Baterías submarinas de concreto: almacenan energía en el océano

Un equipo de investigadores ha iniciado un proyecto de gran escala para almacenar energía en el fondo del océano mediante esferas huecas de concreto de 400 toneladas. La primera prueba oceánica de esta tecnología, denominada StEnSea y desarrollada por el Instituto Fraunhofer de Alemania, se llevará a cabo frente a las costas de Long Beach, California, a finales de 2026, según reportaron medios como New Atlas y Popular Mechanics.

Estas esferas actúan como baterías submarinas. Utilizan bombas eléctricas alimentadas con energía renovable para extraer el agua de su interior. Luego, al abrir una válvula, el agua a presión ingresa y acciona una turbina, generando electricidad para la red. El sistema convierte el lecho marino en una reserva energética eficiente y escalable.

Cada esfera mide nueve metros de diámetro y se ancla a más de 600 metros de profundidad. El proceso de almacenamiento aprovecha la presión natural del océano para transformar energía renovable intermitente en un suministro eléctrico continuo.

Esta infografía detalla el proyecto de despliegue de esferas huecas de concreto de 400 toneladas para un proyecto de almacenamiento de energía marina, transformando el fondo oceánico en una reserva eléctrica bajo demanda (Imagen Ilustrativa Infobae)

StEnSea: del lago al océano

Las primeras pruebas se realizaron en 2017 en el lago Constanza, al sur de Alemania, con un prototipo de tres metros de diámetro. Allí se verificó que el mecanismo funcionaba correctamente y que el concreto resistía condiciones marinas, según los reportes de los medios citados.

Ahora el reto es replicar esos resultados a gran escala en el océano, donde las esferas deberán soportar presiones de hasta 77 atmósferas y operar durante lapsos más prolongados. Las estimaciones indican que la vida útil de cada sistema oscila entre 50 y 60 años, aunque las turbinas y generadores requerirán reemplazo cada dos décadas.

Las simulaciones realizadas respaldan la viabilidad del sistema tanto en agua dulce como en profundidades oceánicas, señaló el medio australiano.

La prueba en Long Beach

La fase principal del proyecto se ejecutará en 2026 con la instalación de una esfera de nueve metros de diámetro y 400 toneladas frente a Long Beach. Participan el Instituto Fraunhofer, la empresa estadounidense Sperra y la alemana Pleuger Industries, responsables de la impresión 3D del concreto y el diseño de las bombas, detallaron Xataka y Popular Mechanics.

El experimento busca validar la tecnología en condiciones oceánicas reales, desde la fabricación hasta el mantenimiento submarino. Según New Atlas, la capacidad de almacenamiento será de 0,4 megavatios-hora, suficiente para suministrar 50 kilovatios-hora de electricidad, cubriendo el consumo de un hogar estadounidense promedio durante dos semanas. El costo estimado de almacenar energía con este sistema ronda los 5 centavos de dólar por kWh.

Se prevé que, tras un despliegue exitoso, futuras versiones alcancen esferas de 30 metros de diámetro impresas en 3D, multiplicando la energía almacenada. El Instituto Fraunhofer proyecta campos submarinos de estas baterías para apoyar la estabilidad de las redes eléctricas.

La tecnología utiliza esferas huecas de concreto de hasta nueve metros de diámetro, capaces de resistir presiones de hasta 77 atmósferas a más de 600 metros de profundidad (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alcance y potencial del almacenamiento submarino

StEnSea ofrece ventajas frente a los sistemas tradicionales de almacenamiento hidroeléctrico por bombeo. Estos requieren dos depósitos en distintos niveles y grandes extensiones terrestres, mientras que las esferas pueden instalarse en casi cualquier lecho marino, incluso cerca de ciudades, reduciendo el impacto territorial.

El sistema está diseñado para regular la frecuencia y la capacidad de las redes eléctricas, facilitando el arbitraje energético: comprar electricidad cuando es barata y venderla en horas de alta demanda. Según el Instituto Fraunhofer, el potencial global alcanzaría los 817.000 gigavatios-hora, suficiente para abastecer a 75 millones de hogares europeos durante un año.

Aunque los sistemas de bombeo tradicionales pueden ser más eficientes en ciclos largos, StEnSea permite desarrollar grandes infraestructuras de almacenamiento en ubicaciones estratégicas con menor impacto ambiental superficial.

StEnSea destaca por su potencial para crearse en cualquier lecho marino cercano a zonas urbanas, reduciendo el impacto territorial y apoyando la estabilidad de las redes eléctricas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Desafíos ambientales y próximos pasos

A pesar de los resultados positivos, Xataka advierte que serán necesarias evaluaciones ambientales para determinar el impacto real en los ecosistemas marinos, incluyendo la resistencia del concreto a largo plazo, los costos de mantenimiento y la integración con otras energías renovables.

Los investigadores subrayan que se debe analizar cómo afectará la presencia de estos campos de esferas a la vida marina y a los sedimentos costeros. La investigación ambiental será prioritaria durante la puesta en marcha y las eventuales expansiones comerciales.

El proyecto plantea la posibilidad de crear reservas de energía a gran escala cerca de costas densamente pobladas o en aguas profundas. Su flexibilidad y capacidad de almacenamiento lo convierten en una alternativa para reforzar los sistemas eléctricos y favorecer una transición energética sostenible.

Fuente: Infobae

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