James Haspiel, amigo cercano de Marilyn Monroe durante ocho años, compartió con la revista People los detalles de cómo la icónica actriz se negó a seguir una práctica común en Hollywood: el uso de corsés y fajas que otras estrellas de la época utilizaban para moldear sus siluetas.
Haspiel, quien hoy tiene 88 años, conoció a la estrella en septiembre de 1954, cuando él apenas tenía 16 años y ella llegó a Nueva York para filmar la comedia El dulce pálpito, estrenada en 1955. Lo que comenzó como una admiración de fan terminó convirtiéndose en una amistad profunda, que le permitió ver más allá del brillo de Hollywood.
“Era amada porque no usaba faja”, afirmó Haspiel a People. “Era auténtica“. En los años 50, las actrices solían usar fajas para lograr un estómago plano, una tendencia que Monroe rompió de manera deliberada. Haspiel señaló a Lana Turner como el ejemplo clásico de esa práctica, destacando que “nunca tuvo más que una figura perfecta”.
Monroe, en cambio, fue la excepción a la regla. “Hacía cosas que otras actrices no solían hacer”, indicó Haspiel. Como prueba, recordó una de las escenas más emblemáticas del thriller de 1953 Niágara, donde la actriz aparece con un vestido rosa muy ajustado mientras camina hacia la cámara.
“Su estómago es prominente en el vestido. Si hubiera llevado faja, no habría sido así”, señaló el amigo de la actriz.

Además de Niágara, Haspiel mencionó la comedia romántica de 1957 El príncipe y la corista como otro ejemplo claro de la silueta natural de Monroe. A lo largo de su vida, la actriz fue blanco de críticas injustas por su peso, que variaba debido a su lucha crónica contra la endometriosis, una enfermedad que puede causar hinchazón abdominal. Esa característica física también alimentó rumores de posibles embarazos.
El 8 de septiembre de 1960, después de una sesión de vestuario para el drama de 1961 Vidas rebeldes en Nueva York, surgieron especulaciones de que Monroe esperaba un hijo, pero no de su entonces esposo Arthur Miller, sino de otras figuras de alto perfil con las que se le vinculaba. Haspiel descartó esas versiones de forma categórica.
“Es el mismo vientre que se ve en pantalla durante dos horas en El príncipe y la corista y el mismo que apareció por primera vez en Niágara”, afirmó. Y agregó: “En otras palabras, puedes volver a esas películas y ver ese mismo vientre. Y era simplemente porque, a diferencia de otras actrices, Marilyn no usaba faja”.

Más allá de rechazar las fajas, Monroe era activa para los estándares de la época: levantaba pesas de dos kilos y medio y salía a trotar, hábitos poco comunes entre las actrices de entonces. Haspiel resumió así la dualidad de la estrella: “Marilyn Monroe era un disfraz que se ponía. Era su invención, le dio éxito, pero en la vida real era Norma Jeane“, en alusión al nombre de pila que la actriz usó antes de cambiarlo en 1946.
La actriz fue hallada muerta el 5 de agosto de 1962, a los 36 años, por una sobredosis de medicamentos. James Haspiel confesó que lloró durante dos años tras su muerte.

La última entrevista de Marilyn Monroe
En el verano de 1962, semanas antes de su fallecimiento, Monroe concedió una serie de conversaciones al editor de la revista Life, Richard Meryman, en las que habló sobre su relación con la fama y el malestar que le generaba su imagen pública.
“La mayoría de la gente realmente no me conoce. Ese es el problema: un símbolo sexual se convierte en un objeto. Simplemente odio ser un objeto“, declaró la actriz, según recogió el medio. Monroe, nacida como Norma Jeane Baker, relató una infancia marcada por estancias en hogares de acogida, donde algunos tutores la enviaban al cine por horas.
“Decidí que quería ser actriz cuando tenía cinco años. Me sentaba todo el día y hasta bien entrada la noche —ahí adelante, una niña pequeña completamente sola— y me encantaba”, recordó. A los 18 años fue descubierta por un fotógrafo mientras trabajaba en una fábrica, lo que dio inicio a su carrera como modelo y luego como actriz.

Sobre la fama, fue igualmente ambivalente. “Es como el caviar. Está bien tener caviar, pero si lo tuvieras todos los malditos días, ¿sabes? Demasiado caviar”, expresó. Respecto a su imagen como símbolo sexual, declaró: “Creo que la sexualidad solo es atractiva cuando es natural y espontánea. Nunca he actuado conscientemente desde un punto de vista sexual”.
La entrevista fue publicada el 3 de agosto de 1962 en Life. Dos días después, Monroe fue hallada muerta por intoxicación aguda de barbitúricos, en un caso catalogado como “posible suicidio”. Esas declaraciones forman parte del libro Marilyn: The Lost Photographs, The Last Interview, que incluye la entrevista completa junto con fotografías de Allan Grant y se publicó el 12 de mayo de 2026.
Fuente: Infobae