La Met Gala 2026 tuvo como código de vestimenta “La moda es arte”, y una de las celebridades que mejor lo interpretó fue la influencer Emma Chamberlain, de 24 años. La podcaster y corresponsal de Vogue llegó al Museo Metropolitano de Arte de Nueva York el lunes 5 de mayo con un vestido personalizado de Mugler, diseñado por el director creativo Miguel Castro Freitas y pintado enteramente a mano por la artista Anna Deller-Yee.
La historia del look comenzó meses antes, durante la Semana de la Moda de París, cuando Chamberlain y su estilista, Jared Ellner, conocieron a Castro Freitas en un cóctel de Vogue, antes de su debut con la colección primavera-verano 2026 para Mugler. Los tres conectaron de inmediato, y tras el desfile, Chamberlain decidió que Mugler sería su elección para la gala. Con el anuncio del código de vestimenta, la idea tomó forma más clara. “Soy alguien que realmente cree que la moda es arte”, declaró a Vogue.
El proceso creativo partió de un intercambio constante: Chamberlain y Ellner enviaron referencias artísticas al equipo de Mugler, incluyendo obras de Van Gogh y Munch, y sostuvieron una conversación de tres horas para desarrollar las ideas. Ellner también incorporó piezas del archivo de la maison, como un vestido de mariposa de 1997. Cuando Castro Freitas envió el boceto inicial, apenas realizaron ajustes.

La confección del vestido implicó un proceso poco habitual. Anna Deller-Yee, nacida en Chicago y con experiencia en trabajos para Anna Wintour y colaboraciones con Marni y Schiaparelli, utilizó únicamente materiales de bellas artes tradicionales. Según WWD, no se emplearon pinturas convencionales de moda. La artista trabajó con aproximadamente 30 colores base, ampliados mediante mezclas personalizadas, a lo largo de unas 40 horas de pintura. Luego, la pieza pasó por un proceso de secado de cerca de cuatro días con ventilación.
El vestido presenta, según describió Chamberlain a Vogue, “una sensación de acuarela” combinada con “un subtono inquietante, casi sombrío, en la forma en que se mueve”. Más allá de la complejidad técnica, la prenda tiene un significado íntimo para la influencer: “Mi padre es pintor al óleo y acuarela, y crecí en un hogar muy creativo, con arte por toda la casa”, contó a Vogue. Para ella, las pinturas representan nostalgia y refugio.

Esa intención también se reflejó en el glam de la noche. La maquilladora Lilly Keys tomó el vestido como punto de partida y recreó sus tonos malva, morado y amarillo iridiscente alrededor de los ojos de Chamberlain. El objetivo fue lograr que la piel funcionara como una superficie reflectante capaz de captar la luz en movimiento, según explicó a Vogue. Los labios se mantuvieron en un tono neutro y aterciopelado.
Por su parte, la peluquera Sami Knight optó por preservar el cabello rubio platino de Chamberlain y trabajarlo en un suave halo angelical, inspirado en Mia Farrow, Jean Seberg y Audrey Hepburn. “Un vestido como este habla, tiene su propio lenguaje, y no requiere ningún truco de peinado para elevarlo, solo para complementar y apoyar la visión”, explicó Knight a Vogue. Los zapatos fueron plataformas de Stuart Weitzman en satén azul marino teñido a medida.

La edición 2026 marcó la sexta asistencia consecutiva de Chamberlain a la Met Gala desde su debut en 2021, cuando llegó con un look a medida de Louis Vuitton. En 2022 repitió con la misma maison y asumió por primera vez como corresponsal de Vogue en la alfombra roja. En 2023 apostó por Miu Miu en azul bebé con calcetines blancos a la vista; en 2024, por Jean Paul Gaultier con guiños a los archivos de los 2000; y en 2025, por un vestido de espalda descubierta de Coperni con referencias al traje masculino.
Fuente: Infobae