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Trump y Lula da Silva se reunirán en Washington tras meses de tensiones

El mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, emprenderá viaje este miércoles hacia Washington para sostener una reunión el jueves con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un cónclave que originalmente estaba previsto para marzo de este año.

El encuentro se da luego de varios meses de tirantez diplomática, marcada por el proceso judicial contra el exmandatario brasileño Jair Bolsonaro, la disputa por aranceles comerciales y la expulsión de Estados Unidos de un agente de inteligencia brasileño que intervino en la captura del exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), Alexandre Ramagem.

Según la agenda oficial difundida por la Presidencia de Brasil, Lula abordará el avión presidencial a las 13:00 horas locales (16:00 GMT) y tiene previsto aterrizar en la capital estadounidense a las 20:10 horas locales (23:10 GMT).

De acuerdo con fuentes de la Casa Blanca citadas por medios estadounidenses, Trump recibirá a Lula el jueves por la mañana en una “visita de trabajo”, un esquema menos protocolar que el de una reunión bilateral tradicional.

Ambos líderes tienen previsto discutir temas económicos y de seguridad, así como revisar el estado de las relaciones bilaterales y la situación global, en la cual mantienen posturas opuestas en temas como Venezuela, Cuba, Gaza e Irán.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se dan la mano durante su encuentro en el marco de la 47.ª cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) en Kuala Lumpur, Malasia, el 26 de octubre de 2025 (REUTERS/Archivo)

Fuentes oficiales brasileñas indicaron que Lula buscará negociar la reducción de aranceles a las exportaciones brasileñas, cerrar acuerdos sobre minerales raros y fortalecer la cooperación bilateral para combatir el crimen organizado.

En declaraciones al canal Globonews, el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, señaló que se espera avanzar en la revisión de aranceles, con especial atención a sectores clave para el país como el automotriz y el metalúrgico.

Consultado sobre la posibilidad de que Estados Unidos catalogue a organizaciones criminales brasileñas como grupos terroristas, Alckmin dijo que Lula buscará reforzar la cooperación para enfrentar este flagelo.

“Podemos avanzar mucho en el control de flujos financieros y en la investigación de redes criminales”, afirmó.

El viaje, que fue postergado desde marzo sin razones oficiales, ocurre también en medio de roces previos, como la negativa de Brasil a otorgar un visado a un asesor vinculado a Trump. Estas tensiones coinciden con un incremento de las críticas de Lula hacia la política exterior estadounidense, en el marco de su estrategia electoral de cara a los comicios de octubre, en los que aspira a un cuarto mandato no consecutivo.

Asimismo, Alckmin destacó la cita como una oportunidad para alcanzar acuerdos sobre el sistema de pagos electrónicos PIX, creado por el Banco Central de Brasil. El gobierno republicano ha manifestado en reiteradas ocasiones su preocupación por PIX, argumentando que afecta a empresas estadounidenses como Visa y Apple.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, conversa con el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, durante una reunión ministerial en el Palacio de Planalto en Brasilia, Brasil, el 31 de marzo de 2026 (REUTERS/Adriano Machado)

El segundo al mando del Ejecutivo brasileño expresó su confianza en que el encuentro permita resolver diferencias respecto a un sistema que calificó como “un éxito”.

“Brinda seguridad y representa un avance tecnológico que el mundo envidia”, declaró.

Alckmin sostuvo que Brasil “no es un problema para Estados Unidos” y enfatizó la importancia de alcanzar una situación “beneficiosa para ambas partes”, así como fortalecer la complementariedad económica.

El ámbito económico no ha sido el único foco de tensiones entre ambas administraciones. El último choque bilateral ocurrió tras la expulsión por parte de Estados Unidos, en abril, de un agente brasileño que colaboró en la detención del exjefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), Alexandre Ramagem, quien huyó a Estados Unidos durante su proceso judicial y posterior condena por la trama golpista liderada por Bolsonaro.

En respuesta, la Policía Federal de Brasil retiró las credenciales diplomáticas a un agente de inmigración estadounidense en Brasilia, medida respaldada por Lula, quien manifestó su intención de restablecer la “normalidad” en las relaciones con Washington tras el incidente.

Fuente: Infobae

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