El mapa del miedo a la IA revela un Sur Global optimista

El pasado jueves 7 de mayo, Daniela Amodei, cofundadora y presidenta de Anthropic —la empresa detrás del asistente de inteligencia artificial Claude—, participó en el ciclo View From The Top de la Stanford Graduate School of Business. Ante un auditorio repleto de estudiantes de maestría en negocios, Amodei conversó durante una hora con Gintare Zukauskaite, alumna del programa. En medio de un diálogo que abarcó desde la fundación de la compañía hasta las decisiones más recientes del sector, la ejecutiva soltó un dato que desafía la visión predominante en Silicon Valley sobre quién le teme realmente a la inteligencia artificial.

El mapa del optimismo se invierte respecto al mapa de la inversión

Amodei mencionó los resultados del mayor estudio cualitativo sobre uso de IA que la empresa conoce, publicado por Anthropic en marzo pasado. La investigación entrevistó a 80,508 personas en 159 países y 70 idiomas durante una semana de diciembre de 2025. Según el informe, las conversaciones fueron conducidas por una versión especialmente entrenada del propio Claude.

El hallazgo que Amodei destacó en Stanford apunta a una brecha geográfica significativa. “El Sur Global es casi universalmente optimista”, declaró desde el escenario. Las personas encuestadas en países en desarrollo ven a la IA como una herramienta de equiparación, una oportunidad para saltar etapas. “Es el momento en que tal vez podríamos tener una fuerza igualadora que haga las cosas más justas”, añadió.

Anthropic decidió restringir el modelo Claude Mythos Preview por riesgo de uso militar y sólo lo comparte con 50 organizaciones seleccionadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Del otro lado del mapa, la situación es completamente opuesta. “En Estados Unidos, en Europa y en partes de Asia, la gente tiene mucha más ansiedad. Dicen: ‘me gustan las cosas como están. No quiero que la IA entre y disrumpa eso’”, explicó la ejecutiva.

Este dato resulta contraintuitivo porque los países que más invierten en inteligencia artificial, que albergan los centros de investigación más avanzados y las empresas que desarrollan la tecnología, son los mismos donde más rechazo genera. En cambio, las naciones que reciben la IA de forma importada, sin capacidad propia para construir modelos a escala frontera, son las que depositan más esperanza en ella.

Las decisiones de quién accede y cómo todavía están abiertas

Amodei restó importancia a la idea de que la carrera de la IA ya está definida. “El disparo de largada recién sonó”, afirmó. “Y eso es algo que se pierde mucho en Silicon Valley, en nuestra burbuja, donde todos pensamos que cada desarrollador de software ya está usando Claude Code o Codex. Esa no es la vasta mayoría de los desarrolladores en el mundo”.

Para la presidenta de Anthropic, el desbalance entre adopción y producción aún deja espacio para definir cómo se distribuye el acceso. “Hay mucha oportunidad de moldear positivamente cómo va a ser usada esta tecnología, cómo va a ser desarrollada, qué va a ser el acceso a ella y cuáles van a ser los valores que terminan incorporados”.

Anthropic decidió no liberar su modelo más avanzado por riesgo de uso militar

Daniela Amodei advirtió públicamente sobre los límites de Claude y la importancia de chequear cualquier información médica con especialistas (Capura video @CNBCtelevision)

La presentación en Stanford también sirvió para que Amodei justificara la decisión más reciente y comentada de la empresa. En abril, Anthropic anunció que no pondría a disposición del público general su modelo más capaz, llamado Claude Mythos Preview, porque podía encontrar y aprovechar fallas de programación a una escala que, en manos equivocadas, representaba un riesgo serio. En lugar de liberarlo, la compañía creó Project Glasswing, una iniciativa que otorga acceso a Mythos a cincuenta organizaciones —entre ellas Microsoft, Amazon, Google, JPMorgan Chase, Cisco, Apple y la Linux Foundation— para usarlo del lado defensivo.

“Es difícil decirle eso a tus clientes”, admitió en el escenario. “Ellos te dicen: ‘miren, todos creemos en la ciberdefensa, pero yo necesito acceso a ese modelo’. Y este es el lugar donde volvemos a la misión”.

La presidenta de Anthropic le pidió al público no confiar del todo en Claude

En el bloque más sorprendente de la entrevista, una estudiante de maestría preguntó qué deben hacer las personas para proteger su privacidad cuando entregan datos médicos a una IA. Amodei respondió con una advertencia contra su propio producto. “No tomen los modelos como artículo de fe en temas médicos. En mi propia experiencia, Claude acertó más veces que mis médicos en casos complejos, pero yo nunca haría algo sin chequear con un profesional licenciado. Somos muy abiertos sobre el hecho de que los modelos a veces inventan cosas. Se confunden. No pueden examinarte”.

También recordó la decisión de Anthropic de no incluir publicidad dentro de Claude. “La tecnología de IA es distinta. La gente tiene conversaciones con estas herramientas que son mucho más personales que lo que pondría en una cuenta de Instagram. Con ese conocimiento viene más responsabilidad para las empresas tecnológicas”, concluyó.

Fuente: Infobae

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