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El repunte en la importación de motores y generadores delata el riesgo por nuevos apagones en Ecuador

Los comercios y hogares ecuatorianos vuelven a mirar hacia las perchas de motores y generadores eléctricos.

El recuerdo de las 14 horas diarias sin luz en 2024 no se borra, y las cifras del Banco Central del Ecuador (BCE) confirman que el miedo a nuevos apagones impulsa nuevamente la importación de motores y generadores eléctricos.

Durante el primer bimestre de 2026, la importación de estos equipos superó los registros del año anterior, reaccionando a un sistema eléctrico que el propio Operador Nacional de Electricidad (Cenace) califica como “estructuralmente vulnerable”.

Según los registros de importación de motores y generadores eléctricos (excluyendo grupos electrógenos) del BCE, el país gastó USD 7,7 millones entre enero y febrero de 2026. Esta cifra representa un incremento del 15% respecto a los USD 6,5 millones importados en el mismo periodo de 2025.

Aunque el monto es menor a los USD 10,5 millones del pico de la crisis en 2024, la tendencia al alza en 2026 evidencia que la ciudadanía no confía en la estabilidad del suministro público.

Si analizamos el comportamiento anual, la dependencia de estos equipos es evidente.

En 2023, antes de que estallara la gran crisis, las importaciones alcanzaron los USD 45,5 millones. Sin embargo, la emergencia de 2024 disparó el rubro a USD 56,3 millones. Para 2025, el gasto se mantuvo en un nivel elevado de USD 50,4 millones, cifra que supera con creces los promedios de años previos a la crisis como 2020 (USD 26,6 millones).

Cenace advierte: “Vulnerabilidad estructural”

La razón de este repunte en las compras privadas se encuentra en los informes técnicos oficiales.

En un reporte del 6 de marzo de 2026, Cenace utiliza términos contundentes para describir la situación. El documento señala que existe una “vulnerabilidad estructural en el sistema frente a escenarios hidrológicos críticos” y advierte que la probabilidad de que la generación local sea incapaz de cubrir la demanda es del 25% si se considera todo el horizonte de planificación.

La situación se torna más ‘oscura’ para finales de este año.

Cenace alerta que, sin las importaciones de energía desde Colombia -suspendidas desde enero de 2026-, existe una “probabilidad de 18% de que el país atraviese apagones” durante el periodo de estiaje que comenzará en octubre de 2026 y se extenderá hasta marzo de 2027.

El operador afirma que, de materializarse la falta de recursos, “sería inevitable la desconexión de carga en los períodos de mayor consumo“.

El lastre de los contratos fallidos

El Gobierno de Daniel Noboa no ha logrado incorporar la energía firme necesaria para calmar el mercado.

Entre 2024 y abril de 2026, el país acumuló nueve contratos de generación eléctrica fallidos, lo que impidió la entrada de 871 megavatios al sistema nacional. Proyectos clave como Quevedo III, Salitral, Esmeraldas III y IV, y los motores de la empresa Progen, simplemente no operan.

De la emergencia contratada en 2024, lo único que sí entró en funcionamiento fueron las barcazas de Karpowership, mientras que los motores terrestres de Progen y Austral Technical Management se convirtieron en un laberinto judicial de denuncias por estafa y delincuencia organizada.

Cenace enfatiza en sus informes que es “indispensable que se cumplan estrictamente los cronogramas establecidos para el ingreso de nueva generación”, una meta que hasta ahora parece esquiva.

Sin el salvavidas colombiano

Ecuador enfrenta esta crisis eléctrica de 2026 con un serio problema: la suspensión de la venta de energía por parte de Colombia el 22 de enero de 2026.

Este recurso estratégico cubría hasta el 10% de la demanda máxima del país. Cenace reconoce que estas importaciones fueron “fundamentales para evitar cortes por déficit de potencia” en los meses previos, permitiendo proteger las reservas hídricas de los embalses locales como Mazar.

Sin este respaldo, el sistema opera al límite, pues en días pasados se han registrado demanda de energía con picos históricos superiores a los 5.374 megavatios, obligando al operador a despachar generación térmica más costosa y a pedir desconexiones voluntarias -en ciertos horarios- a grandes industrias mineras y acereras para evitar el colapso.

Una amenaza

La popularidad de los generadores en los locales comerciales no es casualidad, es una medida de supervivencia económica, según expertos eléctricos.

Cenace proyecta que un escenario de apagones para el estiaje de octubre de 2026 representaría una “amenaza económica severa para el país”. El impacto esperado por la energía no suministrada se valora en USD 41,31 millones, pero en condiciones de sequía extrema, las pérdidas podrían escalar de forma catastrófica hasta los USD 823,69 millones.

“Estas cifras confirman que la falta de disponibilidad de recursos de generación no solo compromete la continuidad del servicio eléctrico, sino que expondría al país a costos económicos masivos“, sentencia el informe oficial.

Ante esta realidad, los negocios de la Costa (debido a cortes de luz especialmente en la provincia del Guayas) ya han sacado nuevamente sus generadores a las veredas, preparándose para una historia que, según los datos del BCE y las alertas de Cenace, amenaza con repetirse.

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