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Mapa 3D del universo: DESI revela misterios de la energía oscura

Un dispositivo con miles de fibras ópticas ha transformado la percepción humana del cosmos. El Instrumento Espectroscópico para el Estudio de la Energía Oscura (DESI), ubicado en el telescopio Mayall del Observatorio Nacional Kitt Peak en Arizona, ha generado el mapa tridimensional más extenso y minucioso del universo jamás realizado.

Este avance científico, fruto de una colaboración global que involucra a más de 900 investigadores de 75 instituciones en 14 países, representa un hito en la comprensión del universo.

El mapa, que cubre 11.000 millones de años luz, permite observar galaxias en etapas cercanas al origen del universo, estimado en unos 13.700 millones de años. La escala del logro es tal que el DESI ha registrado más de 47 millones de galaxias y cuásares, así como 20 millones de estrellas de la Vía Láctea, superando ampliamente la meta inicial de 34 millones de objetos cósmicos.

Mecanismo del DESI y su innovación

La esencia del DESI radica en sus 5.000 ojos de fibra óptica, capaces de captar la luz de objetos distantes y analizar su espectro para determinar su ubicación, velocidad y composición química. Estos detectores funcionan mediante un sistema de posicionadores robóticos que alinean las fibras ópticas con una precisión de 10 micras, menor que el grosor de un cabello humano.

El instrumento está instalado en el telescopio Nicholas U. Mayall, de cuatro metros de diámetro, y cada noche puede recopilar datos de más de 100.000 galaxias. La operación del DESI requiere una combinación de hardware avanzado, software de control y un protocolo de observación optimizado, que permite cubrir vastas extensiones del cielo en un tiempo récord.

Además, el sistema puede realizar observaciones durante distintas fases lunares, aprovechando tanto el “Bright-Time Survey” —cuando la luz lunar dificulta la visión de objetos lejanos— como el “Dark-Time Survey”, centrado en los objetos más débiles y distantes.

La eficiencia del instrumento fue tal que el equipo completó la cartografía inicial antes de lo previsto, a pesar de obstáculos como la pandemia de COVID-19 y el incendio Contreras de 2022, que amenazó al observatorio.

Repercusión científica del mapa tridimensional

Con el mapa 3D, los científicos han logrado rastrear la distribución y agrupamiento de galaxias desde épocas muy tempranas hasta la actualidad. Esto ha permitido analizar cómo la energía oscura —la misteriosa fuerza que compone cerca del 70% del universo y provoca su expansión acelerada— ha influido en la evolución cósmica.

La tecnología de DESI emplea 5.000 ojos de fibra óptica y posicionadores robóticos con una precisión menor que el grosor de un cabello humano. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El DESI ha multiplicado por seis la cantidad de datos cósmicos respecto a todos los levantamientos previos, proporcionando información inédita sobre la materia oscura y la estructura a gran escala del universo. El estudio detallado de la distribución de galaxias, cuásares y estrellas está permitiendo comprender mejor cómo se formaron estos objetos y cómo interactúan en el tejido cósmico.

El instrumento también ha facilitado el análisis de las llamadas corrientes estelares, bandas de estrellas que se desprenden de galaxias enanas por efecto de la gravedad de la Vía Láctea.

Esta información es clave para descifrar la composición y el comportamiento de la materia oscura, un tipo de materia invisible que constituye la mayor parte de la masa cósmica, pero que nunca ha sido detectada directamente.

Uno de los descubrimientos más notables surgidos del análisis parcial de los datos de DESI ha sido la posibilidad de que la energía oscura no sea constante, como postulaba el modelo estándar de la cosmología, sino que podría estar debilitándose.

El nuevo mapa 3D permite analizar la influencia de la energía oscura en la evolución del universo y la formación de galaxias. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados iniciales, obtenidos tras comparar el agrupamiento de galaxias a lo largo de 11.000 millones de años de historia cósmica, sugieren que la aceleración de la expansión del universo podría estar perdiendo fuerza.

Este hallazgo, de confirmarse con el análisis completo de los cinco años de datos, supondría un cambio de paradigma en la cosmología. Hasta ahora, la energía oscura se consideraba una “constante cosmológica”, un valor fijo introducido por Albert Einstein para explicar la expansión estable del universo.

Sin embargo, la evidencia recogida por DESI apunta a que esta fuerza puede variar con el tiempo, lo que modificaría radicalmente las predicciones sobre el destino del universo.

Fuente: Infobae

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