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Agustina Bazterrica: ‘Escribo para un lector infumable en mi cabeza’

Agustina Bazterrica (Buenos Aires, 1974) es licenciada en Artes, gestora cultural y una de las voces más potentes de la literatura argentina contemporánea. En 2017 ganó el Premio Clarín con Cadáver exquisito, novela traducida a más de 30 idiomas y que también le valió el Ladies of Horror Fiction. Es autora del libro de relatos Diecinueve garras y un pájaro oscuro y de la novela Las indignas. Recientemente, Editorial Godot publicó en su colección Íntima Literatura o muerte, un ensayo donde Bazterrica reflexiona sobre la cocina de su escritura y su vínculo físico con la lectura.

En sus páginas, aborda la relación con los maestros, cómo las ideas se vuelven obsesiones y el valor de cada palabra. “Si no escribo, me muero”, escribe al inicio, marcando el tono apasionado del libro.

Lo que sigue es un extracto de la charla que mantuvimos para el podcast Vidas prestadas, donde también adelantó detalles de su próxima novela: una historia porteña y graciosa, transcurrida en el futuro, con personajes que recitan frases de Moria Casán.

La pasión por la escritura

— ¿Cómo es eso de que si no escribís te morís?

— Es verdad. Si no estoy en contacto con la literatura, me voy apagando. Soy una privilegiada de poder vivir de los libros después de 22 años como secretaria en un estudio de abogados. Todos los días agradezco.

— En el libro mencionás que les pagás a quienes leen tus manuscritos, incluso si son amigos.

— Sí. Mañana me junto con Pamela Terlizzi Prina, amiga y escritora, para que me dé su devolución sobre la nueva novela. Le pagué porque valoro su tiempo y experiencia. Lo mismo con Sarah Moses, mi traductora al inglés. Y cuando Liliana Díaz-Mindurry, mi maestra, termine de leerla, también le pagaré. Es cuestión de reconocer el trabajo.

— Muchas veces el dinero no se asocia al arte.

— Por el “amor al arte”. Pero viajar, dar charlas, pone el cuerpo. Yo lo llamo “problema champagne”: no es una queja, pero tiene un valor. Elijo dónde cobro y dónde no. Ya pagué el derecho de piso.

Bazterrica siempre asegura que Juan José Saer es su autor argentino favorito. (Foto: Gustavo Kogan)

Influencias y aprendizajes

— Le das mucho espacio a los talleres y a tu maestra Liliana.

— Liliana me enseñó herramientas fundamentales. Es una de las personas que más ha leído. Sus cursos sobre la Divina Comedia son una locura. Ahora da uno sobre Saer, mi autor favorito. Ella apostó por mí y me exigió.

— ¿Pensaste que lo tuyo era para poco?

— Tuve un desvío: trabajé en el Teatro Colón, me enamoré de la ópera, estudié canto lírico. Pero era malísima. Cuando le pregunté a mi maestro de canto si podía dejar, me dijo que no pasaba nada. En cambio, Liliana me dijo: “Si dejás de escribir, yo te mato”. Eso fue clave.

— Mencionás a Saer, un autor que te marcó.

— Es mi autor argentino favorito. Tengo un grupo de lectura llamado “Secta Saer”, donde leemos toda su obra. Cada libro suyo es una masterclass. El entenado lo he leído muchas veces y siempre encuentro nuevas capas.

En

La documentación y el realismo extremo

— En tus libros investigás a fondo.

— Sí. Para Cadáver exquisito estudié seis meses el protocolo de faenado de animales. Para la nueva novela, que transcurre en Buenos Aires, visito los lugares que nombro. La verosimilitud es clave: no importa si es ficción, el universo debe cerrar.

— ¿Cómo nació Las indignas?

— En 2018, en un monasterio en Cusco, vi un maniquí de monja rezando. Me impactó. Quería escribir sobre monjas, pero evitar el lugar común. Me llevó tiempo encontrar la voz y los elementos.

A diferencia de los autores que cuando escriben no leen a otros escritores para no contaminarse, Bazterrica asegura que empieza un libro necesita leer sobre el mismo tema, cómo fue tratado, para encontrar una forma novedosa de abordarlo. (Foto: Lina Botero)

La lectura como alimento

— Decís que no podés escribir sin leer.

— Es como inspirar y exhalar. Necesito leer sobre el mismo tema para encontrar un enfoque novedoso. Ahora recomiendo Dura una eternidad y en un instante se acaba, de Anne de Marck. Es una novela preciosa sobre el duelo.

— ¿Cómo es tu rutina de escritura?

— Soy nocturna. No escribo todos los días, pero siempre estoy conectada con lo que escribo o leo. La nueva novela la terminé en Madrid, con jet lag, a las 4 de la mañana. Antes no podía escribir en hoteles, ahora sí.

La nueva novela: porteña y graciosa

— ¿Cómo es esa novela?

— Es una distopía climática, pero el registro es puramente porteño, con lunfardo e insultos argentinos. Un personaje le pide a otro que recite frases de Moria Casán. Será difícil de traducir, pero no podía no escribirla.

— ¿Y la traducción? Has tenido experiencias curiosas.

— Con la traducción al chino mandarín, el traductor me preguntó si mi hermano era mayor o menor, porque el idioma no tiene un ideograma genérico. En Estados Unidos es bestseller, algo raro porque allí apenas se traduce un 3% de los libros.

La novela

El lector imaginario

— ¿Para quién escribiste Literatura o muerte?

— Yo siempre escribo para el lector que está en mi cabeza, que es infumable. Pero también quería evitar dar tips de escritura, aunque al final se cuelan. El libro es una confesión, menos solemne de lo que imaginé.

— Queda claro que primero es la lectura.

— Para mí, sí. Es inspirar y exhalar.

En esta entrevista, Bazterrica adelanta algunas cosas de su próxima novela, a la que describe como

Fuente: Infobae

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