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Osmanto: cómo plantar en casa el árbol perfumado que huele a albaricoque

Procedente de Asia Oriental y miembro de la familia botánica de las oleáceas, la misma que incluye al olivo, el osmanto (Osmanthus fragrans) se destaca como una de las maravillas vegetales más valoradas alrededor del mundo. Diversas entidades, como la Fundación Academia del Perfume, lo describen como “una de las materias primas más fascinantes de la perfumería por la riqueza y singularidad de su aroma”.

Su cautivadora fragancia se caracteriza por un olor floral y afrutado que evoca notas de albaricoque ligeramente fermentado y piel de melocotón, todo ello rodeado de un fondo coriáceo que le otorga versatilidad a la hora de elaborar perfumes. Sin embargo, el valor del osmanto no se limita a la cosmética de lujo; en China, donde se cultiva desde hace más de 2.000 años, existe una tradición muy arraigada en torno a este árbol.

La recolección de sus flores se convierte en un acto casi poético: las ramas se agitan con cuidado para que los pétalos caigan al suelo, formando lo que se conoce como una “lluvia de osmanto”. Una vez secas, las flores se emplean para aromatizar tés e infusiones, liberando al contacto con el agua caliente su característico aroma dulce.

Una rama del osmanto, el árbol más perfumado del mundo (Canva)

Múltiples usos terapéuticos y culinarios

Durante su larga historia, el osmanto ha tenido diversas aplicaciones prácticas en la cultura oriental. Según la Enciclopedia Baidu, el consumo de té de osmanthus aporta beneficios terapéuticos como nutrir la belleza, suavizar la garganta, mejorar la tos y el exceso de flema, aliviar el dolor de estómago por frío y eliminar el mal aliento.

Además de las infusiones, sus pequeñas flores —que pueden ser de color amarillo limón, blanco crema o naranja rojizo— son ingrediente principal del tradicional pastel de osmanthus. También se elabora el vino de osmanthus, una bebida dulce, fragante y de sabor puro. Antiguamente se creía que esta planta era la líder de todas las medicinas y que beber su vino “prolonga la vida mil años”.

El porte recto y la copa redondeada del osmanto transmiten paz y estabilidad. La belleza de sus flores ha inspirado a literatos durante siglos, como el poeta Gu Ying de la dinastía Yuan, quien al ver caer los pétalos sentía que “el oro y el mijo caen en abundancia como la lluvia”.

Un primer plano de una rama con flores de osmanto, el árbol más perfumado del mundo (Canva)

Guía para cultivar osmanto en el balcón

El osmanto puede crecer tanto en suelo como en maceta, lo que permite adaptarlo a balcones, terrazas y patios pequeños. En maceta, su crecimiento es más controlado, ideal para espacios reducidos. Esta especie perenne mantiene el follaje verde durante todo el año, conservando el atractivo del balcón incluso en invierno.

Además, posee buena tolerancia a la contaminación urbana, lo que lo hace útil en ciudades. Durante la floración, especialmente en otoño y en algunas variedades también en primavera, su aroma se intensifica y puede percibirse a varios metros de distancia.

Para cultivar osmanto en maceta, se recomienda usar recipientes anchos con buen drenaje, ya que el exceso de agua puede dañar la planta. El riego debe ser moderado, más frecuente en verano y reducido en invierno, según detallan en Ecología Verde. La luz natural es esencial para una floración abundante; lo ideal es colocar la planta en un lugar con buena luminosidad, orientado al este o al sur.

El sustrato debe ser fértil, aireado y con buen drenaje, incorporando compost o humus y un poco de arena o perlita. No requiere podas exigentes, solo eliminar ramas secas para mantener su forma y salud. Gracias a estas cualidades, el osmanto es una excelente opción para quienes desean un balcón aromático y de bajo mantenimiento.

Fuente: Infobae

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