Poeta se quema viva, conquista a millonaria y llega a gobernadora

Una irresistible trufa de puro chocolate. Deliciosa, exquisita, contundente. Así es Romance de la negra rubia (Eterna Cadencia, 2014), la brevísima novela de la autora argentina Gabriela Cabezón Cámara. Solo a ella, ganadora del Premio Sor Juana Inés de la Cruz, se le pudo ocurrir semejante relato. Su pluma magistral lleva al lector por donde quiere y lo deja atónito y rendido a sus pies. Su narrativa es única: Cabezón Cámara juega en primera y le sobra talento. Pero de eso hablaremos otro día.

La trama: para evitar un desalojo, Gaby —poeta y protagonista— decide prenderse fuego a lo bonzo ante las cámaras de televisión, mientras policías patean puertas y proyectiles vuelan por el aire.

“Par de cobanis de mierda, yo de acá no me voy nada y ustedes acá no vuelven: eso les dije a los gritos cuando patearon la puerta y se metieron adentro y de las mechas sacaron a los que estaban conmigo”.

¿A quién se le ocurre quemarse viva? ¿Quién se anima a semejante locura? Pero más loco es pensar que después de aquel acto demencial le llegarían la santidad, la gloria, el amor desenfrenado, el poder sin límites y un final de película. Y le llegaron.

La novela 'Romance de la negra rubia' de Gabriela Cabezón Cámara explora el nacimiento de un mito en una comunidad de desclasados en Buenos Aires

La autora de Las niñas del naranjel propone un relato sencillo pero impactante, centrado en el nacimiento de un mito en una comunidad de desclasados. En solo 77 páginas, esta pieza literaria aborda los problemas habitacionales de Buenos Aires y sus consecuencias múltiples. ¿Recuerdan cuando en las noticias un grupo de personas se instala en una casa desocupada y no hay forma de sacarlos? Pues eso. Del “sacrificio fundante” nace una estrella, un mito, una santa, una referente sociopolítica.

La petite nouvelle es una sucesión de hechos espectaculares que, por cercanos y actuales, parecen reales. Asusta: luego de quemarse viva y quedar en coma por meses, a la “negra rubia” le cambia la vida para bien. Tanto que dan ganas de probar si una locura así funcionaría. Mejor no.

“Ese día de septiembre en que ardí como una bonza, a quién se le hubiera ocurrido que sólo un lustro después adquiriría este brillo. Ese día terminé más opaca que una nube en un eclipse de sol, más opaca que un fantasma: opaca como ceniza, medio muerta y sin cerebro, en coma farmacológico casi un trimestre. Y después, ¿qué mayor opacidad que no verse en los espejos?”

No solo se convierte en referente barrial, sino que encuentra el amor. Con la cara desfigurada por el fuego y el cuerpo marcado por cicatrices, la protagonista se enamora perdidamente de Elena, una millonaria y coleccionista suiza que conoce en la Bienal de Venecia.

La escritora y periodista argentina Gabriela Cabezón Cámara, tras recibir el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2024 (EFE/ Francisco Guasco)

“La vi entrar y me pasó lo que a tanto negro: me gustó por alta, por rubia, por musculosa, por llevar ropa de lino con la elegancia con la que Aquiles llevaría la bandera griega cabalgando una yegua negra acerada a la orilla del mar azul profundo de Troya, quiero decir que me gustó y se me armó de atardecer en el mar con poema rosa y con música de fondo”.

¿Qué hacía la protagonista en Venecia? Su vida y particularidades llegaron a la bienal como objeto de una instalación de cuatro meses. Siendo ella misma la obra de arte, su existencia da un nuevo vuelco al enamorarse de Elena, quien la compra y se la lleva a su palacio en Lemán para gozar de su nueva adquisición en privado. Hasta que la trama estalla de nuevo.

“A mí me compró una suiza, y le estoy agradecida; se llevó la instalación a su palacio (…) y ahí estuve varios meses, me enseñó a hablar en alemán (…) y me dejó mucha plata. (…) Mi chica rubia y su lago, el tiempo de nuestro amor que me dijo en alemán, el palacio con su brillo. Ahí está mi paraíso, ahí mi propia era dorada, en la orilla del Lemán y hace quince años atrás”.

Las escritoras argentinas Gabriela Cabezón Cámara (i), Selva Almada (c) y Leila Guerriero participan en la inauguración de la 50ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires este jueves, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ Juan Ignacio Roncoroni

Así, Romance de la negra rubia —cuyo título se entiende al final— narra las locuras de una mujer que sacrifica su cuerpo por una causa, se vuelve santa, luego artista performática que viaja mostrando su piel quemada, se enamora de una europea adinerada, consigue viviendas para sus amigos sin techo y hasta llega a ser gobernadora de la provincia de Buenos Aires.

Estructurada en once capítulos cortos, la novela brilla por su simpleza verosímil y su complejidad fantástica. Con una mirada crítica sobre temas sociopolíticos actuales, evita golpes bajos. Escrita en primera persona, tiene humor, ironía y la musicalidad característica de la prosa de la ganadora del Konex de Platino en 2024. Romance de la negra rubia es una lectura intensa que cautivará de principio a fin. Un disparate divino, adorable.

¿Quién es Gabriela Cabezón Cámara?

Escritora y periodista, estudió Letras en la UBA. Trabajó vendiendo seguros de auto en la calle y fue docente en Artes de la Escritura en la UNA, además del periodismo cultural. Entre sus publicaciones: La Virgen Cabeza (2009), Le viste la cara a dios (2011), Romance de la negra rubia (2014) y Las aventuras de la China Iron (2017). La versión en inglés, The adventures of China Iron, estuvo en la shortlist del International Booker Prize 2020; la francesa, en la shortlist del Prix Medicis en lengua extranjera 2021. Su obra fue traducida a once lenguas. Las niñas del naranjel recibió el Premio Ciutat de Barcelona 2023. Obtuvo el Premio Konex de Platino 2024 y el Premio Sor Juana Inés de la Cruz 2024.

Fotos de archivo: Alejandra López.

Fuente: Infobae

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