El mundo de la tecnología sigue con atención los pasos de SpaceX y Google luego de que se filtraran conversaciones entre ambas firmas para poner en marcha centros de datos en el espacio impulsados por inteligencia artificial.
La información, divulgada inicialmente por The Wall Street Journal el 12 de mayo y corroborada después por Reuters, señala que las compañías pretenden aprovechar la radiación solar disponible en el espacio para alimentar servidores de última generación, sorteando así los problemas energéticos y de infraestructura que aquejan a los centros de datos en tierra.
El plan de Google: Proyecto Suncatcher y la nube orbital
Google ha puesto en marcha una iniciativa bautizada como Project Suncatcher, que busca desarrollar una constelación de satélites alimentados con energía solar y provistos de sus propias unidades de procesamiento tensorial (TPU), diseñadas específicamente para tareas de inteligencia artificial. El cronograma prevé el lanzamiento de un prototipo junto con Planet Labs hacia 2027, según explicó el director ejecutivo Sundar Pichai durante la presentación oficial del proyecto a finales de 2025.

De acuerdo con The Wall Street Journal, Google negocia con varios operadores de lanzamientos espaciales, aunque SpaceX figura como el socio principal en las tratativas actuales. La meta es conformar una red orbital que actúe como una prolongación de alta velocidad de los centros de datos terrestres, empleando comunicación mediante láser para mover grandes volúmenes de información entre satélites.
El proyecto de Google responde a la enorme demanda de electricidad que genera la inteligencia artificial, la cual excede con mucho la capacidad de muchas redes eléctricas en el planeta. La empresa apuesta por una solución que aproveche la energía solar continua del espacio, evitando los cortes y las restricciones de la infraestructura terrestre.
SpaceX: visión de futuro y apuesta por la computación en el espacio
Por otro lado, SpaceX, comandada por Elon Musk, también alista su ingreso al negocio de los centros de datos orbitales. El desarrollo de esta infraestructura espacial se perfila como uno de los motores clave para la esperada oferta pública inicial de la compañía, cuya valoración podría oscilar entre 1,75 y 2 billones de dólares.

La estrategia de SpaceX contempla una solicitud regulatoria para lanzar hasta un millón de satélites, una cantidad que supera con creces la actual constelación de Starlink. Como parte central de este plan, la firma selló un acuerdo con la empresa de inteligencia artificial Anthropic, que recibirá 300 megavatios de capacidad informática gracias a más de 220.000 GPU de Nvidia operando desde la instalación Colossus 1 en Memphis, según informó Quartz.
Musk sostiene abiertamente que los cohetes reutilizables de SpaceX reducirán drásticamente el costo de enviar servidores y equipos al espacio, hasta el punto de convertir la órbita en el lugar más eficiente para ejecutar modelos de inteligencia artificial.
Conexiones empresariales y desafíos técnicos
La relación entre SpaceX y Google trasciende las negociaciones actuales. Alphabet, matriz de Google, posee el 6,1% de SpaceX, y Don Harrison, ejecutivo de Google, forma parte del consejo de administración de la empresa aeroespacial. Este vínculo financiero y directivo sienta las bases para los nuevos proyectos conjuntos en el espacio.

El despliegue de centros de datos orbitales ofrece ventajas energéticas y de eficiencia, pero también enfrenta obstáculos considerables. La viabilidad a gran escala dependerá de la evolución de los costos de lanzamiento y de la capacidad de mantener y actualizar los servidores en un entorno extremo.
Dentro de su plan de trabajo, Google y Planet Labs ya desarrollan dos satélites prototipo que serán lanzados a principios de 2027. Estos servirán como prueba de concepto para un conjunto de 81 satélites, que podría distribuir tareas de inteligencia artificial mediante comunicaciones láser, creando un ecosistema orbital complementario a la infraestructura terrestre.
Fuente: Infobae