Episodios anteriores
- Episodio 1: De vuelta a las bases
- Episodios 2, 3 y 4: Se viene el estallido
- Episodios 5 y 6: De vuelta a la nostalgia
Episodios 7 y 8: Finalmente nace otra vez
Tras casi dos meses de emisión, Daredevil: Born Again puso fin a su segunda temporada con un nivel mucho más sólido que la entrega anterior, aunque apostando por una fórmula segura, sin arriesgar nuevas interpretaciones ni aprovechar las líneas argumentales que la misma serie había sembrado a lo largo de estos dos ciclos.
El retorno de Daredevil bajo el sello de Marvel/Disney fue agridulce desde el inicio, pues implicó una reinvención del héroe con casi el mismo elenco, pero buscando un estilo propio luego de la aclamada trilogía de Netflix. No obstante, esta segunda temporada cumple la tarea de unificar aquella etapa dorada con lo que Daredevil: Born Again aspira a ser para el personaje.

En estos dos episodios finales, el conflicto entre Fisk y Daredevil cobra mayor peso, presentándose en dos bandos donde toda la ciudad de Nueva York debe elegir de qué lado estar. Es una representación clara del bien contra el mal y una evolución significativa del concepto visto anteriormente.
Existe un giro interesante, pues como se mencionó en notas previas, la mitad de la temporada sufrió de reciclaje de tramas ya exploradas en la serie de Netflix. Este “no remake” culmina con una resolución diferente, a una escala mucho mayor, lo que otorga un toque que beneficia a esta superproducción.

El último episodio de la temporada se perfila como el mejor desde que Daredevil: Born Again se emite en Disney+, entregando todo lo que hace grande a Daredevil: conflictos humanos, luchas internas, coreografías de acción impecables y el desarrollo de personajes secundarios que hasta ahora solo tenían minutos dispersos.
En ese sentido, Daredevil: Born Again se convierte en un cheque en blanco hacia el futuro. Todo lo bueno que logró la serie se transforma en promesas para la tercera temporada, ya en rodaje, y el reciclaje de la serie de Netflix ha llegado a un límite insostenible. La próxima temporada debe ofrecer algo auténtico, nuevo para el personaje y para el espectador; la eficacia con que lo logren engrandecerá la participación del héroe en este segundo ciclo.

La introducción de Kirsten Rytten como Jessica Jones, que apenas había gravitado en la mitad de la temporada, resulta muy superior en estos últimos episodios y remite a los mejores momentos del personaje en su serie original de Netflix. También merecen mención las actuaciones de Charlie Cox (Daredevil) y Vincent D’Onofrio (Kingpin), quienes con cinco temporadas a cuestas siguen regalando momentos memorables.
Dos personajes adicionales tuvieron un rol destacado. Por el lado positivo, el Bullseye de Wilson Bethel se ha consolidado como la mejor encarnación del villano, generando gran expectativa por su futuro. En contraste, la participación de Matthew Lilliard decepciona, pues ni siquiera logra ser enigmática; la escasa información entregada no alcanza para despertar curiosidad. Finalmente, Heather Glenn (Margarita Levieva) y White Tiger (Camila Rodriguez) presentan giros interesantes en el último episodio que podrían ser puntas de lanza para la siguiente temporada.

Esta nueva temporada de Daredevil realmente honró su nombre y le dio al personaje la oportunidad de nacer otra vez. Queda por definir si esto es positivo o negativo, y dependerá en gran medida de los planes del estudio tanto para la tercera temporada como para su participación en otros proyectos que llegarán más tarde que temprano.
Por ahora, en lo objetivo que se pueda ser, esta temporada supera a la anterior, pero lo consigue recurriendo a una serie de recursos ya vistos y apreciados. El error de Daredevil: Born Again sería no ofrecer un verdadero renacimiento y volver a entregar una temporada con los mismos conceptos repetidos una y otra vez. Daredevil no es un personaje corto de ideas como para tener que apelar siempre a lo mismo.
Fuente: Infobae