En la Fundación Proa se presenta Penumbra, una exposición internacional que reúne piezas icónicas de nueve artistas pertenecientes a la Dia Art Foundation. Entre los atractivos principales se encuentran pinturas poco vistas de Andy Warhol, las abstracciones etéreas de Agnes Martin y la experiencia inmersiva en luz de James Turrell.
Esta muestra no sigue un guion curatorial tradicional; más bien, ofrece la oportunidad de contemplar obras de grandes referentes del arte contemporáneo, algo que, debido a la situación económica del país, ocurre con menor frecuencia. Sin embargo, la selección —que abarca de 1962 a 2018— refleja el espíritu de una colección centrada en la experiencia directa: la materia, la percepción, la luz y el tiempo, desplazando la representación tradicional para colocar al espectador en el centro de la obra.

La Dia Art Foundation es una organización fundamental en la historia del arte desde la segunda mitad del siglo XX, reconocida mundialmente por apoyar proyectos de gran escala y transformar la relación entre obra, espacio y espectador. La curaduría estuvo a cargo de Humberto Moro (Director de Programas de Dia) y Ella den Elzen, desplegando prácticas y lenguajes que revolucionaron la escultura, la pintura, la instalación y el arte conceptual.
“Penumbra dirige su atención hacia los límites de la luz, hacia los momentos en que la iluminación se interrumpe, la visibilidad se ralentiza o se desestabiliza y la forma surge no por revelación sino por atenuación”, escribió el curador Moro.
La exposición comienza con ocho pinturas de la serie Innocent Love (1999), de Agnes Martin, que corresponden a su última etapa, cuando ya alejada del centro del arte, en Nuevo México, enfocó su producción en obras que invitan a la contemplación silenciosa y a la meditación. Antes de pintar, la artista se concentraba en alguna emoción o escena personal que quería plasmar.

Así, Martin se enfocaba en ideas como el amor, la felicidad, la felicidad inocente o de dónde vienen los bebés, en pinturas de múltiples capas, de apariencia fantasmagórica y velada.
En la siguiente sala conviven cuatro esculturas de John Chamberlain con ocho paneles de la serie Shadows (1978–1979) de Andy Warhol. Chamberlain ganó reconocimiento internacional al transformar fragmentos de automóviles prensados y materiales sintéticos en obras que exploran la energía y la materia, conectando con el expresionismo abstracto, el arte pop y el postminimalismo contemporáneo.

La serie de Warhol, iniciada en 1978, comprende 102 pinturas acrílicas y serigráficas concebidas como una sola obra en múltiples partes. Cada pieza mide 193 cm de alto por 132 cm de ancho, combinando acrílico y serigrafía fotográfica sobre lienzo, con pintura extendida mediante mopa.
En un espacio liminal entre la segunda y tercera sala, un cuartito oscuro alberga Catso Blue (1967/1987), de James Turrell. Esta es una de sus primeras propuestas donde invita a los espectadores a explorar la percepción mediante la proyección de luz sobre el espacio, creando un cubo ilusorio cuya apariencia cambia según la posición del observador, redefiniendo sus vértices con el movimiento.

En la tercera sala, Robert Serra se presenta con 45 maquetas de sus monumentales esculturas, mostrando experimentación con la gravedad y el equilibrio. Sus obras no surgen de una imagen preconcebida, sino de la interacción entre el acero y el espacio circundante.
La sala 4 exhibe tres obras de Robert Irwin que vuelven a poner énfasis en lo lumínico: Pacific Jazz (2010), Blue Jay (2018) y Untitled (1965–1967). Pacific Jazz propone una exploración visual mediante la disposición vertical de tubos fluorescentes encendidos, algunos envueltos en capas de gelatinas teatrales para crear irradiaciones cromáticas complejas. En Blue Jay, los mismos elementos están pintados, jugando con la ilusión de la luz desde lo pictórico.

En Untitled, un disco suspendido recibe haces de luz que crean una proyección sobre los bordes de la esfera, marcando una pauta en su investigación sobre la luz y el paso del tiempo.
También en esta sala se observan dos grandes videoinstalaciones. Hard Core, de Walter De Maria, figura central del minimalismo y el Land Art, es una proyección que juega en los límites del western y las obras ambientales del desierto de Nevada, con sonido que remite al oleaje, creando una atmósfera experimental inusual para los años sesenta.
Por su parte, la leyenda del arte performático Tehching Hsieh presenta Exposure (1973/2016), que retrata sus primeras actuaciones, donde exploró cómo desarrollar su obra en contextos adversos. En ella, tensiona la frontera entre arte y vida: se enfrenta durante horas al sol para registrar los efectos irreversibles de la luz en papel fotográfico, revelando la relación entre tiempo, corporalidad y precariedad.

Finalmente, en la zona de la librería aparece el espíritu del cubano Felix Gonzalez-Torres con el cortinado azul translúcido Untitled (Loverboy), una obra que enfatiza la arquitectura de Proa y, mirando hacia el riachuelo, convierte el afuera en una experiencia sensible.
La Dia Art Foundation, fundada en Nueva York en 1974, revolucionó el coleccionismo y la exhibición al producir piezas imposibles en museos tradicionales, acompañando a los artistas desde la idea hasta la concreción de obras monumentales en espacios naturales y urbanos. Proyectos como The Lightning Field de Walter De Maria o las instalaciones de Dan Flavin y Robert Smithson permanecen como hitos históricos.
La llegada de Dia a Buenos Aires es fruto de relaciones de largo plazo, iniciadas en los años noventa con exhibiciones de Dan Flavin y Sol LeWitt en la institución de La Boca, en el marco de los 30 años de actividad de la Fundación Proa.
“Penumbra: Dia Art Foundation”, en Fundación Proa, Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca. De miércoles a domingo de 12:00 a 19:00 h, hasta el 2 de agosto de 2026. Entrada: Miércoles, sin cargo. Jueves a domingos, general, $6000; estudiantes, docentes y jubilados, $4000 y menores de 12, sin cargo.
Fuente: Infobae