Un jurado federal en Manhattan determinó que Michael McKenzie deberá desembolsar USD 102,2 millones en daños y perjuicios a la Morgan Art Foundation. La decisión lo declara responsable de haber fabricado y comercializado obras no autorizadas del artista estadounidense Robert Indiana, en un caso que repercute directamente en el legado de uno de los íconos del arte pop y la autenticidad de su herencia artística.
Este fallo podría representar el cierre de más de ocho años de litigios que han ensombrecido el mercado y el patrimonio cultural de Indiana. La indemnización, la más alta fijada en el proceso, busca reparar los daños por falsificación, explotación y venta indebida de algunas de sus piezas más emblemáticas.
La disputa legal comenzó el 18 de mayo de 2018, apenas un día antes del fallecimiento del creador en Vinalhaven, Maine. Incluyó acusaciones de fraude, explotación de adulto mayor y violaciones de derechos de autor. Tanto McKenzie, editor de arte de American Image Art, como Jamie Thomas, quien ejerció como representante legal de Indiana y administró sus bienes en sus últimos años, fueron señalados por supuestos abusos y maniobras que llevaron a la proliferación de obras apócrifas, según la demanda de la Morgan Art Foundation.
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Los conflictos judiciales han impactado visiblemente el mercado del artista. Desde 2011, el precio récord de una pieza de Indiana en subasta se mantuvo en poco más de USD 4 millones, según el Artnet Price Database, mientras la controversia generó desconfianza entre coleccionistas y especialistas sobre la autenticidad de su producción tardía.
“La decisión del jurado la semana pasada devuelve la confianza al mercado de Robert Indiana”, afirmó Luke Nikas, abogado de Morgan, en un correo electrónico a Artnet News. Nikas agregó: “Sacamos a la luz estas falsificaciones y protegimos la integridad de su legado”.
La demanda de Morgan Art Foundation incluyó varias versiones de la célebre escultura “LOVE”, con sus letras apiladas y la “O” inclinada, presentada inicialmente como pintura en 1964 y luego convertida en emblema mundial al aparecer en una estampilla de correos de Estados Unidos. Morgan, que desde 1999 ostenta los derechos tanto de “LOVE” como de otras obras del catálogo de Indiana, impulsó el litigio para preservar el control sobre la imagen y los ingresos derivados.
Paralelamente, McKenzie colaboró con Indiana en la creación de “HOPE” —concebida en 2008 para la campaña presidencial de Barack Obama— y posteriormente comercializó obras atribuidas a Indiana cuya autenticidad fue sospechosa. Entre ellas figura la escultura “BRAT”, encargada por una empresa de salchichas de Wisconsin en 2017, que reutiliza el reconocible esquema tipográfico de “LOVE”.
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El entramado judicial se amplió tras la muerte de Indiana, cuando su abogado y representante estatal, James Brannan, demandó a Morgan por supuestos incumplimientos en el pago de regalías. El juicio también enfrentó a Morgan con Thomas y los gestores de la herencia, controversia que se resolvió en 2021.
El reconocimiento institucional de Indiana, quien tras décadas de reclusión en Vinalhaven recibió una retrospectiva en el Whitney Museum of American Art en 2013, ha convivido con dudas sobre la autenticidad de sus obras finales. En años recientes, Morgan Art Foundation se asoció con Star of Hope, la fundación creada por Indiana, para convertir su antigua residencia en un museo dedicado a su obra. Las gestiones para reactivar el mercado incluyen colaboraciones con la galería neoyorquina Olney Gleason y la representación de Morgan Art Foundation por la galería Pace.
Aún se desconoce si McKenzie, a través de su abogada Nicole Brenecki, apelará el fallo; evalúan sus opciones. La cuantiosa indemnización, las posibles apelaciones y las iniciativas de las fundaciones buscan cerrar uno de los litigios más prolongados y costosos en torno a los derechos de una figura fundacional del arte pop estadounidense.
Fuente: Infobae