La investigadora Carla Di Luca confirmó que el equipo del CONICET trabaja en la creación de un dispositivo doméstico para remover micro y nanoplásticos del agua. El proyecto, financiado con la distinción Franco-Argentina en Innovación, se encuentra en fase inicial de prototipo.
Di Luca detalló:
“Estamos en la fase inicial, desarrollando un prototipo que pueda usarse en el hogar para eliminar micro y nanoplásticos del agua”.
El plan del CONICET para remover micro y nanoplásticos del agua potable
El objetivo central del proyecto es lograr un proceso combinado capaz de eliminar los contaminantes plásticos más pequeños, presentes en agua, alimentos y aire.
“La preocupación por eliminarlos es reciente y sabemos que su presencia genera inquietud por los potenciales efectos sobre la salud”, sostuvo Di Luca.
La científica explicó que el desarrollo está en laboratorio:
“Ahora estamos estandarizando condiciones porque los nanoplásticos son muy difíciles de medir, son partículas de menos de una micra. El desafío analítico es importante”.
La meta es que, hacia fin de año, el equipo cuente con un prototipo y determine el porcentaje de remoción real de micro y nanoplásticos.
La posible aplicación comercial también forma parte de la hoja de ruta. Di Luca reconoció el interés de empresas:
“Nos interesa saber los usos comerciales y cuánto remueve realmente. Esperamos aportar una solución innovadora a un problema concreto”.

Financiación: de la caída de fondos públicos a la búsqueda de apoyo privado
El contexto que enfrenta la ciencia argentina fue abordado por Di Luca:
“Hace muchos años que el financiamiento en temas de ciencia viene decayendo, afectado por la economía del país. Este financiamiento es de base privada; la distinción la otorga TotalEnergies con el Instituto Franco Argentino y CONICET participa de la evaluación, pero no del financiamiento”.
Según la investigadora, el escenario se modificó: “Antes, proyectos como este tenían financiamiento público, 100%. Nos sostenía el sistema científico. Había subsidios clave como la línea PICT, que era la principal fuente de financiamiento. Esa línea se cortó hace dos años”.
La discontinuidad de fondos públicos obligó a los equipos a buscar alternativas: “En las líneas de financiamiento público no nos han otorgado fondos. Tuvimos que salir a tocar puertas del sector privado y buscar colaboraciones internacionales. Estas tecnologías son costosas y requieren insumos difíciles de costear sin subsidios”.
El desafío de la innovación con recursos acotados
Di Luca detalló que el subsidio actual alcanza los 12.000 euros, monto menor comparado con estándares internacionales: “La categoría senior otorga solo uno para todos los investigadores que se presentan. En el mundo, los subsidios suelen ser de 100 mil o hasta 200 mil dólares. Nosotros estamos muy lejos de esos números”.

A pesar de las dificultades, la investigadora remarcó la necesidad de alianzas estratégicas: “Hay áreas de ciencia básica que tienen más dificultades para vincularse con la industria. Desde las tecnológicas, como la nuestra, esa colaboración es más aceitada. Pero no todos los grupos pueden acceder a ese puente entre lo privado y lo público”.
El proyecto apunta a que, si el prototipo cumple con las pruebas, pueda convertirse en un artefacto doméstico, similar a un filtro de agua convencional.
“Si este prototipo nos da bien, la idea es avanzar en esa línea, aplicar a nuevos financiamientos y garantizar la seguridad del agua que atraviesa ese filtro”, planteó Di Luca.
Fuente: Infobae