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EE.UU. estudia suspender impuesto a gasolina para aliviar precio

En medio del constante incremento en los precios de los combustibles, la Casa Blanca analiza la posibilidad de suspender de forma temporal el impuesto federal que se aplica a la gasolina. Esta medida responde directamente al encarecimiento provocado por el conflicto bélico con Irán.

El secretario de Energía, Chris Wright, confirmó en diálogo con NBC que esta opción forma parte de un conjunto de estrategias que el gobierno está considerando para reducir la presión económica sobre los ciudadanos estadounidenses.

Actualmente, la carga impositiva federal en Estados Unidos es de 18,3 centavos por galón para la gasolina y de 24,3 centavos por galón para el diésel. A estos montos se suma una tarifa extra que alimenta un fondo destinado a la reparación de tanques subterráneos con fugas. Esta estructura tributaria, vigente desde hace años, representa una porción considerable del valor final que los conductores pagan en las estaciones de servicio.

De acuerdo con la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA), el precio promedio nacional de la gasolina alcanzó este domingo los USD 4,52 por galón. Esto implica un incremento superior al 50 % desde que comenzó el conflicto armado.

El conflicto con Irán impulsó el precio promedio nacional de la gasolina en Estados Unidos a USD 4,52 por galón, un aumento de más del 50% (REUTERS/Mike Blake)

Esta escalada de precios ha afectado directamente la rutina de millones de personas en todo el territorio estadounidense, donde el costo del transporte se ha transformado en una inquietud primordial tanto para familias como para negocios.

Evaluación gubernamental y posibles efectos de la suspensión

La administración presidencial dejó claro que respalda cualquier acción que contribuya a reducir los precios en los surtidores y a disminuir los gastos para la población. En palabras de Wright:

“Todas las medidas que puedan tomarse para bajar el precio en las gasolineras y reducir los costos para los estadounidenses cuentan con el apoyo de esta administración”.

De materializarse la suspensión temporal del impuesto, se anticipa un alivio inmediato en el costo del combustible para los consumidores. No obstante, la duración y el alcance preciso de esta acción aún no han sido definidos de manera oficial.

El sistema de impuestos federales sobre los combustibles ha sido históricamente una fuente crucial de financiamiento para obras de infraestructura, como carreteras y autopistas, a través del Fondo Fiduciario de Carreteras. Sin embargo, la coyuntura internacional y el fuerte repunte en los precios del crudo han forzado al gobierno a revisar mecanismos fiscales para mitigar el golpe a los consumidores.

El impuesto federal a los combustibles es clave para el financiamiento de infraestructuras, pero la crisis energética obliga a replantear su vigencia (REUTERS/Mike Blake)

Expertos del sector energético advierten que, aunque eliminar el impuesto de forma temporal supondría una baja directa en el precio, el beneficio podría ser acotado si los valores internacionales del petróleo continúan subiendo o si los márgenes de refinación se ajustan en respuesta.

La inestabilidad en los precios globales del crudo, alimentada por la guerra y las restricciones en el suministro, mantiene una presión permanente sobre el mercado estadounidense.

Hasta el momento, el gobierno federal no ha precisado si la suspensión abarcaría únicamente la gasolina o si también incluiría al diésel y otros combustibles. Tampoco se ha detallado cómo se compensaría la eventual disminución en la recaudación destinada a infraestructura.

Transformación en los hábitos de consumo y repercusiones en los hogares

El considerable encarecimiento del combustible está modificando las costumbres de los estadounidenses. Una encuesta divulgada por The Washington Post a finales de abril reveló que el 44 % de los adultos en Estados Unidos redujo la frecuencia con la que conduce para hacer frente al alza de precios.

Asimismo, el 34 % de los encuestados modificó sus planes de viaje o vacaciones, y el 42 % recortó otros gastos del hogar para poder costear el combustible.

Estas cifras reflejan el ajuste forzado en las rutinas y prioridades de la población, que ya venía siendo afectada por la inflación y el aumento en el costo de vida.

Analistas del sector energético advierten que una suspensión del impuesto tendría efecto limitado si los precios internacionales del crudo siguen en alza (REUTERS/Mike Blake)

La suspensión del impuesto federal a la gasolina se perfila como una herramienta de emergencia para mitigar el impacto inmediato en el bolsillo de los consumidores. Sin embargo, la incertidumbre sobre la evolución del precio del crudo y el desarrollo del conflicto con Irán mantienen el panorama abierto a nuevas fluctuaciones.

El debate interno en la administración refleja la tensión entre la urgencia de brindar un alivio económico rápido y el reto de mantener la financiación de obras públicas esenciales.

Mientras tanto, millones de conductores esperan definiciones concretas sobre una medida que podría aliviar temporalmente la presión sobre sus presupuestos diarios, aunque la solución de fondo dependerá de la estabilidad en los mercados internacionales de energía.

Fuente: Infobae

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