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EE.UU. libera archivos OVNI: ¿Qué opina la ciencia?

El gobierno de Estados Unidos inició la divulgación de documentos clasificados sobre Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP), también conocidos como OVNIs, a partir del viernes 8 de mayo. Esta acción responde a una petición formal realizada por el entonces presidente Donald Trump a principios de 2025.

El Pentágono entregó un lote de documentos, fotografías y videos nunca antes vistos, materiales que por décadas han alimentado todo tipo de especulaciones y debates acerca de la posibilidad de vida extraterrestre.

Este paso histórico permite el acceso directo a la información recopilada por las autoridades federales estadounidenses sobre encuentros aéreos inexplicados. Esto ocurre en un contexto que sigue generando interrogantes sobre el verdadero alcance de los archivos y las limitaciones del conocimiento científico actual, según fuentes oficiales y medios de comunicación estadounidenses de prestigio, como el diario The New York Times.

Entre mayo de 2023 y junio de 2024, un informe gubernamental contabilizó más de 750 nuevos reportes de estos fenómenos —conocidos como UAP por sus siglas en inglés, Unidentified Anomalous Phenomena—, lo que evidencia la magnitud y la persistencia de este misterio en el tiempo.

Una gran parte de estos incidentes permanece sin explicación. No obstante, científicos y funcionarios sostienen que la desclasificación permitirá aplicar un método de análisis riguroso, descartando hipótesis sin fundamento y aportando claridad basada en la evidencia concreta.

Por primera vez, la sociedad en general podrá consultar de manera directa los datos y registros oficiales sobre objetos voladores no identificados y posibles indicios de vida fuera del planeta Tierra.

Los expertos anticipan que, tras acceder a estos documentos, podrán determinar si existe algún caso que realmente desafíe el conocimiento científico vigente o si, como se espera, la mayoría responde a causas identificables dentro de la física y la tecnología actuales.

Escepticismo generalizado y ausencia de pruebas contundentes

El Pentágono entregó información oficial sobre más de 750 nuevos reportes de Fenómenos Anómalos No Identificados (UAP) entre 2023 y 2024

Sean Kirkpatrick, físico y primer director de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios del Departamento de Defensa, estuvo al frente de la investigación oficial sobre OVNIs entre julio de 2022 y diciembre de 2023.

Kirkpatrick explicó que quienes esperan encontrar evidencias de vida extraterrestre probablemente quedarán decepcionados, ya que no se hallaron pruebas de existencia alienígena entre los materiales revisados por su equipo.

“Habrá gente insatisfecha”, aseguró el funcionario, y recordó que una parte de la sociedad seguirá aferrada a teorías conspirativas pese a la apertura documental.

Kirkpatrick enfatizó que su equipo analizó toda la evidencia que podía ser desclasificada, siguiendo los procedimientos del Departamento de Defensa: “Nada me habría hecho más feliz en ese trabajo que haber descubierto tecnología alienígena”, admitió; sin embargo, consideró “prácticamente nula” la probabilidad de encontrar vida inteligente en las cercanías de la Tierra a partir de los archivos ahora públicos.

Una postura similar mantiene Federica Bianco, profesora asociada de Astronomía y Física en la Universidad de Delaware y miembro del equipo independiente creado por la NASA para evaluar los reportes de UAP desde una perspectiva científica externa a la agencia.

Bianco sostiene que “la probabilidad de que seamos la única forma de vida, o la única sociedad tecnológica del universo, es insignificante”, aunque aclara que no ha observado fenómenos que desafíen las leyes de la física ni que requieran explicar la presencia de civilizaciones avanzadas más allá de la Tierra.

El astrofísico Neil deGrasse Tyson, director del Planetario Hayden en el Centro Rose para la Tierra y el Espacio, señala que la mayoría de los informes sobre OVNIs surgen por el desconocimiento de fenómenos ópticos, atmosféricos o astronómicos por parte de los testigos.

Considera que, en la era digital, pese a que existen miles de millones de fotografías y un millón de horas de video subidas a internet diariamente, no existe un registro verificable de encuentros con extraterrestres. En su libro Llévame con tu líder, de próxima publicación, escribe: “En ciencia, el escepticismo es fundamental para nuestra profesión, por lo que mantenemos estándares de evidencia que algunos interpretan como desinterés o incluso negación”.

Límites técnicos y expectativas frente a la desclasificación

Científicos como Shelley Wright y Janna Levin destacan que la mayoría de los documentos desclasificados no aportan evidencias de civilizaciones avanzadas cercanas a la Tierra

Para la astrofísica Shelley Wright, de la Universidad de California en San Diego y colaboradora en el estudio independiente de la NASA, el desafío central reside en la inmensidad del universo y la persistente curiosidad social sobre la vida fuera del planeta.

Wright considera probable que existan formas de vida en otros lugares del cosmos, aunque no necesariamente cerca de la Tierra. Advierte que la desclasificación no aportará pruebas sobre civilizaciones avanzadas en nuestro entorno inmediato, y anticipa que muchos documentos estarán fuertemente censurados por motivos de seguridad nacional.

No obstante, valora la oportunidad de emplear nuevas tecnologías en el análisis de datos antiguos, lo que podría facilitar una mejor comprensión de fenómenos que hasta hoy se encuentran en los límites de la percepción técnica disponible.

La profesora Janna Levin, física teórica del Barnard College de la Universidad de Columbia, subraya que la búsqueda científica se centra en la vida microbiana, posible origen de la vida terrestre y potencialmente propagada por impactos naturales en el planeta.

Levin se aproxima a los archivos con “una mente abierta”, aunque advierte: “Si se afirma que existen tecnologías reales de otras civilizaciones, no creo que nadie lo espere científicamente. Creo que si uno espera eso, se va a decepcionar”.

Cautela científica ante hipótesis extraordinarias

Avi Loeb, del Proyecto Galileo de Harvard, resalta que solo los incidentes no explicables con tecnología conocida ameritan consideraciones extraordinarias sobre civilizaciones alienígenas

Avi Loeb, físico teórico de la Universidad de Harvard y director del Proyecto Galileo, subraya la importancia de evaluar los archivos a la luz de las leyes de la física conocida y contrastar cada caso con las capacidades tecnológicas actuales de la humanidad.

Relató que, ante el Congreso, un incidente sobre una esfera anómala impactada por un misil tuvo una explicación convencional: “No es nada anormal, solo era un dron”.

Loeb señala que solo los incidentes que no pueden explicarse con medios conocidos merecen ser considerados para hipótesis extraordinarias. Advierte, además, que el acceso limitado a la información suele deberse a razones de seguridad nacional, no al ocultamiento de pruebas alienígenas, sino a la protección de tecnologías militares o a la posibilidad de que los objetos pertenezcan a adversarios extranjeros.

“No me interesan las tecnologías fabricadas por humanos en la Tierra. La historia de la tecnología terrestre no me interesa. Me intriga mucho más saber si existe una civilización avanzada en el espacio interestelar”, expresó el científico.

Fuente: Infobae

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