En un contexto donde la escuela se enfrenta a demandas tecnológicas, sociales y culturales, surge una propuesta pedagógica que busca repensar los vínculos y la comunicación en el aula. La nueva guía didáctica de Clubes TED-Ed, presentada en el auditorio de Ticmas durante la Feria del Libro, se perfila como una herramienta para fortalecer la enseñanza y el aprendizaje a través de la palabra.
Hache Merpert, director ejecutivo de la Fundación Ideas que Transforman, abrió la presentación con una reflexión clave: “las escuelas son redes de vínculos que sostienen el aprendizaje”. Según explicó, el problema educativo radica en la tensión existente en los lazos entre quienes habitan la escuela.
Los estudiantes a menudo perciben que la escuela no se dirige a ellos. Los docentes, convencidos de su valor, se repliegan ante esta tensión. Los equipos directivos buscan soluciones en la política, mientras las familias exigen resultados inmediatos. En este escenario, las reformas aparecen pero no siempre generan transformaciones reales.
“Ninguna innovación funciona ya”, afirmó Merpert, cuestionando las soluciones rápidas, y propuso recuperar el tiempo, el espacio y la posibilidad de probar, equivocarse y volver a intentar. Para él, lo esencial es la reconstrucción de esos vínculos, que se sostienen sobre dos pilares: confianza y comunicación.

De las charlas a la experiencia educativa
“Acompañamos a personas que están haciendo cosas increíbles para que encuentren una idea y la transformen en charla TED”, explicó Merpert. Así nació el trabajo de Clubes TED-Ed, que evolucionó de apoyar a oradores a convertirse en una propuesta educativa propia. “Nos dimos cuenta de que lo que estábamos haciendo con los oradores tenía un valor especial”, afirmó.
La propuesta invita a los estudiantes a recorrer un camino similar al de los oradores de TED: encontrar un tema que los movilice, desarrollar una idea y transformarla en una charla. Desde su lanzamiento hace más de diez años, el programa ha crecido de forma sostenida hasta alcanzar a miles de escuelas en todo el país. En ese crecimiento, ha sumado herramientas, ajustado dinámicas y, sobre todo, escuchado lo que ocurre en las aulas.
La nueva guía didáctica (versión número 12) presentada en el encuentro busca ordenar y potenciar este proceso. Su estructura consta de tres etapas: descubrir, construir y comunicar. Las guías incluyen materiales, actividades y ahora también recursos interactivos, con el objetivo de acompañar a los docentes y abrir un espacio para la reflexión.

La conversación: una guía en diálogo
Tras la presentación, se sumaron al diálogo Julieta Schulkin, Damián Rodríguez Couture y Melina Masnatta. Uno de los aspectos destacados de la nueva guía es su carácter interactivo. Schulkin resaltó la inclusión de códigos QR que invitan a navegar entre contenidos, una decisión que calificó como “provocadora” en un entorno donde los celulares suelen verse como distracción.
Lejos de generar dispersión, esta integración de pantallas amplía la experiencia. A esto se suma la incorporación de herramientas como Inki, una inteligencia artificial que acompaña el proceso con preguntas y estímulos. Para Masnatta, el cambio más significativo está en la estructura: “Las guías anteriores no tenían un hilo conductor. Vos veías una charla, completabas la actividad y ya”, señaló. En esta nueva experiencia, la guía se convierte en un recorrido con sentido. Además, Masnatta destacó que la guía deja espacio para lo inesperado: “Busca eso que pasa en el aula, que es trabajar con el emergente”, afirmó.

Pensar, debatir, cuestionar
Desde la experiencia en el aula, Damián Rodríguez Couture fue enfático: “no es ver el video, es pensar sobre el video”. La promoción del pensamiento crítico como práctica concreta es uno de los núcleos del programa. “Sacar nuestro pensamiento crítico, debatirlo y cuestionarlo, tiene un valor muy fuerte”, señaló.
En esa línea, Schulkin añadió la necesidad de aprender a escuchar a los estudiantes. En un contexto saturado de estímulos e información, la capacidad de formular preguntas y sostenerlas se vuelve central. Masnatta, por su parte, advirtió que hoy las preguntas están “limitadas, diseñadas, precarizadas” por la lógica de la inmediatez. Frente a eso, la guía propone pausas, reflexión y preguntas que abren nuevas preguntas.
Inteligencia artificial: entre lo inevitable y lo discutible
La inteligencia artificial atraviesa inevitablemente la conversación educativa, y en Clubes TED-Ed, también forma parte de la propuesta. Lejos de rechazarla o abrazarla acríticamente, los participantes coincidieron en abordarla desde la reflexión. Para Schulkin, el momento actual es “abrumador” por la cantidad de herramientas e información disponible, pero ineludible: los estudiantes ya conviven con estas tecnologías.
Además, enfatizó la responsabilidad de conocer qué propone cada modelo de inteligencia artificial, más allá de la decisión ética sobre cuál usar. Rodríguez Couture planteó la importancia de llevar esa experiencia al diálogo: comparar, debatir, explorar las diferencias entre una conversación con una persona y una interacción con una IA. “El desafío es explorar y ver qué nos pasa a todos”, indicó.
Masnatta puso el foco en el desafío de construir criterios: “Faltan muchos espacios de conversación sobre la construcción de criterios”, señaló. En un entorno donde circulan datos, respuestas y discursos de manera constante, la pregunta no es solo qué usar, sino cómo decidir qué tiene sentido.
Comprender, no solo predecir
A modo de cierre, Merpert retomó la palabra para proponer una reflexión más amplia: hoy conviven dos grandes caminos en la ciencia y la tecnología: el de la predicción, impulsado por la inteligencia artificial y la ciencia de datos, y el de la comprensión. El primero permite anticipar, optimizar y avanzar más rápido; el segundo, más lento, es profundamente humano y busca darle sentido al mundo.
Lejos de oponerlos, la propuesta es sostener ambos. Pero, según advirtió Merpert, la escuela no puede renunciar al camino de la comprensión. Porque enseñar a pensar, a formular ideas y a comunicarlas no es solo una habilidad académica, sino una forma de habitar el mundo.
Fuente: Infobae