Una imponente figura de arenisca de 8,2 metros se ha convertido en el centro de atención en el popular High Line de Manhattan. La obra, llamada “La luz que brilla a través del universo”, es un homenaje a los emblemáticos Budas de Bamiyán, que fueron dinamitados por los talibanes en 2001 en Afganistán. La pieza permanecerá expuesta hasta el otoño de 2027 en el corazón del moderno barrio Hudson Yards.
El creador de esta pieza es Andrew Nguyen, un artista vietnamita-estadounidense que mezcla materiales y símbolos ligados a la historia y los conflictos bélicos para generar un espacio de memoria colectiva. La escultura no es una copia exacta de los Budas originales, sino que busca evocar su espíritu. Nguyen señaló que su objetivo es ofrecer un lugar para recordar el pasado y reflexionar sobre el presente, especialmente en una época marcada por guerras recientes, según declaró a la agencia Reuters y a la cadena CNN.
La historia de los Budas de Bamiyán
Los Budas de Bamiyán fueron dos colosos esculpidos en el siglo VI en el centro de Afganistán. Durante 1.500 años, estas figuras se mantuvieron como un símbolo cultural y religioso hasta que los talibanes las destruyeron con explosivos en 2001, un acto de iconoclasia que fue condenado globalmente.

La desaparición de estas estatuas dejó un enorme vacío en la historia y la identidad afgana. El suceso se convirtió en un símbolo mundial de la fragilidad del patrimonio y de la violencia cultural contra monumentos milenarios.
En ese contexto, la decisión de rendir tributo a los Budas con una escultura en Nueva York busca resaltar la necesidad de preservar la memoria y reflexionar sobre cómo los conflictos armados impactan la herencia cultural de la humanidad.
Concepto artístico y materiales
La obra de Nguyen no replica de forma literal a los Budas de Bamiyán. El artista quiso capturar su esencia y darles un nuevo significado. “Mi obra mira la memoria y el borrado, y el después de la guerra y la destrucción. Aquí trato de pensar qué ocurriría si aplicamos la idea de la reencarnación a un objeto, y cómo eso podría ayudarnos a reflexionar sobre las pérdidas en la historia reciente”, explicó a Reuters.

El monumento combina arenisca tallada con dos manos monumentales de acero separadas del cuerpo por varillas. Nguyen fundió esas manos a partir de proyectiles de artillería recuperados en Afganistán, reforzando el mensaje de transformar la violencia en arte y memoria.
El artista recordó que los historiadores no saben con certeza qué pasó con el rostro original del Buda, aunque se sabe que tanto el rostro como las manos sufrieron daños durante siglos de invasiones y conflictos. El contraste visual entre la arenisca y los materiales urbanos crea un efecto atemporal, convirtiendo la pieza en un puente entre el pasado y el presente.
¿Quién es Tuan Andrew Nguyen?
Nguyen reside en Vietnam y dirige su trabajo a transformar objetos y recuerdos de conflictos en piezas que fomenten la reflexión y la sanación colectiva. Para esta obra, eligió arenisca, el mismo material de las estatuas originales, y bronce de proyectiles para las manos, siguiendo su costumbre de convertir municiones de la Guerra de Vietnam en recipientes de memoria.

El artista relató a CNN que la escultura “se inspira en una estatua real que estuvo en Afganistán durante más de 1.500 años hasta su destrucción en 2001”. Con este enfoque, su obra va más allá de la reproducción y se plantea como un ejercicio de reencarnación de la memoria en el espacio público.
¿Por qué se eligió este homenaje en Nueva York?
La selección de la obra de Nguyen para el High Line responde a la idea de que el arte público dialogue con la memoria, la identidad y el presente. Cecilia Alemani, directora y curadora principal del programa High Line Art, destacó que la propuesta de Nguyen sobresalió por transformar “eventos y conceptos muy complejos en un símbolo de esperanza”.

Alemani indicó a CNN que el equipo curatorial busca obras que no solo sean icónicas, sino que también tengan la capacidad de dialogar con las circunstancias de cada época. La escultura se exhibe en el pedestal del High Line, un lugar clave para el arte contemporáneo en Nueva York, y da continuidad a los encargos realizados a artistas internacionales en ese espacio.
Cuándo y cómo visitar la escultura
El monumento está ubicado en la intersección de la calle 30 Oeste y la Décima Avenida. Allí resalta en medio de las modernas estructuras de Hudson Yards.
Mientras la obra esté expuesta, el proyecto incluirá conferencias mensuales y sesiones de meditación guiada. La primera cita está prevista para el 16 de mayo durante la feria de arte Frieze New York en The Shed.
La ubicación y el tratamiento de los materiales ofrecen a los visitantes una experiencia visual y conceptual que combina historia, arte y actualidad.
El mensaje detrás de la obra
El monumento invita a reflexionar sobre la destrucción cultural y el potencial del arte como herramienta para reconstruir la memoria colectiva. Nguyen subrayó que el uso de proyectiles reciclados para las manos representa la posibilidad de transformar la violencia en actos de sanación y diálogo.

Además, el artista destacó los paralelismos entre las guerras de Afganistán y Vietnam, y el papel del arte para aprender del pasado y resignificar el presente.
Para Alemani, la escultura representa una oportunidad tanto para quienes conocen la historia de los Budas de Bamiyán como para quienes la descubren por primera vez: “Espero que quienes conozcan la historia de los Budas de Bamiyán se alegren de ver esta escultura reencarnada aquí en el High Line”.
Para los demás, añadió, “puede ser una invitación a aprender una parte de la historia mundial”.
Fuente: Infobae