Un reciente análisis desarrollado por la Universidad Estatal de Oregón concluyó que tener un alto número de conexiones con personas desconocidas en plataformas digitales está directamente relacionado con una mayor percepción de soledad entre adultos estadounidenses. Este hallazgo cuestiona la idea de que ampliar la red de contactos en línea ayuda a reducir el aislamiento social.
La investigación, publicada en la revista Public Health Reports, evaluó a más de 1.500 personas de entre 30 y 70 años. Los resultados indican que quienes tienen una proporción más alta de contactos en redes sociales a los que nunca han visto personalmente presentan más del doble de probabilidades de sentirse solos. En contraste, tener amigos cercanos en esas mismas plataformas no genera una disminución significativa de esa sensación.
Para medir la soledad, los científicos emplearon la escala del Sistema de Información de Medición de Resultados Reportados por el Paciente de los Institutos Nacionales de Salud (NIHSS). Además, ajustaron los datos por factores sociodemográficos y analizaron diez plataformas digitales, entre ellas Facebook, X, Instagram y LinkedIn.

A diferencia de estudios anteriores, que solían centrarse en adolescentes y jóvenes, el equipo liderado por Brian Primack puso el foco en adultos de mediana y avanzada edad, un segmento que representa el 75 % de la población de Estados Unidos.
Primack, profesor de la Facultad de Salud de la Universidad Estatal de Ohio, explicó que los riesgos para la salud derivados de la soledad se intensifican con la edad, y que la mayoría de las investigaciones previas no habían captado ese impacto en la población adulta en general.
De esta forma, la nueva evidencia marca una distinción clave entre cantidad y calidad de las conexiones: no toda interacción en redes sociales es igual, y el contacto digital con extraños puede agravar el aislamiento.
¿Qué diferencia a este estudio de la evidencia previa sobre vínculos y bienestar?

El trabajo de la Universidad Estatal de Oregón se suma a décadas de investigación que asocian el bienestar con la calidad de los lazos sociales.
Investigaciones realizadas por Sonja Lyubomirsky, de la Universidad de California en Riverside, y Harry Reis, psicólogo de la Universidad de Rochester, han demostrado que sentirse valorado y formar parte de una red de apoyo auténtica es el principal motor de la satisfacción personal. Quienes mantienen relaciones sólidas gozan de mejor salud, mayor resiliencia y una vida más prolongada. En cambio, la falta de pertenencia y la soledad afectan negativamente el estado de ánimo, el desempeño laboral y la salud mental.
No obstante, el nuevo estudio introduce un matiz fundamental: la interacción con desconocidos en redes sociales no solo no alivia la soledad, sino que la incrementa, mientras que los vínculos personales cercanos en plataformas digitales no ofrecen un efecto protector relevante. Esta diferencia subraya la necesidad de distinguir entre la cantidad y la calidad de las relaciones.
¿Por qué la soledad es un problema de salud pública?

El informe del Cirujano General de Estados Unidos, Vivek Murthy, ya había advertido que, incluso antes de la pandemia de COVID-19, cerca de la mitad de los adultos estadounidenses reportaban niveles medibles de soledad, un riesgo sanitario comparable al del tabaquismo.
Según datos oficiales, las personas que se sienten solas con frecuencia tienen más del doble de probabilidades de desarrollar depresión, un 29 % más de riesgo de padecer enfermedades cardíacas, un 32 % más de riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares, un 50 % más de riesgo de demencia en adultos mayores y más del 60 % de probabilidades de morir prematuramente.
Por el contrario, la fortaleza de los vínculos sociales contribuye a la resiliencia y la longevidad.
¿Por qué los contactos desconocidos en redes agravan la soledad?

Los investigadores de la Universidad Estatal de Oregón y la Universidad Estatal de Ohio sostienen que la interacción digital con personas desconocidas propicia la mala interpretación y la comparación social.
Jessica Gorman, coautora del estudio, señaló que las plataformas digitales facilitan la idealización de las amistades ajenas y la comparación, un fenómeno que puede afectar el bienestar emocional, especialmente cuando no hay una experiencia personal que modere esa percepción.
La evidencia previa aporta contexto adicional. Lyubomirsky y Reis advierten que la soledad crónica alimenta un ciclo negativo: muchas personas, al sentirse aisladas, tienden a desconfiar de los gestos positivos y se retraen aún más, reforzando el aislamiento. La falta de pertenencia puede afectar la salud mental y la supervivencia, ya que la necesidad de apoyo social es fundamental durante toda la vida.
¿Qué recomiendan los expertos para fortalecer los vínculos y combatir la soledad?

El equipo de la Universidad Estatal de Oregón sugiere que quienes experimentan soledad analicen críticamente sus interacciones en redes sociales y prioricen las conexiones presenciales sobre las digitales, especialmente si los contactos en línea son personas con las que nunca han tenido un encuentro cara a cara. Los investigadores plantean que futuras intervenciones busquen limitar la interacción con desconocidos en plataformas digitales para reducir el impacto negativo sobre la soledad.
Por su parte, Lyubomirsky y Reis proponen reconocer la soledad como una señal útil que puede motivar la búsqueda de apoyo. Recomiendan mostrar interés genuino por los demás y fomentar la reciprocidad:
“Si deseas sentirte querido, comienza procurando que la otra persona se sienta amada”.
Esta actitud activa un ciclo positivo en el que la empatía y la apertura generan respuestas equivalentes. En tiempos de polarización social, ambos expertos destacan la importancia de la curiosidad auténtica y la escucha activa para recuperar espacios de pertenencia y bienestar.
El estudio, financiado por los Institutos Nacionales de Salud, se llevó a cabo durante el verano de 2023 con la colaboración de la Universidad Estatal de Oregón y la Universidad Estatal de Ohio, y fue publicado en la revista oficial del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos, Public Health Reports.
Fuente: Infobae