El director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, compareció ante el tribunal en Oakland, California, para respaldar la decisión de su compañía de invertir en OpenAI en un momento en que, según señaló, “nadie más estaba dispuesto” a respaldar financieramente a la empresa creadora de ChatGPT. Durante su testimonio, Nadella manifestó sentirse “muy orgulloso” de esa apuesta, en el marco del litigio que enfrenta a OpenAI con Elon Musk y que esta semana ingresó en su tercera y última fase procesal.
El respaldo de Microsoft a OpenAI: una jugada estratégica
El testimonio de Nadella se centró en un argumento principal: Microsoft asumió un riesgo considerable en un contexto de incertidumbre generalizada. La primera inyección de capital se produjo en 2019, con un desembolso de USD 1.000 millones a la empresa matriz de ChatGPT.

Dos años más tarde, la tecnológica agregó USD 2.000 millones adicionales, y en 2023 comprometió otros USD 10.000 millones. Microsoft comunicó a sus inversores que el retorno proyectado de esta inversión alcanzaría los USD 92.000 millones, una cifra que refleja la magnitud de la operación.
Nadella reconoció abiertamente que el riesgo era palpable: “Existía el riesgo de que la inversión se redujera a cero. Fue un riesgo calculado”, declaró ante el tribunal, según reportes de NBC. Esta admisión refuerza su postura de que la decisión no fue oportunista sino estratégica, tomada en una etapa en que OpenAI aún era una empresa incipiente sin respaldo financiero consolidado.
El ejecutivo también subrayó que Musk nunca se comunicó con Microsoft para manifestar sus inquietudes acerca de que dicha inversión pudiera vulnerar la misión original de OpenAI como organización sin fines de lucro. Este dato cobra relevancia dado que el empresario sudafricano ha señalado precisamente ese vínculo financiero como el detonante de su demanda.

Los cargos de Musk contra OpenAI, Altman y Microsoft
El juicio busca determinar si OpenAI desvirtuó su propósito fundacional sin ánimo de lucro para priorizar las ganancias económicas sobre el beneficio público. Musk acusa a la compañía, a sus cofundadores Greg Brockman y Sam Altman, así como a Microsoft, de incumplimiento de contrato y enriquecimiento injusto. El empresario sostiene que lo “engañaron” para que aportara más de USD 40 millones en donaciones.
Durante su propia declaración, el fundador de Tesla fue particularmente autocrítico. Aseguró que fue “un tonto” al entregar a OpenAI USD 38 millones en financiación “esencialmente gratuita” para impulsar lo que luego se convertiría en una empresa valorada en USD 800.000 millones.
Por su parte, OpenAI ha rechazado esta narrativa y calificó la demanda como un intento motivado por la envidia que busca entorpecer a un competidor directo. Esta interpretación sitúa el conflicto no en el plano de los principios, sino en el de la rivalidad comercial.

Mira Murati acusa a Sam Altman de mentir sobre la seguridad de la IA
Mira Murati, figura clave en el desarrollo de ChatGPT, declaró en el tribunal que no confía en Sam Altman, exdirector general de OpenAI. Sus afirmaciones han agravado la crisis de reputación que atraviesa la empresa, en medio del proceso judicial impulsado por Elon Musk.
Durante su testimonio, Murati aseveró bajo juramento que Altman le mintió acerca de la seguridad de un nuevo modelo de inteligencia artificial. Según su relato, Altman le aseguró que el departamento legal había determinado que el modelo podía omitir los protocolos internos de revisión de seguridad antes de su lanzamiento.
No obstante, al consultar con otros directivos, Murati descubrió que esa información no coincidía con la versión oficial de la compañía. Al ser interrogada sobre la veracidad de las declaraciones de Altman, Murati respondió de forma categórica: “No”.
Fuente: Infobae