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México guarda la huella del asteroide que acabó con los dinosaurios

El cráter de Chicxulub, ubicado bajo la península de Yucatán, es la huella imborrable del impacto que cambió la historia de la Tierra. Un asteroide de aproximadamente 12 kilómetros de diámetro, viajando a más de 20 kilómetros por segundo, chocó contra el planeta liberando una energía equiparable a millones de bombas atómicas, lo que provocó la extinción de los dinosaurios y de más del 50% de las especies en el mundo, de acuerdo con estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y otras investigaciones internacionales.

El cráter de Chicxulub es uno de los mejores conservados del mundo debido a la estabilidad tectónica de la península de Yucatán, según la NASA.(Imagen Ilustrativa Infobae).

El cráter, con un diámetro de 200 kilómetros y una profundidad de aproximadamente 16 km, se encuentra enterrado bajo sedimentos y vegetación. Su descubrimiento es clave para entender el evento que marcó el final del Cretácico y el inicio del Paleógeno.

La energía del impacto superó los millones de megatones de TNT, desencadenando catástrofes en cadena: la nube de polvo y gases, compuesta por billones de toneladas de dióxido de carbono y dióxido de azufre, bloqueó la radiación solar, disminuyó la temperatura global y paralizó la fotosíntesis durante semanas o meses, lo que provocó la muerte masiva de plantas y animales.

El cráter de Chicxulub: huella mexicana del impacto

Este cráter es la prueba física más clara del impacto que puso fin a la era de los dinosaurios. Ubicado bajo la península de Yucatán, ha sido explorado mediante perforaciones y georradar, proporcionando información crucial sobre la magnitud del evento.

(Imagen: Gobierno de México).

Consecuencias del impacto: oscuridad y frío extremo

El impacto generó una caída brusca de la temperatura global, comparable a un “invierno nuclear”. La atmósfera se mantuvo oscurecida por semanas, deteniendo la fotosíntesis. Las especies que dependían de la luz solar, como plantas y herbívoros, sufrieron mortalidad masiva. Posteriormente, los gases de efecto invernadero causaron un calentamiento global que agravó aún más las condiciones para la vida.

La capa de “bola de fuego”, con temperaturas estimadas de hasta 500 °C, está seguida por un estrato casi sin fósiles, lo que evidencia la rapidez y alcance del evento. Más del 50% de la biodiversidad del planeta desapareció.

Solo algunas plantas de sombra y especies adaptadas a la oscuridad sobrevivieron al periodo de extinción masiva, según especialistas de la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Perforaciones para aclarar el proceso del impacto

Un consorcio internacional liderado por la UNAM y el Centro Helmholtz de Geociencias (GFZ) de Alemania realizó perforaciones profundas en el cráter para analizar la dinámica del impacto. El objetivo es estudiar la capa de roca fundida y obtener datos precisos sobre la masa, distribución y ángulo del impacto, así como del material eyectado. Este proyecto complementa trabajos previos de Petróleos Mexicanos (Pemex) en la década de 1950, cuando se perforó la zona en busca de hidrocarburos y se encontraron rocas fundidas que descartaron la presencia de petróleo.

La energía liberada por el impacto fue equivalente a millones de megatones de TNT, de acuerdo con datos de la NASA y la UNAM. (Imagen Ilustrativa Infobae).

Un asteroide, no un cometa, provocó la extinción

La naturaleza del proyectil sigue siendo debatida. Aunque astrónomos de la Universidad de Harvard propusieron un cometa de la Nube de Oort, la mayoría de las pruebas geoquímicas apuntan a un asteroide. Las investigaciones han descartado hipótesis de múltiples impactos o causas volcánicas, estableciendo una relación temporal directa entre Chicxulub y la extinción masiva.

La estructura del cráter ha sido explorada mediante técnicas avanzadas como el georradar, lo que ha permitido reconstruir su composición interna. (Imagen Ilustrativa Infobae).

La extinción fue rápida y devastadora

Los efectos más extremos ocurrieron en los primeros días, con consecuencias graves que se extendieron por meses y años. A diferencia de otras extinciones masivas, la del Cretácico-Paleógeno fue súbita, dejando una marca clara en los fósiles. La capa de “bola de fuego” calentada a 500 °C y los sedimentos marinos sin fósiles evidencian el colapso inmediato de los ecosistemas. Sobrevivieron principalmente plantas de sombra y especies adaptables como helechos, cocodrilos, tortugas y mamíferos nocturnos, sentando las bases para la posterior diversificación de los mamíferos.

Los mamíferos lograron diversificarse tras la desaparición de los dinosaurios, adaptándose al nuevo entorno, de acuerdo con la UNAM.(Imagen Ilustrativa Infobae).

Chicxulub, región clave para entender la evolución del planeta

El cráter de Chicxulub es uno de los sitios más estudiados por la comunidad científica internacional. Su conservación, gracias a la estabilidad tectónica de Yucatán, permite analizar procesos geológicos a gran escala y su impacto en la evolución de la vida. Según la NASA, Chicxulub es fundamental para comprender cómo los impactos extraterrestres han moldeado la historia del planeta. Es el único lugar donde coinciden pruebas físicas, geoquímicas y biológicas del evento que permitió la emergencia de los mamíferos y, eventualmente, del ser humano.

El cráter de Chicxulub fue inicialmente interpretado como un volcán antes de identificarse como estructura de impacto.(Imagen Ilustrativa Infobae).

Fuente: Infobae

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