frente a las mismas condiciones”. A ellos se suman los aficionados que se congregan fuera de los estadios climatizados, “aún más expuestos porque no serán atendidos por numerosos médicos”.

El patrocinio de Aramco bajo la lupa
La crítica no se detiene en lo técnico. La carta también apunta a una contradicción de fondo: la FIFA promueve activamente los combustibles fósiles mediante su acuerdo de patrocinio con Aramco, el mayor productor mundial de petróleo. Mientras tanto, el calentamiento global —derivado de la quema de esos mismos combustibles— es la causa de que los riesgos para este Mundial sean mayores que en cualquier edición anterior. Según datos de WWA, el peligro de olas de calor “se ha duplicado” desde 1994, año del último Mundial en Estados Unidos.
“El cambio climático amenaza la salud y la supervivencia humanas, ahora mismo. En este sentido, la Copa del Mundo pierde protagonismo, empañada por el hecho de que su financiación principal provenga de una importante empresa contaminante y por la amenaza que suponen para los jugadores las temperaturas extremas a las que ahora pueden estar expuestos”, manifestó el profesor Hugh Montgomery, catedrático de Medicina Intensiva del University College de Londres y copresidente del informe Lancet sobre salud y cambio climático.
El Mundial 2026 será, además, el más grande de la historia: 48 selecciones, 16 ciudades y tres países organizadores, con un incremento notable de vuelos y desplazamientos que elevará su huella de carbono.

La respuesta de la FIFA
Ante las críticas, la FIFA ha recordado que ya puso en marcha un Grupo de Trabajo para la Mitigación y Gestión de Enfermedades por Calor y que monitorizará las condiciones climáticas en tiempo real durante el torneo. El organismo asegura que “aplicará los protocolos de contingencia establecidos si llegaran a producirse episodios de meteorología extrema”.
Fuente: Infobae