El uso creciente de herramientas de inteligencia artificial (IA) para realizar trabajos académicos y estudiar ha llevado a las instituciones educativas a tomar medidas drásticas. En España, las universidades y los organismos encargados de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) están reforzando sus sistemas de control para evitar fraudes durante los exámenes, especialmente ante el avance de la IA generativa y la utilización indebida de dispositivos electrónicos.
Estas acciones buscan asegurar que todos los estudiantes compitan en igualdad de condiciones y mantener la credibilidad de la prueba. Por ello, varios centros planean aplicar controles más rigurosos en el ingreso a las aulas a partir de la Selectividad de 2026, incluyendo la incorporación de detectores de frecuencia. Estos aparatos pueden identificar dispositivos de comunicación remota que son prácticamente invisibles para los tribunales evaluadores, según información publicada por La Razón.
Los mecanismos de fraude más comunes
La popularización de la IA ha facilitado el acceso a asistentes como ChatGPT o Gemini a través de tecnología cotidiana. Aunque los detectores de frecuencia puedan parecer una medida exagerada, ya se han registrado casos de trampas en exámenes oficiales. Por ejemplo, hace unos meses, un estudiante que se presentaba al MIR utilizó gafas inteligentes para capturar imágenes del examen y enviarlas a un reloj inteligente, recibiendo las respuestas en tiempo real.

Además, se han identificado otros métodos como los “pinganillos”, que se venden abiertamente en plataformas de comercio electrónico bajo descripciones como “pinganillo oculto para exámenes”. En redes sociales circulan vídeos donde se explica cómo usar collares con micrófonos integrados para dictar preguntas a un cómplice externo. Esta técnica ha evolucionado hacia los nanopinganillos, que se extraen del oído con un imán, y micrófonos diminutos ocultos en bolígrafos.
También se alerta sobre calculadoras trucadas con conexión a internet, capaces de resolver problemas matemáticos complejos. “Es un problema que estamos viendo también en las carreras (universitarias) y tenemos que poner controles porque es muy asequible. En las páginas web que hemos detectado se venden pinganillos, gafas de todo tipo a precios muy baratos. Calculadoras que parecen calculadoras normales y resulta que están conectadas a Internet y con la IA resuelven cualquier examen de matemáticas”, advirtió Jesús Ángel Miguel, delegado de la PAU en la Universidad de Zaragoza, en declaraciones a El País.
Comunidades autónomas que se preparan
Entre las regiones que ya han tomado medidas oficiales se encuentra Cataluña, que utilizará detectores de frecuencia durante sus pruebas los días 9, 10 y 11 de junio. Aragón, Murcia y Galicia también recurrirán a estos escáneres preventivos, según La Vanguardia. Galicia es pionera en su uso desde 2019, mientras que Zaragoza ya ha formalizado la compra para este año.
Por su parte, Navarra aún evalúa su implementación y ha advertido que podría realizar barridos de frecuencia aleatorios. En cambio, Madrid, Canarias y Extremadura optarán por reforzar la vigilancia tradicional durante este año. Las normativas en las aulas son tajantes: no se permitirá el ingreso con teléfonos móviles, relojes inteligentes ni gafas con conectividad, y cualquier dispositivo deberá permanecer apagado dentro de las mochilas.
Además, se exigirán estuches transparentes y botellas de agua sin etiquetas. Quienes infrinjan las normas pueden ser expulsados de inmediato, recibir una calificación de ‘0’ y ver anulada toda su Selectividad. A pesar de estas medidas, las instituciones señalan que el uso de IA para el nuevo modelo de examen no es muy efectivo, ya que a partir de 2026 la prueba reducirá la memorización pura para enfocarse en el razonamiento aplicado, la interpretación de datos y la coherencia escrita.
Fuente: Infobae