No data was found

Bienal de Venecia 2026: Polémicas, renuncias y giro hacia lo contemporáneo

La Bienal de Venecia, la cita artística más antigua y relevante del mundo, abrió sus puertas para invitados —desde funcionarios hasta coleccionistas— antes de recibir al público general el sábado 9 de mayo, en una edición marcada por polémicas, renuncias y acusaciones cruzadas. Más allá de los conflictos, la muestra apuesta por un enfoque contemporáneo, dejando atrás la reescritura histórica que predominó en versiones recientes.

La edición más política

Todo evento global tiene implicaciones políticas, pero pocas veces la Bienal había generado tanto ruido previo. El primer golpe llegó con la inesperada muerte de su curadora principal, la camerunesa Koyo Kouoh en mayo de 2025. En su lugar, el jurado internacional —liderado por Solange Oliveira Farks e integrado por Zoe Butt, Elvira Dyangani Ose, Marta Kuzma y Giovanna Zapperi— siguió las directrices para organizar el evento bajo el lema “In Minor Keys”.

Koyo Kouoh, la primer mujer africana en ser elegida como curadora, falleció hace un año (MARCO LONGARI / AFP)

La semana pasada, la totalidad del consejo presentó su renuncia en medio de una controversia geopolítica por la exclusión de artistas de países implicados en crímenes de guerra, desatando una crisis inédita y obligando a modificar radicalmente el sistema de premiación. El jurado informó que su decisión respondía a la postura oficial divulgada el 22 de abril: no considerar para los Leones de Oro y de Plata —los máximos galardones de la Bienal— a participantes de estados imputados ante la Corte Penal Internacional (CPI). Esta medida afectó directamente a Rusia e Israel, cuyos gobiernos enfrentan órdenes de arresto internacional: en 2023, contra el presidente ruso Vladimir Putin por presuntos crímenes en Ucrania; en 2024, contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu por acciones en Gaza.

Ante la ausencia del jurado, la Bienal anunció un mecanismo inédito: los visitantes elegirán mediante voto popular “al Mejor Participante de la 61ª Exposición” y “a la Mejor Participación Nacional”. “Esto es coherente con el espíritu fundacional de La Biennale, basado en la apertura, el diálogo y el rechazo de toda forma de cierre o censura. La Biennale busca ser—y debe seguir siendo—un lugar de tregua en nombre del arte, la cultura y la libertad artística”, explicaron en un comunicado. Sin embargo, este cambio plantea conflictos futuros: qué sucede cuando se prescinde de especialistas, cómo se controlará el voto y qué rol tendrá el lobby.

El pabellón ruso permanecerá cerrado al público general durante la 61ª edición, aunque abrirá sus puertas en la previa reservada a invitados (REUTERS/Manuel Silvestri)

El aislamiento de Rusia se concretó el 28 de abril tras intensas presiones europeas y la intervención del ministro de cultura italiano Alessandro Giuli. El pabellón ruso permanecerá cerrado al público general, aunque abrirá en la previa para invitados. Además, la Unión Europea retiró un aporte de 2 millones de euros (USD 2,3 millones) por la implicación rusa, afectando la financiación de la Bienal 2028.

Por su parte, Israel, cuyo envío generó fuertes críticas, enfrenta la oposición de casi 180 expositores y curadores que firmaron una carta de la Art Not Genocide Alliance para exigir su exclusión.

El artista Belu-Simion Fainaru, creador de

Pese a las presiones, Belu-Simion Fainaru —escultor rumano-israelí y representante de Israel— denunció ante Artnet News que se trata de “un precedente censurador incompatible con los valores históricos del evento”. A diferencia de Rusia, Fainaru recibió respaldo del ministerio de cultura italiano. “Me opongo a la discriminación, el racismo y los boicots en todas sus formas. La esencia del arte debe trascender la política y funcionar como un puente entre culturas, no como instrumento de división”, declaró el artista.

La última polémica ocurrió un día antes de la inauguración, cuando la organización anunció que Irán no participaba, sin revelar razones. Sumado a los otros conflictos, la decisión refuerza la creciente influencia geopolítica sobre los grandes eventos culturales globales.

Sobre “In Minor Keys”

La edición 2026 da un giro radical: deja atrás la reescritura de la historia del arte para centrarse en la producción contemporánea y artistas de trayectoria media con visibilidad internacional. La muestra reúne a 111 artistas de todo el mundo, y el dato demográfico más notable es que más del 90 % están vivos, cifra comparable con la Bienal de 2019 bajo Ralph Rugoff. En contraste, en 2022 (con Cecilia Alemani) el 44 % eran fallecidos; en 2024 (con Adriano Pedrosa) el 64 %, con casi 50 nacidos en el siglo XIX. Además, el número de participantes se redujo drásticamente: los 111 de Kouoh frente a los 331 de Pedrosa.

Una instalación, que forma parte de tres nuevas obras monumentales del artista Dale Chihuly, cerca del Gran Canal (REUTERS/Manuel Silvestri)

La contemporaneidad se consolida con 107 creadores vivos, de los cuales 66 nacieron entre 1950 y 1980 (generaciones boomer y X), superando el 60 %, algo no visto desde 2019. Destacan nombres como Nick Cave (1959), Carsten Höller (1961), Alfredo Jaar (1965) y Kader Attia (1970); junto a figuras consolidadas regionalmente como Godfried Donkor (Ghana, 1964), Yoshiko Shimada (Japón, 1959), Daniel Lind-Ramos (Puerto Rico, 1953) y Alice Maher (Irlanda, 1956), quienes debutan globalmente. Solo el 4 % de los participantes nació en los 90, una caída notable frente al 16 % de 2024.

La distribución geográfica es equilibrada entre Occidente y el Sur Global, con una proporción cercana al 50/50, similar a 2019. En 2022, el 75 % provenía de Europa y Norteamérica; en 2024, Pedrosa privilegió al Sur Global; ahora se modera. El 20 % de los artistas nació en África (el doble que en 2024 y más del triple que en 2019 o 2022), mientras que 15 provienen de América Latina y el Caribe —menor que el 33 % de 2024, pero mayor que antes—. Los nacidos en Asia oriental o sudoriental caen al 7 %, cuando en 2019 eran el 20 %.

El artista callejero francés JR regresa a Venecia para la bienal de 2026 con

Los artistas latinoamericanos en la muestra central incluyen a Álvaro Barrington (1983, Venezuela), Carolina Caycedo (1978, Colombia), Annalee Davis (1963, Barbados), Edouard Duval-Carrié (1954, Haití), Sofía Gallisá Muriente (1986, Puerto Rico), Leonilda González (1923, Uruguay), Ayrson Heráclito (1968, Brasil), Alfredo Jaar (1965, Chile), Natalia Lassalle-Morillo en colaboración con Gloria Morillo (1991, Puerto Rico), Daniel Lind-Ramos (1953, Puerto Rico), Maria Magdalena Campos-Pons & Kamaal Malak (1959, Cuba y 1962, EE.UU.), Guadalupe Maravilla (1976, El Salvador), Manuel Mathieu (1986, Haití), Eustaquio Neves (1955, Brasil), Guadalupe Rosales (1980, EE.UU.), Celia Vásquez Yui (1960, Perú) y Gala Porras-Kim (1984, Colombia) con un Special Project.

En total, hay 64 mujeres, 48 hombres y dos artistas con pronombres neutros, además de cinco duplas creativas, un colectivo y seis organizaciones lideradas por artistas, cuatro con sede en África.

El renombrado artista chileno Alfredo Jaa, el representante latinoamericano con mayor trayectoria (Andrea Rego Barros)

Entre los casos individuales, destaca la presencia de artistas negros e indígenas de Norteamérica, que representan cerca del 43 % de esa región. Dos expositoras reciben homenajes: la fallecida Beverly Buchanan, conocida por sus obras inspiradas en la arquitectura de comunidades negras del sur de EE.UU., y otra figura con una instalación santuario. También figuran la activista Linda Goode Bryant, la artista Serpent River Ojibwa Bonnie Devine y Big Chief Demond Melancon, de Nueva Orleans. De África, destacan la escritora Werewere Liking (Camerún), la pintora Wangechi Mutu y la textil Billie Zangewa (Malaui). De América Latina, diecisiete exponentes como Daniel Lind-Ramos, cuyo ensamblaje y arte objetual reciben atención internacional.

Cabe subrayar que las proporciones se basan en el lugar de nacimiento, no de residencia, lo que puede ocultar trayectorias migratorias como la de Álvaro Barrington, nacido en Venezuela, criado en Granada y Nueva York, y radicado en Londres.

Ingreso a la Bienal bajo el lema

El criterio de selección, según el equipo curatorial, no prioriza ni a jóvenes emergentes ni a grandes figuras históricas, sino que propone una visión del presente con voces plurales y geografías periféricas en proyección. La única excepción histórica relevante es Marcel Duchamp, fallecido en 1968, único artista del siglo XIX incluido. Los datos revelan una ruptura con la política de reparación histórica de ediciones recientes. Si la década de 2020 repensó retrospectivamente la historia del arte, la Bienal de 2026 sugiere que el presente recupera el centro, aunque queda por ver cómo se desarrollará tras las polémicas y la posible falta de financiamiento.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK

TWITTER