Facundo Arana regresa al Everest: un perro callejero se suma a su travesía

Han pasado exactamente diez años desde aquel 23 de mayo de 2016, cuando Facundo Arana pisó la cima del mundo a 8.848 metros sobre el nivel del mar. Aquella primera conquista del Everest no fue solo un logro deportivo: fue una victoria personal tras el intento fallido de 2012 y, sobre todo, una campaña para visibilizar la donación de sangre. Hoy, el actor argentino vuelve a desafiar el techo del planeta, y lo hace con la misma mezcla de introspección y asombro que caracteriza cada uno de sus proyectos.

A través de sus redes sociales, Arana va compartiendo el pulso íntimo de esta nueva expedición. Desde Namche Bazaar, situado a 3.440 metros de altitud, el artista publicó una actualización breve pero cargada de emoción: “Arrancamos a subir un poco para aclimatar. ¡Seguimos!”. Este enclave, conocido como la capital del mundo sherpa, es un punto neurálgico para todo aquel que sueña con llegar al Everest. Allí, los montañistas realizan ascensos diarios hacia puntos más altos —como el Everest View Hotel, a 3.800 metros— para luego regresar a dormir al valle, en un proceso milimétrico de adaptación física.

El actor Facundo Arana documenta su expedición al Everest con una selfie junto a dos perros mientras cruza un puente colgante en un paisaje montañoso.

Pero en medio de esta geografía imponente, ocurrió algo que nadie esperaba. Un perro callejero se cruzó en el camino de la expedición. Según relató el propio Arana, el animal comenzó a seguirlos atraído por las galletas que le ofrecía Ngawang, el guía. El vínculo se selló cuando el guía compartió su campera con el perro durante una noche fría. Desde entonces, el animal —bautizado Pandu— es parte inseparable del grupo. “Como vamos los tres juntos, nos adoptó a los tres”, explicó el actor. Ahora, Pandu camina unos pasos por delante, marca el ritmo y acompaña en silencio. A veces, incluso, se deja llevar en brazos. “Creo que va a venir hasta el base. No hay forma de echarlo”, dijo Arana, entre la sorpresa y la ternura.

Las imágenes que ha compartido el actor muestran el cruce de un puente colgante suspendido sobre el vacío, el viento cortante, las banderas de oración flameando y el andar decidido de Pandu, como si conociera el camino mejor que nadie. También hay pausas: una mirada cómplice entre Arana y el perro, el descanso sobre la tierra helada y la montaña que asoma entre nubes, como si eligiera cuándo dejarse ver.

Durante la travesía de Facundo Arana al Everest, un guía local es captado llevando a un perro en brazos, un conmovedor gesto de compañerismo en las desafiantes alturas del Himalaya.

Esta nueva travesía no es solo un intento de alcanzar la cumbre más alta del mundo. Es también una manera de volver a empezar, de medirse otra vez con los propios límites y, en el camino, dejarse sorprender por lo que aparece sin buscarlo: un compañero de cuatro patas, un gesto compartido, una historia que se escribe mientras se camina. Porque en la montaña —como en la vida— no todo está en la cima. A veces, lo esencial sucede en el trayecto.

Fuente: Infobae

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