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Banco Mundial: alza global de energía y alimentos amenaza a Centroamérica

Entre marzo y abril de 2026 se produjo la interrupción más grave jamás registrada en el abastecimiento mundial de petróleo. Según el informe, el conflicto armado en Medio Oriente paralizó casi por completo el tránsito marítimo a través del Estrecho de Ormuz.

Este hecho afectó a diversos commodities: crudo, gas natural, fertilizantes, metales y alimentos, alterando precios y proyecciones económicas a nivel global.

El Commodity Markets Outlook del Banco Mundial, correspondiente a abril de 2026, detalla que el cierre casi total de ese canal estratégico provocó una pérdida estimada de 10 millones de barriles de petróleo por día.

En los mercados la reacción fue inmediata: el precio del Brent saltó de 72 a 118 dólares por barril en marzo, el mayor aumento mensual registrado hasta la fecha.

El encarecimiento global de la energía, los alimentos y los fertilizantes amenaza con profundizar la vulnerabilidad social y económica de Centroamérica, región que importa buena parte de esos insumos esenciales.

Una infografía detalla el aumento de $0.07 en los precios de referencia de la gasolina superior, regular y diésel en El Salvador, vigentes del 28 de abril al 11 de mayo de 2026, con valores específicos para cada zona. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El organismo presentó su informe a finales de abril de este año y advierte sobre las consecuencias directas para los países centroamericanos, aunque no los menciona de forma individual.

Las economías centroamericanas, caracterizadas por su dependencia de importaciones energéticas y agrícolas, enfrentan un alza de precios que podría frenar el crecimiento, elevar la inflación y reducir el poder adquisitivo de los hogares.

El Banco Mundial indica que el crecimiento de los países importadores de commodities se revisó a la baja en 2026 debido a la presión de los mayores costos de energía y materias primas sobre la demanda y los márgenes empresariales.

Se estima que el precio de los fertilizantes, como la urea, subirá alrededor de un 31% este año, con un efecto especialmente adverso para los agricultores centroamericanos, que dependen de insumos de Estados Unidos, Europa, China y Oriente Medio.

De acuerdo con el Banco Mundial, la asequibilidad de los fertilizantes podría caer al peor nivel desde 2022, poniendo en riesgo la productividad agrícola local, la seguridad alimentaria y agravando la crisis del sector, ya grave en la mayoría de las naciones de la región.

El informe del Banco Mundial de abril de 2026 detalla cómo la disrupción en el Estrecho de Ormuz causó una pérdida de 10 millones de barriles diarios y elevó los precios del crudo, con graves implicaciones para Centroamérica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para Centroamérica, el alza internacional de la energía —con un incremento estimado del 24% en 2026— impactará directamente los costos de generación eléctrica y transporte, especialmente en aquellos países cuya matriz energética depende del fuel oil, el diésel o el gas natural licuado.

El Banco Mundial advierte que esta situación podría derivar en ajustes de subsidios y mayor presión sobre los presupuestos estatales de cada nación.

Crisis impactaría en los alimentos

Una de las mayores preocupaciones del informe es el aumento de la inseguridad alimentaria. Cálculos del Banco Mundial sugieren que si el conflicto internacional se prolonga manteniendo altos los precios del petróleo, hasta 45 millones de personas podrían sufrir hambre aguda este año.

El impacto será más intenso en regiones como Centroamérica, donde la elevada proporción de alimentos importados y la prevalencia de pobreza incrementan la exposición al riesgo.

Las presiones inflacionarias, estimadas entre 5,1% y 5,8% anual para las economías emergentes importadoras, podrían agravarse en Centroamérica debido a su limitada capacidad fiscal y monetaria para amortiguar choques externos.

El informe alerta sobre consecuencias en el empleo, la inversión privada y la sostenibilidad de la deuda pública, y anticipa posibles aumentos de la pobreza y la malnutrición.

En este contexto, el Banco Mundial recomienda fortalecer las cadenas nacionales de suministro, diversificar fuentes energéticas y promover políticas de protección social focalizada para mitigar el impacto de los shocks externos.

El índice de fertilizantes del Banco Mundial avanzó un 50% mensual, liderado por la urea. El aluminio también protagonizó una de las subidas más relevantes del decenio, con un 10% mensual. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los países centroamericanos deben considerar estrategias para reducir la dependencia de insumos críticos importados y reforzar la resiliencia de sus economías, recomienda el organismo, con el objetivo de proteger a los sectores más vulnerables ante una coyuntura internacional que no ofrece señales de alivio inmediato.

Efectos inmediatos de la crisis en commodities energéticos y agrícolas

El efecto dominó de la crisis en Medio Oriente se trasladó a otros sectores esenciales. Los precios del gas natural licuado en Asia aumentaron un 94% durante marzo, mientras que el gas natural europeo subió un 59%, acercándose a los niveles máximos de la crisis de Ucrania.

El índice de fertilizantes del Banco Mundial avanzó un 50% mensual, liderado por la urea. El aluminio también protagonizó una de las subidas más relevantes del decenio, con un 10% mensual.

En los mercados agrícolas, la subida fue más contenida aunque significativa: los alimentos aumentaron un 2%, impulsados por el alza de los costos de insumos y transporte. Por su parte, el azúcar disminuyó un 5,8%.

El Banco Mundial proyecta alzas significativas para 2026 en energía, metales y fertilizantes, con el crudo Brent a 86 dólares/barril y el oro cerca de máximos históricos, mientras el azúcar experimenta una caída. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para quienes se preguntan qué sucedió en 2026 con los mercados de materias primas, la respuesta es directa: un conflicto en Medio Oriente desencadenó la mayor interrupción de suministro de petróleo conocida, impulsando los precios de la energía, fertilizantes y metales, y recortando las expectativas de crecimiento global.

Perspectivas para el resto de 2026 y 2027

El escenario base del informe estima que la fase más aguda de la crisis culminará en mayo, seguida de una recuperación gradual del flujo comercial por Ormuz hasta octubre.

Bajo ese supuesto, el índice general de precios de commodities del Banco Mundial aumentaría un 16% en 2026 y luego descendería un 12% en 2027. Se espera que la energía lidere la suba con un 24% de aumento anual, para luego registrar una caída del 17% el siguiente año, condicionada a la normalización del comercio.

El precio promedio del Brent se proyecta en 86 dólares por barril para 2026, una revisión al alza de 26 dólares frente a las previsiones de enero. Si la disrupción persiste, el Brent oscilaría entre 95 y 115 dólares. Para el gas natural europeo se anticipa un incremento anual del 25%, y para el GNL japonés, un 32,9%. Los fertilizantes seguirían bajo presión, con un crecimiento del 31% en 2026, encabezado por la urea (+59,7%).

La tendencia en metales y minerales también apunta hacia arriba: el índice correspondiente avanzaría un 17%, con máximos históricos en aluminio, cobre y estaño. En metales preciosos, el índice general se incrementaría un 42%, y el oro alcanzaría un promedio de 4.700 dólares por onza.

FOTO DE ARCHIVO:el índice general de precios de commodities del Banco Mundial aumentaría un 16% en 2026 y luego descendería un 12% en 2027. Se espera que la energía lidere la suba, con un 24% de aumento anual, para luego registrar una caída del 17% el siguiente año, condicionada a la normalización del comercio. REUTERS/Akhtar Soomro

Consecuencias macroeconómicas globales y riesgos hacia adelante

El informe advierte que el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo se revisó a la baja hasta el 3,6% para este año, mientras que la inflación subirá al 5,1%. Con precios del crudo persistentemente altos, hasta 45 millones de personas adicionales podrían caer en inseguridad alimentaria aguda, según estimaciones del Programa Mundial de Alimentos.

El panorama permanece cargado de riesgos, principalmente por la posibilidad de nuevos shocks geopolíticos que eleven aún más los precios de la energía, fertilizantes y metales, o demoren la normalización del comercio marítimo, advierte el organismo. El Banco Mundial enfatiza que las alzas de precios derivadas de conflictos geopolíticos suelen ser más persistentes y pronunciadas que las originadas por otros factores.

En este contexto, el organismo recomienda fortalecer reservas, diversificar fuentes y rutas de suministro, aplicar políticas de eficiencia energética y medidas de apoyo a los sectores más vulnerables frente a la volatilidad de precios.

Fuente: Infobae

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