“Recordemos este fin de semana cuando se nos llene a todos la boca de hablar de salud mental”. Con esta contundente declaración, los integrantes de Veintiuno, la agrupación de indie rock que ha servido como telonera para La Oreja de Van Gogh en los primeros shows de su gira con Amaia Montero, buscan poner un alto a los señalamientos que ha recibido la cantante por su desempeño en el arranque de la tournée.
El retorno de la vocalista a la banda que dejó hace casi dos décadas se perfilaba como uno de los acontecimientos más relevantes del año en la escena musical española. No obstante, aunque el reencuentro ha materializado el anhelo de muchos seguidores, la alegría se ha visto opacada por una ola de comentarios negativos en plataformas digitales y medios de comunicación. Estos surgieron a partir de varios videos de los conciertos en Bilbao, en los que se la acusa de desafinar y de no cumplir con las expectativas.
“Amaia ha currado muchísimo, no ha parado de trabajar”, la defendió este lunes su compañero de banda, Xabi San Martín, en una entrevista publicada en El Correo. Pese a ese respaldo interno, el martes se encendieron las alarmas con una información del periodista Álex Álvarez en el programa El tiempo justo, donde se mencionó un “bajón monumental” en el estado anímico de la intérprete. Esto, según se especuló, podría llevar a la interrupción de la gira de La Oreja de Van Gogh y, más grave aún, ocasionar serios daños en la salud mental de la artista.

El riesgo de depresión en los músicos: una realidad preocupante
“Hablamos de una persona que ya ha tenido problemas de salud mental en otros momentos. No sé a qué nivel su salud mental estaba bien a la hora de iniciar la gira, pero creo que desde el principio ha tenido mucha presión, las expectativas del público eran muy altas y no sé hasta qué punto todo eso ha ido haciendo mella en su preparación”, señala Laura Martínez, psicóloga especializada en el acompañamiento de artistas musicales.
La propia Amaia Montero reveló en su primer concierto del regreso a La Oreja de Van Gogh las dificultades que debió sortear para volver a la música. “Pensé que nunca volvería a pisar un escenario. Bajé al mismísimo infierno, pero con mis cicatrices, después de luchar mucho, aquí estoy”, confesó. En 2022, la artista había tenido que retirarse temporalmente de la industria, incluso internándose en un centro psiquiátrico durante mes y medio para enfocarse en su recuperación.
Martínez agrega que los músicos, junto con otros artistas, conforman “un colectivo vulnerable”. “Estamos hablando de personas que necesitan sus emociones para desarrollar una profesión artística y que por eso sienten de forma más intensa. Si además unimos que, sobre todo desde las redes sociales, están hiperexpuestos, hay un caldo de cultivo importante para que surjan problemas”. En la misma línea, el neuropsiquiatra Juan Manuel Orjuela confirmó que “los músicos tienen tres veces mayor riesgo de sufrir depresión”.

“La línea entre lo personal y lo profesional se desdibuja”
Infobae también consultó a Guillermo Dalia y Nerea Palomares, dos psicólogos musicales, acerca de cómo y por qué las críticas han impactado a la cantante. “A mí ese estado de ánimo me parece normal, vista la situación”, opina Palomares. “Nos pensamos que la gente que se dedica a esto no ve las redes sociales, que pasa de las opiniones de los demás, y la realidad es que no: les afecta igual que a todos nosotros”. Además, subraya que el señalamiento hacia Amaia Montero no es reciente: “Se ha permitido demasiado que se hable de ella, y me pregunto si, en el caso de haber sido un hombre, se habría hablado de esa forma de él”.
Por su parte, Dalia recalca la importancia de que los músicos cuenten con un equipo y herramientas que minimicen el impacto de las críticas. “Igual que un deportista cuida su parte física y mental, un músico, esté bien o no, debería hacer lo mismo”. Este psicólogo apunta que la sensación de soledad puede ser muy intensa en los músicos y que, además, “estos suelen tener muy diluida la línea que separa la parte personal de la musical, y eso no es bueno”.
“¿Cómo controlamos a los medios y al público?”, se pregunta. “Es que ni siquiera existe el público como tal: el público es un montón de individualidades y cada uno tiene su derecho a decir tonterías. Hay gente sensible, gente insensible y hasta gente que igual disfruta haciendo daño a la gente”. Para él, luchar contra eso es casi inútil; lo único que pueden hacer la artista y su entorno es prepararse, hallar estrategias y protegerse. “A veces, la gente de alrededor cree que lo que hace es aliviar y, sin querer, lo está alimentando todavía más. Por eso es importante que tenga especialistas que la ayuden a salir adelante”.
Cuando los nervios juegan una mala pasada
Varios de los especialistas consultados coinciden en que el “bajón” que ahora afectaría a Amaia, en realidad, podría ser parte de los nervios y la ansiedad que se manifestaron incluso antes de las críticas, influyendo en su voz durante los conciertos. “Era su primer concierto después de un montón de años, y entiendo que los nervios pudieran jugar una mala pasada. Al final, la voz es un instrumento y refleja muchísimo el estado mental”, razona Nerea Palomares. “No es lo mismo subirte a escenarios cada quince días que hacerlo por primera vez en varios años en un lugar tan grande”.
Para su vuelta con La Oreja de Van Gogh, Amaia dedicó muchos meses a prepararse para ofrecer el mejor rendimiento posible ante sus fanáticos. Xabi San Martín describió esa actitud en la entrevista como “obsesivamente perfeccionista”, rasgo que también se evidenció en el escenario cuando ella misma reconoció haber cometido errores y se disculpó con el público. “Es un perfil muy frecuente en los músicos”, añade Palomares. “Según tu experiencia, sabes qué errores cometes y eres más crítico contigo mismo. Esa exigencia hace que te pongas más nervioso si las cosas no salen bien”.
Entonces surge la incógnita: ¿estaba Amaia Montero realmente preparada, mental y físicamente, para afrontar la gira? “La pregunta, más que si ella estaba preparada, es si su entorno personal y profesional estaba preparado para esta situación y para darse cuenta de si ella tenía realmente esta capacidad”, argumenta Laura Martínez. “¿Quién cuida la salud del artista? ¿Tiene que ser algo individual o el artista debe tener una red de apoyo? La industria está muy preparada para organizar giras y demás, pero quizá no está preparada para cuidar al artista, para poner límites y no sobreexponerlo”.

¿Debe cancelar la gira Amaia Montero?
Ante este panorama, y en medio de los rumores de que la cantante estaría considerando cancelar la gira, cabe preguntarse si esa decisión sería viable y positiva para su salud mental. “Depende mucho”, reflexiona Guillermo Dalia. “Habría que hacer una evaluación y ver si hay una causa física o solo es algo psicológico. Si es esto último, habría que ver los pros y los contras de seguir y de dejarlo, porque todo tiene pros y contras. En cualquier caso, se le deberían dar estrategias para poder hacerle frente a lo que está viviendo”.
“Ella tendría que ver realmente cómo está ahora mismo a nivel de salud y cuidarse”, opina Laura Martínez. “No sé si eso supone dejar la gira o no, pero en esta vida lo que no tiene recambio es la salud y por eso tenemos que cuidarla. Los trabajos son importantes, pero siempre se pueden hacer otras cosas y tenemos que mirar primero por nosotros. Y luego, si podemos hacer eso que queremos, pues maravilloso”.
Por último, Nerea Palomares insiste en que, más allá de lo que ocurra, quienes asisten a los conciertos y comentan en redes no pueden ignorar la “responsabilidad social” que conlleva el uso de estas plataformas. “La gente dice auténticas barbaridades y no puede decir cosas sobre una persona, por mucho que sea un personaje público. Sobre todo cosas que nunca le dirías a esa misma persona a la cara”. Para ella, Amaia Montero se ha convertido en “carne de cañón” de la que todos parecen poder opinar. “Y ahí se nos ha olvidado un poco que hay una persona real detrás de todo esto”, concluye.
Fuente: Infobae