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Cómo las plantas con flores sobrevivieron al asteroide que mató a los dinosaurios

Hace aproximadamente 66 millones de años, un asteroide del tamaño del Everest impactó la Tierra y eliminó a los dinosaurios no aviares. Sin embargo, las plantas con flores lograron sobrevivir, y ahora los científicos saben por qué.

Un estudio publicado en la revista Cell detalla que muchas especies con flores resistieron las peores catástrofes del planeta porque, de manera accidental, duplicaron la totalidad de sus genes.

La investigación fue liderada por científicos de la Universidad de Gante, en Bélgica, quienes analizaron los genomas de 470 especies de plantas con flores. Lograron identificar 132 eventos antiguos de duplicación completa del genoma, un fenómeno conocido como poliploidía, y los fecharon con ayuda de 44 fósiles vegetales.

El resultado reveló que esas duplicaciones no ocurrieron al azar, sino que se agruparon en los momentos de mayor caos ambiental de la historia de la Tierra.

Tener el doble de genes: ventaja en crisis

Científicos de Bélgica, Sudáfrica y China identificaron 132 eventos de duplicación genética en plantas con flores, claves para su supervivencia ante catástrofes ambientales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La mayoría de los organismos posee dos juegos de cromosomas, uno de cada progenitor. Pero en las plantas con flores, muchas especies acumularon juegos extra por error. Por ejemplo, el trigo de cultivo puede tener hasta seis juegos, y los plátanos que se venden en los supermercados suelen tener tres.

En condiciones normales, un genoma más grande es problemático: consume más nutrientes, aumenta el riesgo de mutaciones dañinas y complica la reproducción. Por eso, en épocas estables, la mayoría de estas duplicaciones desaparecen sin dejar rastro.

Sin embargo, cuando el ambiente colapsa —por un asteroide, un calentamiento extremo o un enfriamiento repentino— las reglas cambian. Las plantas con genomas duplicados mostraron mayor tolerancia al calor, la sequía y el estrés en general.

El estudio publicado en la revista Cell analizó los genomas de 470 especies de plantas con flores y los fechó con el apoyo de 44 fósiles vegetales (Imagen ilustrativa Infobae)

Yves Van de Peer, uno de los autores del estudio, explicó: “La duplicación del genoma completo suele verse como un callejón evolutivo sin salida en ambientes estables, pero en situaciones extremas puede dar ventajas inesperadas”.

Los picos de poliploidía detectados coinciden con eventos concretos: la extinción Cretácico-Paleógeno (hace 66 millones de años), varios episodios de anoxia oceánica en el Cretácico, la Transición Eoceno-Oligoceno (hace ~33,5 millones de años, cuando el planeta se enfrió abruptamente) y el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM), hace aproximadamente 55,8 millones de años.

El PETM: una ventana al presente

Las plantas poliploides mostraron mayor tolerancia al calor, la sequía y el estrés durante episodios como el Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno y otras crisis globales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El PETM es el episodio que más atención genera entre los investigadores por su similitud con el calentamiento actual. En ese período, la temperatura global subió entre 5 y 8 °C en unos 100.000 años, una velocidad comparable al calentamiento actual, aunque los autores advierten que hoy el aumento es mucho más rápido.

Van de Peer señaló: “Lo que vemos en el pasado sugiere que la poliploidía puede ayudar a las plantas a sobrellevar estas condiciones de estrés”, pero reconoció que el ritmo actual del cambio climático no tiene precedente en los registros estudiados.

El estudio también resolvió una paradoja antigua: si la poliploidía es tan frecuente, ¿por qué quedan tan pocos rastros en los genomas modernos?

Los resultados y datos completos del análisis genómico están disponibles en la plataforma AngioWGD, desarrollada por la Universidad de Gante para consulta de investigadores (Imagen Ilustrativa Infobae)

La respuesta, según los investigadores, es que solo los eventos de duplicación que ocurrieron en momentos de crisis lograron fijarse y perdurar. En épocas tranquilas, las plantas duplicadas simplemente perdían la competencia frente a sus parientes con genomas normales.

Los datos del estudio están disponibles en la plataforma AngioWGD, desarrollada por el equipo de Gante, donde cualquier investigador puede explorar los 132 eventos de duplicación fechados en las 470 especies analizadas.

El equipo está conformado por Hengchi Chen, Fabricio Almeida-Silva, Garben Logghe, Steven Maere, Dries Bonte y Yves Van de Peer.

Fuente: Infobae

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