El 6 de mayo de 2019 marcó un antes y un después en la vida del príncipe Harry y Meghan Markle. Ese lunes de primavera, el nacimiento de Archie Harrison Mountbatten-Windsor en el Portland Hospital de Londres transformó su existencia. Nadie preveía entonces que ese evento sería el preludio del Megxit: la decisión de la pareja de retirarse de sus deberes reales para buscar independencia en Estados Unidos.
Hoy, siete años después, Archie crece lejos del protocolo palaciego, en un entorno de privacidad que sus padres han defendido firmemente. Sin embargo, en una excepción simbólica, los Sussex han optado por compartir su alegría. “Feliz cumpleaños a nuestro dulce niño”, escribió Meghan a su primogénito, acompañando el mensaje con dos instantáneas que reflejan su pasado británico y su presente californiano.

Las imágenes son un obsequio para los seguidores de la realeza. En una, se ve a Archie caminando por la playa junto a su hermana Lilibet Diana, quien cumplirá cinco años en un mes. Es la imagen de la libertad que Harry anhelaba para sus hijos.
La otra foto es un viaje al origen: una de las primeras tomas tras el nacimiento en Londres. El niño, sexto en la línea de sucesión al trono, aparece dormido sobre el pecho de su padre, tapado con una toquilla, mientras un Harry visiblemente emocionado lo observa desde la cama. Es el retrato de un vínculo que, según fuentes cercanas, ha sido el motor de las decisiones del príncipe.
Una crianza alejada del foco mediático
La vida de Archie y Lilibet en Montecito es muy distinta a la de sus primos, los príncipes de Gales, en Windsor. Según una persona del entorno de los Sussex citada por People, el objetivo de Harry y Meghan es “darles a sus hijos espacio para ser ellos mismos, para que sus diferentes personalidades florezcan”. Esta libertad es prioridad para el duque, tras crecer bajo presión mediática.
En intervenciones públicas, los padres describen a Archie como un niño “hablador, enérgico y dulce”, con sensibilidad musical y sueños de ser astronauta o piloto. Entre sus primeras palabras figuraron “cocodrilo” y, significativamente, “abuela”. En el hogar de los Sussex, la figura de la recordada Diana de Gales está siempre presente.

El cumpleaños de Archie coincide con el tercer aniversario de la coronación de su abuelo, Carlos III. Ese evento otorgó oficialmente a Archie el título de Príncipe, un derecho por ser nieto del monarca, pero envuelto en polémica tras la entrevista con Oprah Winfrey.
Mientras las campanas de la Abadía de Westminster resuenan por el aniversario del rey, en California el pequeño príncipe Archie sopla siete velas rodeado de naturaleza, lejos de uniformes y genuflexiones, confirmando que la apuesta de sus padres por una vida diferente es ya una realidad consolidada.
Fuente: Infobae